Desde la heterodoxia

Se diluye el crecimiento inducido por las élites

Nos la quieren volver a meter doblada. De nuevo volvemos a las andadas. Terminadas las elecciones generales, punto yfinal al crecimiento auto-programadopor las élites. Comienza la gran desaceleración, que confluirá en la Segunda Fase de la Gran Recesión patria. No ha habido ninguna acción tendente a consolidar un modelo productivo que garantice una estabilidad futura. Las inversiones, meramente especulativas. Los bancos, de nuevo en el punto de mira. ¿Y qué nos dicen los “mass media”? Lo de siempre. Apremian a buscar gobiernos “responsables”, es decir, dóciles con el poder.

Los nauseabundos casos de corrupción destapados una y otra vez son un reflejo extremo de la connivencia entre poder político y poder corporativo

Y de nuevo, la antidemocracia. Los nauseabundos casos de corrupción destapados una y otra vez son un reflejo extremo de la connivencia entre poder político y poder corporativo. Pero la línea del Totalitarismo Invertido es mucho más sutil. El poder corporativo se despojó hace tiempo de su identificación como fenómeno puramente económico y se volvió político. Una muestra, los comentarios del presidente del BBVA, Francisco González, en la presentación de la cuenta de resultados de su grupo. En vez de preocuparse por la capitalización del BBVA o por qué su cotización bursátil cae en picado, lo relevante es presionar a favor de un gobierno “responsable”. En parte para seguir auto-engañándose con los créditos fiscales, suavizar el marco regulatorio de Basilea, hacer la vista gorda con cuentas opacas…

Mientras nos distraen, promueven que la ciudadanía mire a otro lado. Lo fundamental es que nos centremos exclusivamente en lo nuestro, que seamos sumisos, que no mostremos un compromiso activo, solo gratificaciones simbólicas de patriotismo. Promueven la despolitización, envolviendo a la sociedad en una atmósfera de temor colectivo y de impotencia.

La desaceleración en marcha

Algunos ya se han prestado a asociar la desaceleración al parón político. Confunden causa con efecto. Vean las interpretaciones alrededor de las últimas encuestas sobre la confianza de los consumidores, tanto la publicada por el CIS como la que elabora Eurostat. Las razones son otras. El crecimiento económico desde la segunda mitad de 2014 es frágil, auto-programado por las élites. El objetivo era evitar un resultado electoral que en su momento aún era peor para sus intereses.

Por un lado, se relajó con el consentimiento de Bruselas la austeridad expansiva. Pero la razón no es que realmente se hubieran dado cuenta de la necesidad de recurrir a una expansión fiscal en recesión de balances como única herramienta efectiva. ¡Qué va! Prueba de ello es que ahora pretenden acelerar de nuevo la austeridad presupuestaria, con la contracción adicional que ello implicará.

Por otro lado, la banca abrió de nuevo el grifo, bajo cierta presión gubernamental, en un contexto de márgenes hundidos. Incluso hubo o hay a fecha de hoy nuevas ensoñaciones para activar la burbuja inmobiliaria. Despertemos. Los márgenes bancarios están bajo mínimos, por obra y gracia de los Bancos Centrales, y las curvas de tipos de interés se aplanan, anticipando recesión. Además, el capital regulatorio apremia.

La banca española se encuentra en una situación delicada en términos de capital regulatorio. Las posibles sentencias judiciales retroactivas sobre las clausulas suelos; las inversiones en países emergentes; los posibles cambios contables sobre el consumo de capital, no por filiales sino por la matriz; el hecho de empezar a exigir capital por las carteras de deuda soberana -concentración de riesgos-; los préstamos a empresas fallidos ocultos en cajones…. El negocio tradicional bancario no pasa por un buen momento. La banca restringirá de nuevo las condiciones financieras, las encarecerá.

En una economía financiarizada, las inversiones especulativas son dominantes, y las tendentes a mejorar el capital productivo, entre ellos inversiones en I+D, no tan necesarias

Ausencia de inversión en capital

Aprovechando la propensión al riesgo en los mercados financieros, las ayudas del Banco Central Europeo, y la relajación presupuestaria programadacon Bruselas se produjo de nuevo una fase de crecimiento económico en nuestro país. La contrapartida fue más deuda total y externa que no se canalizó hacia nuevas inversiones productivas, lo que nos hubiese permitido garantizar un mayor crecimiento nominal futuro, y de esta manera repagar la deuda sin problemas.

Predominaron los flujos de inversión extranjeros para financiar al Tesoro y compra de bonos corporativos de las grandes empresas patrias, bajo el paraguas de la “seguridad” aportada por los bancos centrales. Ello no es específico de España, es en realidad una tendencia global. En una economía financiarizada, las inversiones especulativas son dominantes, y las tendentes a mejorar el capital productivo, entre ellos inversiones en I+D, no tan necesarias.

Sin embargo, el aumento de la aversión al riesgo en los mercados financieros ya ha iniciado sus primeras etapas, y nos estamos adentrando en un ciclo de aversión al riesgo global que acabará muy mal. Entonces es muy probable que España entre en un círculo vicioso. Pero aquí, como siempre, distrayendo al personal.


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