OPINIÓN

Dos graves problemas de la economía española

El aumento de los desequilibrios de Target2 refleja simplemente los problemas en los sistemas financieros de los Países del Sur para financiarse, nada que ver con la situación de los Estados, familias o empresas de economía real.

Dos graves problemas de la economía española.
Dos graves problemas de la economía española. Europa Press

España, nuestra economía, presenta a fecha de hoy dos problemas de fondo graves, que en ausencia de soberanía monetaria nos podrían estallar en cualquier momento. Sí, esa misma ausencia de soberanía monetaria que nos impidió, allá por 2008, haber hecho lo correcto con nuestro sistema bancario. De aquellos barros estos lodos. En primer lugar, una gran parte de nuestro volumen de deuda pública está siendo refinanciado en los últimos años mediante el programa de compra de activos del Banco Central Europeo, mejor dicho por Banco de España. En segundo lugar, la banca española, una vez que se protegió insolidariamente a los acreedores foráneos en el saneamiento de nuestro sistema bancario, éstos lo aprovecharon, como era de esperar, para reducir su financiación a la banca patria. Desde ese momento es Target 2 quién financia las necesidades de nuestro sistema bancario, sobredimensionado.

La Unión Monetaria Europea (UME) es un sistema defectuoso desde sus orígenes

Dependemos, en definitiva, del Banco Central Europeo y de los caprichos de Bruselas, que obviamente nos pueden imponer lo que quieran, como quieran y cuando quieran. Pero el problema de fondo es la ausencia de soberanía monetaria que nos hubiese permitido implementar las medidas correctas desde un punto de vista económico y social allá por 2008. La Unión Monetaria Europea (UME) es un sistema defectuoso desde sus orígenes. Se hizo caso omiso de los informes precedentes (Werner, 1970; MacDougall, 1977) donde se avisaba de la necesidad de una instancia fiscal federal y de los peligros de dejar todo en manos de una Banco Central, como una parte no constituyente del gobierno, y de establecer, en este contexto, unos tipos de cambio fijos entre los estados miembros. Y quienes defendemos esto no somos antieuropeos. Todo lo contrario, los auténticos antieuropeos fueron aquellos que diseñaron erróneamente el Euro pensando exclusivamente en unas élites que han demostrado, y demuestran, ser insolidarias con sus conciudadanos un día sí y otro también.

El origen de todo. La protección a acreedores extranjeros

Remontémonos a 2008. En España el sector privado presentaba problemas de solvencia. La deuda de las familias, empresas, y entidades financieras superaba el 320% del PIB, y el precio del colateral que soportaba la mayor parte de la misma empezaba a desplomarse. Obviamente, la banca española, que de manera irresponsable concedió dicha deuda, empezaba su calvario particular, que luego acabaría siendo el nuestro.

El saneamiento de un sistema bancario insolvente se debería haber hecho a costa de gerencia, propietarios y acreedores

El saneamiento de un sistema bancario insolvente se debería haber hecho a costa de gerencia, propietarios y acreedores. La banca presentaba un problema de solvencia, y se convirtió en un sumidero de dinero público. Era más necesario que nunca, a través de un banco malo, que la gerencia, los propietarios y los acreedores hubiesen pagado los platos rotos. Y después de ello, si hubiese hecho falta, que el Estado hubiera entrado como accionista. Sí, esas palabra que algunos detestan, ¡nacionalización! Siempre que se ha hecho así, las cosas han vuelto a la normalidad con relativa rapidez. Véanse los ejemplos de Suecia 1992 e Islandia 2008. Hubiésemos conseguido dos efectos inmediatos: reestructurar una banca sobredimensionada, reduciendo su tamaño a otro más acorde con la economía real; y no cargar dicha reestructuración al bolsillo de los contribuyentes.

