Desde la heterodoxia

26J y la necesidad de un acuerdo intergeneracional

¿Cómo es posible que el partido político de un gobierno tan mediocre como el actual en funciones haya vuelto a ganar el 26J? ¿Cómo es posible que aquellos que nos han endeudado como nunca en nuestra historia reciente vuelvan a ganar? ¿Cómo es posible que aquellos que nos han llevado a una profunda decadencia social, política y moral consigan de nuevo la victoria en unas elecciones generales? ¿Quiénes, al margen del 1% más rico, han permitido con su voto que el actual gobierno en funciones pueda continuar con su labor ejecutiva? El pueblo siempre es soberano y tendrá buenas razones para actuar como lo ha hecho. Simplemente se trata de buscar respuestas.

Desde un punto de vista demoscópico ya han aparecido las primeras explicaciones. Según estimaciones de NC Report, el 93,4% de los que votaron al PP el 26J también lo hicieron el 20D, cifra a la que hay que añadir 401.000 votantes procedentes de Cs y la nada desdeñable cuantía de 157.000 del PSOE. Sólo se abstuvieron, respecto al 20D, 191.000 votantes. Respecto al voto del PSOE la fidelidad también ha sido muy alta, el 86,5% de los que votaron al PSOE el 26J también lo hicieron el 20D, a lo que hay que añadir 118.000 votantes procedentes de Unidos Podemos, y, sobretodo, 205.000 procedentes de Unidad Popular (UP). Respecto al 20D, la abstención se situó en  317.000.

Los partidos emergentes registraron menor fidelidad de voto y una mayor abstención de sus antiguos votantes el 20D

Los partidos emergentes, por el contrario, registraron menos fidelidadde voto y una mayor abstención de sus antiguos votantes el 20D. En el caso de Cs la fidelidad de voto baja al 75,4%, y la abstención respecto al 20D alcanzó los 414.000 votantes. Si descomponemos el voto de Unidos Podemos en Podemos y Unidad Popular (UP), observamos cómo, según NC Report, la fidelidad de voto de Podemos se situó en el 78,4% a lo que hay que añadir 136.000 procedentes del PSOE. Por el contrario, la abstención de antiguos votantes de Podemos el 20D llegó a los 810.000. Pero donde sin duda la fidelidad de voto ha sido muy baja fue en Unidad Popular. Sólo el 54,8% de votantes de UP el 20D lo hicieron por Unidos Podemos el 26J, pero además 205.000  votantes de UP, nada menos que el 22,1%, votaron al PSOE. En definitiva, la coalición entre Podemos y Unidad Popular no ha cuajado: votantes de UP votaron a otros partidos y parte de los votantes de Podemos, más transversales, se abstuvieron.

Acuerdo intergeneracional

Quizás la explicación más correcta para entender la menor fidelidad del votante de Cs y Podemos, y la mayor en el caso de los electores del PP y PSOE, haya que buscarla en el votopor tramos de edad. Los partidos emergentes se nutren básicamente del voto joven, menos fiel y más abstencionista, mientras que los votantes del PSOE y, sobretodo, del PPcorresponden a mayores de 54 años. Y eh aquí un problema relevante, una ruptura intergeneracional. Los partidos emergentes deben, deberían, buscar un acuerdo entre generaciones que permita, por un lado, una vida digna a nuestra gente mayor y que, sobre todo, garantice unas mínimas condiciones de emancipación para nuestros jóvenes, en términos de empleo, salarios y vivienda.

El actual sistema es perverso. Durante la crisis fueron los hogares donde el principal perceptor de renta era un pensionista los que mantuvieron el gasto, y estos pensionistas ayudaron solidariamente a hijos y nietos.  Pero son estos pensionistas quienes ahora, a pesar de observar en su vida diaria como hijos y nietos se encuentran sin ningún tipo de expectativas de futuro, los que han votado para que todo siga igual. El 1% de la población española que acumula cada día más riqueza y renta ha encontrado un aliado inesperado en un 30% de la población cuyo núcleo duro son los mayores de 54 años. La razón principal es que hasta ahora sus pensiones no han perdido valor adquisitivo.

Sin embargo, la situación actual es insostenible y debemos hacer todo lo posible para cambiarla. Para ello es necesario un acuerdo entre generaciones donde se implementen políticas que creen las condiciones necesarias para que nuestros jóvenes tengan en nuestro país una vida digna, y no se vean forzados a emigrar. Si no se alcanza ese acuerdo, nuestros pensionistas no tendrán garantizadas en un futuro cercano sus pensiones. Y es ahí donde los nuevos partidos emergentes deben incidir y empezar a hablar de ello.

La situación actual es insostenible y debemos hacer todo lo posible para cambiarla. Para ello es necesario un acuerdo entre generaciones

Sus programas deberían centrarse en principios básicos para generar las condiciones necesariasa favor de nuestros jóvenes: formación y educación para la empleabilidad; fomento de la investigación; modernización de nuestras instituciones políticas; fiscalidad a favor de un modelo productivo alternativo, centrado en industria y sector exportador, y que castigue a rentistas y aquellos que se nutren de meras burbujas financieras e inmobiliarias…

Los problemas asociados al actual sistema de pensiones público de reparto, y que se deberían atajar, no tiene nada que ver con lo que se dice en los medios de comunicación patrios. Son otros: la caída de la población activa, el estancamiento del crecimiento de los salarios, la desigual distribución de la renta, y el descenso de la productividad. Y afecta a nuestros jóvenes. Frenar la huída de jóvenes formados a otros países, remediar el estancamiento de los salarios y la desigualdad salarial, unido a un crecimiento de la productividad son, por lo tanto, condiciones necesarias para que nuestro sistema de pensiones de reparto sea sostenible. Y todas esas políticas van dirigidas a favor de los jóvenes. Si no se implementan, nuestros pensionistas deberían saber que sus pensiones no están garantizadas.


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