CRISIS EUROPEA Cuando el euro es el problema

Si los países del sur se saliesen del euro, el crecimiento hipertrófico de la deuda cesaría y la existente podría pagarse sin conflicto, de forma acordada entre países deudores y acreedores.

Ángela Merkel y su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble.
Ángela Merkel y su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble. EFE

El euro se ha convertido en un grave problema para nuestro país y para todo el sur de Europa. Y como tal es necesario abrir un debate público intenso, sin cortapisas, donde se analice en qué ha derivado el proyecto de moneda única. Si lo hacemos, las conclusiones para España no pueden ser más desoladoras. Y no verlo es de inconscientes o de cínicos. Además es un proyecto marcadamente ideológico donde se condena a gobiernos díscolos –prepárense amigos portugueses- y se premia a afines -el paripé de la austeridad bajo Rajoy-.

La moneda única, desde un diseño absolutamente erróneo, se ha reducido a una mera relación acreedor-deudor

La moneda única, desde un diseño absolutamente erróneo, se ha reducido a una mera relación acreedor-deudor, donde se ha condenado a los habitantes del sur de Europa a un empeoramiento de sus condiciones de vida. En España -salvo esa excepción llamada País Vasco- el modelo de desarrollo que siguió a la firma del Tratado de Adhesión a la Unión Europea supuso nuestra desindustrialización, una terciarización alrededor de un modelo de desarrollo intensivo en mano de obra no cualificada, tierra, energía, agua, recursos naturales. Eso sí, alimentó de manera generosa e ilícita a una clase política y empresarial miope que aplaudía a rabiar y vivía de un modelo de expansión basado en humo (acuérdense del “España va bien” o de España juega en la “Champion League”).

El modelo de desarrollo elegido para España fue decidido por las élites europeas en colaboración con las plutocracia patria. Se trata de una hoja de ruta basada en tres pilares. El elemento central del mismo giraba alrededor de la revalorización del suelo, dependiente del ahorro del centro y norte de Europa. En segundo lugar, además de desindustrializarnos, perdimos la propiedad de nuestra industria, y para el capital foráneo nos convertimos en un lugar de mano de obra barata, meros ensambladores (¿han visto los datos de exportaciones e importaciones del sector automovilístico?). Finalmente, y muy ayudados por problemas geopolíticos en nuestros competidores globales, somos un país de camareros y crupieres. Si analizan los datos de empleo desde la reforma laboral de Rajoy no hay nada que celebrar.

Lo peor es que esta dinámica se está acelerando. Estamos perdiendo la propiedad de la joya de la corona patria, nuestro potente sector exterior de pequeñas y medianas empresas surgidas al albor emprendedor de muchos ciudadanos españoles. No confundir este sector exterior con aquel de capital foráneo que solo ha venido aquí para ensamblar, nada más. Recordemos que parte de nuestros problemas actuales se derivan de un rescate implícito a Alemania.

¿Puede sobrevivir el euro bajo el diseño actual? ¡No!

El economista jefe de Nomura, Richard Koo, a mediados del 2012 publicó una excelente nota bajo el sugerente título The entire crisis in Europe started with a big ECB bailout of Germany. Según Koo el denominado “problema de competitividad” de los países del sur de Europa fue consecuencia de una política monetaria excesivamente expansiva del BCE. Ésta tenía como objetivo último estimular la economía con el fin de que Alemania no tuviera que expandir su crecimiento vía política fiscal, tras el estallido de la burbuja tecnológica a finales de los 90. Sin embargo el impacto sobre la demanda interna de Alemania fue nulo, al encontrarse en recesión de balances. Por el contrario aceleró e infló hasta límites insospechados las burbujas en la periferia, especialmente la inmobiliaria, lo que impulsó las importaciones alemanas, rescatando al país teutón de los miedos provocados por el estallido de la burbuja tecnológica, de la que apenas se beneficiaron los países europeos del sur.

La Unión Monetaria Europea (UME) es un sistema defectuoso desde sus orígenes

La Unión Monetaria Europea (UME) es un sistema defectuoso desde sus orígenes. Y se ha acabado convirtiendo en una mera relación acreedor-deudor. Se hizo caso omiso de los informes precedentes (Werner, 1970; MacDougall, 1977) donde se avisaba de la necesidad de una instancia fiscal federal y de los peligros de dejar todo en manos de una Banco Central, como una parte no constituyente del gobierno, y de establecer, en este contexto, unos tipos de cambio fijos entre los estados miembros. El problema siempre ha sido el mismo, Alemania.

Alemania como problema

La característica fundamental de Alemania es que de manera persistente presenta una insuficiencia crónica de demanda, y su objetivo es colocar fuera sus excedentes de producción para alcanzar el pleno empleo (superávits por cuenta corriente), mediante mejoras de su competitividad a través de una disciplinada clase trabajadora. Estos superávits se traducen en déficits para el resto de países, que reciben el ahorro alemán, generándose burbujas financieras y procesos de endeudamiento en los países del sur.

Al final las burbujas acaban estallando, pero conforme los individuos del sur pagan sus deudas y no contratan nuevas, se debilita la demanda agregada, pero no sobre la producción alemana, sino sobre la propia, y este proceso de desendeudamiento tiene efectos negativos sobre los países del sur. Se entra en una dinámica perversa acreedor-deudor, que siempre acaba hundiendo al deudor. Como Alemania no quiere incurrir en un déficit por cuenta corriente, saludable para el resto, la solución requiere una extinción de la deuda porque ésta inhibe la demanda y lastra el dinamismo de la economía. Existen cada día más voces que defienden algo muy sencillo: si los países del sur se saliesen del Euro, el crecimiento hipertrófico de la deuda cesaría y la existente podría pagarse sin conflicto, de forma acordada entre países deudores y acreedores, si a éstos, los acreedores, les interesa cobrarla.

Perspectiva histórica: el crecimiento español en 1985-2007

El historiador Leandro Prados de la Escosura, a través de nuevas series históricas de contabilidad nacional para España que abarcan el período 1850-2015, realiza una investigación del modelo de crecimiento económico histórico de nuestro país. Un resumen se encuentra en un blog titulado El crecimiento económico español a largo plazo: ¿Qué muestra la contabilidad nacional histórica?

La Unión Europea al final se tradujo en nuestro país en un modelo de desarrollo basado en burbujas y servicios de escaso valor añadido

De todo el análisis permítanme centrarme exclusivamente del período comprendido entre el ingreso de España en la Unión Europea (1985) y los momentos previos a la Gran Recesión (2007). Durante ese período, tal como afirma el autor, “el PIB per cápita obtuvo un notable incremento mientras la productividad del trabajo se desaceleraba… Ello sugiere la incapacidad de la economía española para, a partir de 1975, combinar la creación de empleo y el crecimiento de la productividad, con la consecuencia de que aquellos sectores que se expandieron y crearon empleo (construcción y servicios, sobre todo) fueron los de menor éxito en atraer inversión e innovación tecnológica”. Traduciendo en otras palabras, la Unión Europea al final se tradujo en nuestro país en un modelo de desarrollo basado en burbujas y servicios de escaso valor añadido. Y ahí seguimos.


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