Desde la heterodoxia

Nos quieren dejar sin futuro

Se ríen de nosotros. Lo vienen haciendo siempre, de manera sistemática. Inicialmente, es cierto, de manera sibilina. Pero la actual crisis sistémica ha sacado a relucir lo peor de ellos, su naturaleza psicópata. Se han comportado como sádicos e insensibles. Ya no disimulan. Pero no me refiero sólo al gobierno. Va mucho más allá.

Incluye también a unos medios de comunicación, aduladores y concentrados, que ahogan al disidente, y sólo dan voz a un pensamiento político y económico que ha fracasado, decadente. No entienden absolutamente nada de lo que está pasando. ¿Por qué falla la política monetaria? ¿Por qué repunta el déficit presupuestario? ¿Por qué no hay inversión productiva? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¡Cómo para pedirles previsiones a medio y largo plazo!

¿Dónde están los miles de millones de euros que cada año han dejado de tributar las grandes empresas patrias?

Abarca también a las élites económicas patrias -en su mayoría monopolios, oligopolios o monopsonios dependientes del BOE- que aún no entienden a fecha de hoy que son parte corresponsable del porvenir que van a dejar a las generaciones postreras: sombrío, nebuloso, gélido, triste. ¿Dónde están los miles de millones de euros que cada año han dejado de tributar las grandes empresas patrias? Ya saben a qué me refiero: privilegios fiscales, deducciones ineficientes, paraísos fiscales, ajustes de consolidación sin motivación económica… ¿Dónde están los proyectos de inversión en capital y desarrollo que les hicieran coparticipes del bienestar de sus conciudadanos? ¡Ah claro!, han jugado al casino: deuda, recompra de acciones, política de dividendos… ¡No hay ninguna histéresis en el factor trabajo! Lo que sí que hay, por el contrario, es una inmensa y profunda histéresis en el factor capital. ¡Basta ya!

El déficit presupuestario de 2015 y la manipulación

El último espectáculoteatral, la publicación del déficit presupuestario de las administraciones públicas. ¡Pues claro que se iba a situar por encima del 5%! Era lo normal, por mucho que Rajoy y los suyos lo negaran: el déficit fiscal es siempre la contrapartida del ahorro privado. Si el sector privado quiere ahorrar por encima de su inversión, entonces tiene que haber un déficit de las administraciones públicas y/o un superávit en cuenta corriente. Y además ese déficit fiscal es la razón principal que explica el repunte de la actividad económica. Pero las falsedades y los problemas de fondo son otros.

Lo normal es que el sector privado registre excedentes siendo generalmente la contraparte los déficits fiscales del gobierno (en algunos casos, como Alemania, el superávit comercial). Pero lo que siempre acaba muy mal son aquellos episodios puntuales en los que el sector privado ha registrado déficits significativos, generalmente asociados a una burbuja financiera y/o inmobiliaria. Cuando colapsan los balances de empresas, familias y bancos, empieza un proceso intenso de desapalancamiento del sector privado, siendo su contrapartida los crecientes déficits públicos. Si a alguien, en este contexto, se le ocurre promocionar una devaluación salarial para generar superávits comerciales, en realidad intensificará el desapalancamiento privado, agudizando la crisis. Esto sucedió de 2011 a 2014. ¿Han visto ustedes algún análisis serio sobre ello en los medios de comunicación patrios? Me temo que no. No saben, ni entienden de identidades contables, que, por cierto, siempre se cumplen.

La recuperación económica era la contrapartida del incremento del déficit presupuestario por razones meramente espurias

Pero desde la segunda mitad de 2014 asistimos a un crecimiento económico auto-programado por las élites. El objetivo era evitar un resultado electoral que en su momento aún era peor para sus intereses. Para ello, se relajó, con el consentimiento de Bruselas, la austeridad expansiva. Pero la razón no es que realmente se hubieran dado cuenta de la necesidad de recurrir a una expansión fiscal en recesión de balances como única herramienta efectiva. La recuperación económica era la contrapartida del incremento del déficit presupuestario por razones meramente espurias, electorales.

Reforma laboral, deuda soberana, miseria

Sin embargo, el déficit presupuestario y el endeudamiento de Rajoy esconden todavía aspectos más crueles. Por un lado, los efectos de su reforma laboral, que de manera premeditada hundió los salarios nominales y reales, generando además un empleo precario, temporal y parcial. Si ello lo aderezamos con descensos en las cotizaciones a la Seguridad Social, ya tenemos otra tormenta perfecta: un incremento sin parangón en el déficit de la Seguridad Social. Por otro lado, la brutal expansión de nuestra deuda soberanase debe engran medida a todo ese dinero destinado a financiar a terceros, a sanear los negocios de la superclase. ¡Qué grotesca manipulación de la política fiscal como herramienta de la lucha contra la crisis!

Los procedimientos utilizados esconden un empobrecimiento generalizado de la ciudadanía, una concentración de la riqueza y de la renta cada día en menos manos

Por eso, el problema de fondo no es el déficit presupuestario, ni siquiera el stock de deuda. El problema de fondo es para qué y por qué se ha alcanzado esas cifras. Y los procedimientos utilizados esconden un empobrecimiento generalizado de la ciudadanía -por más que un 20% de la misma no quiera verlo-, una concentración de la riqueza y de la renta cada día en menos manos, y un país sin futuro. Los jóvenes son los grandes damnificados: desempleo, salarios miserables, desesperación, marginación, exilio... Y esa es la herencia de Rajoy, de los medios de comunicación aduladores, de las élites económicas: un país sin futuro.

Y siguen en ello. Analicen el tratamiento que distintos medios están haciendo del proceso de formación de gobierno en el que estamos imbuidos. Estoy cansado de quienes hablan de responsabilidad y “políticas serias”, en contraposición a lo que ellos denominan populismos. Quienes así hablan, quieren mantener todo tal como está, con el fin de continuar aplicando de manera sistemática aquellas políticas distópicasque han favorecido de manera permanente a la clase dominante. Y cuando la ciudadanía osa participar de manera entusiasta en la vida pública, hablan de "populismo mal informado”. En realidad son ellos, los de las “políticas responsables”, los arquitectos últimos de ese castillo de naipes llamado España, a punto de desmoronarse.


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