Pero eso no pasó. Al no disponer de soberanía monetaria, les fue fácil a las fuerzas “diabólicas” confabularse, y de qué manera, contra los ciudadanos españoles. El diagnóstico de la salud de nuestro sistema financiero y la solución de sus problemas estuvo sometido a la presión de los acreedores extranjeros, los propios banqueros patrios, y a la vanidad de los políticos de turno. Como consecuencia se rescató nuestro sector bancario a costa de los contribuyentes, la deuda pública se disparó más allá de los estabilizadores automáticos, y además no se limpió adecuadamente el activo de nuestro sistema bancario. Por eso, a fecha de hoy, la banca española sigue estando sobredimensionada, la economía española excesivamente bancarizada y nuestra deuda soberana, sin soberanía monetaria, vulnerable a un aumento de la aversión al riesgo por cualquier razón espuria.

Como consecuencia, aumento de la deuda pública y Target 2

Desde 2008 la deuda privada se ha reducido en casi 764.212 millones de euros, en pleno proceso de desapalancamiento de familias, empresas y entidades financieras. Por el contrario, se ha producido un fuerte incremento de la deuda pública, en casi 1 billón de euros: recesión de balances, estabilizadores automáticos, más rescate bancario.

Los banqueros de nuestro país no querían someterse a un proceso intenso de reconversión como cualquier sector que ha cometido excesos

Los banqueros de nuestro país no querían someterse a un proceso intenso de reconversión como cualquier sector que ha cometido excesos. Para ello contaron con la colaboración, además de nuestra élite política, del Banco Central Europeo, controlado en realidad por estas élites financieras europeas. El BCE, además de proteger a los acreedores foráneos -bancos extranjeros-, se dedicó a inyectar liquidez masiva a los bancos con problemas de solvencia para que siguieran manteniendo el statu quo. Para cerrar este esquema de poder o intereses de clase, los bancos comerciales españoles financiaban al Tesoro. Éste era el acuerdo tácito.

Pero en el momento en el que los bancos de los países del sur ya no podían acumular más deuda soberana en sus balances, se inició el programa de compra de activos, expansión cuantitativa, por parte del BCE. No se engañen, sin mutualizar, ya que al final están en el Balance de Banco de España. A cierre de marzo de 2017 el volumen de compras de deuda, la inmensa mayoría soberana, en Balance de Banco de España es de 243.816 millones de euros. Mientras, la cartera de deuda soberana en manos de las entidades financieras patrias asciende a 593.386 millones de euros, a lo que habría que añadir 92.328 millones de euros de préstamos del sistema financiero a nuestras administraciones públicas.

Este esquema de rescate implicó que el balance nuestro sistema bancario siguiera sobredimensionado

Este esquema de rescate implicó que el balance nuestro sistema bancario siguiera sobredimensionado, y es aquí donde entra en juego Target 2. Como los acreedores foráneos aprovecharon el rescate a costa de los contribuyentes para reducir su deuda bancaria española, ¿quién iba a financiar ese activo sobredimensionado? Pues Target 2. Cuando los depósitos son insuficientes para financiar un activo aún sobredimensionado, y los acreedores foráneos–otros bancos fundamentalmente- ya no financian esa posición, es el Eurosistema quien lo financia. Los bancos centrales del sur de Europa piden prestado a otros bancos centrales para “sus” bancos comerciales. El déficit o necesidades de financiación de la banca patria, vía Eurosistema, alcanzó en marzo los 374 mil millones de euros, superando los niveles récord de 2012, en plena turbulencia financiera.

El aumento de los desequilibrios de Target2 refleja simplemente los problemas en los sistemas financieros de los Países del Sur para financiarse, nada que ver con la situación de los Estados, familias o empresas de economía real. Son una deriva de no haber hecho realmente aquello que se debería haber hecho en 2008: reestructuración de un sistema bancario sobredimensionado a costa de sus acreedores –en su momento bastaba con accionistas y bonistas, ahora lo dudo-. Y en el trasfondo de todo, la ausencia de soberanía monetaria, que impidió hacer lo correcto. La situación ha alcanzado unos volúmenes que en el caso de que aumentara la aversión al riesgo, se desataría la tormenta perfecta, crisis de deuda soberana y crisis bancaria. Obviamente ello limita cualquier política económica y de rentas que se salga de la ortodoxia. Pero de esto nadie hable, ¿verdad?


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