Desde la heterodoxia

Lo que no se dijo en el debate 13J

En el debate del 13J no hubo grandes sorpresas desde un punto de vista estrictamente económico. Quizás se echó en falta una explicación pedagógica sobre cuáles son los problemasde fondo que hacen frágil e inestable a nuestra economía patria. Y, sobretodo, desmenuzar a los ciudadanos las razones que han permitido una recuperación desde junio de 2013 –nada que ver con la versión oficial-. Desde estas líneas hemos mantenido que la salida a la crisis sistémica está siendo en falso y que los problemas actuales, salvo la mejoría notoria en nuestra balanza por cuenta corriente, son parecidos a los existentes a finales de 2007. Por un lado, una deuda total excesiva, superior al de 2007. Por otro, recordando la reciente carta de la asociación de inspectores del Banco de España sobre el funcionamiento del Mecanismo Único de Supervisión, la fragilidad de nuestro sistema bancario –no solo el nuestro, en general afecta a todo occidente-. Finalmente, la ausencia de inversiones en capital y desarrollo.

En una recesión de balances, como la actual, la política monetaria tiene un impacto nulo en la economía

En una recesión de balances, como la actual, la política monetaria tiene un impacto nulo en la economía, mientras que la política fiscal ofrece una alternativa real. En realidad, la política monetaria, tal como se ha diseñado, solo ha influido de manera notoria en el apetito por el riesgo de los inversores, provocando burbujas o inflaciones de activos. El Banco Central Europeo podría utilizar su capacidad de emisión de moneda y financiar los déficits fiscales de los Estados miembros para que pudieran fomentar el crecimiento y el empleo en sus economías sin encontrarse con las restricciones que los mercados de bonosprivados ejercen en sus gastos. Se trata de un principio básico de la Teoría Monetaria Moderna (TMM), que ya explicamos con detalle en su momento. Sin embargo, no se hace. En realidad el abandono de la política fiscal como instrumento de política económica es meramente ideológico, y obedece a la defensa de los intereses de clase de ciertas élites. Organismos multilaterales nada sospechosos de herejía como el Fondo Monetario Internacional, y, sobretodo, la OCDE reclaman ahora -eso sí, con retraso-  el uso de la política fiscal.

¿Por qué crece España?

Los motores de crecimiento patrios son, por un lado, la relajación del ajuste presupuestario -desde 2014 se ha producido un incremento del déficit estructural-. Por otro, la entrada de flujos financieros foráneos en nuestra economía, derivados fundamentalmente de la política monetaria del BCE. Inicialmente fueron inyecciones directas de liquidez al sistema bancario, vía préstamos a largo plazo a coste irrisorio; ahora, a través de la expansión cuantitativa, mediante la compra en mercado secundario de deuda pública por parte del regulador.

Los datos de la propia Comisión Europeamuestran que, para España, en el período 2010-2013 la política fiscal fue tremendamente contractiva. El déficit estructural se recortó desde niveles superiores al 7% del PIB a cifras próximas al 2%. En un contexto de desapalancamiento del sector privado ello supuso una gravísima recesión económica. Pero desde la segunda mitad de 2013, la austeridad se relajó. Y ello fue muy positivo. El déficit estructural ha crecido en el período 2014-2016 y la aportación del consumo público al crecimiento económico del período comprendido entre el segundo trimestre de 2013 y finales de 2015 representa el 62% del total del crecimiento económico.

No solo ha habido relajación presupuestaria. Las ayudas del Banco Central Europeo han sido notorias. Las últimas, en un contexto de impulso fiscal, han permitido una reactivación modesta del crédito bancario. En el último año han entrado en nuestro paísmás de 100.000 millones de euros por la expansión cuantitativa del BCE (programa compra de activos). Por cierto, operaciones de política monetaria del BCE vía Banco de España, no mutualizadas. ¿Por qué en vez de comprar deuda pública y privada no financia directamente el gasto público?

Pero eh ahí la fragilidad. ¿Qué ocurriría si el Banco Central cierra el grifo y Bruselas intenta imponer al nuevo ejecutivo esa austeridad que relajaron conscientemente desde la segunda mitad de 2013? Obviamente, se paralizaría el crecimiento, aumentaría la aversión al riesgo y emergería con toda su fuerza la fragilidad de los balances de los distintos sectores económicos, incluidos los bancarios.

La deuda total supera los 4 billones de euros, y representa un 393,3% del PIB

El problema de la deuda

La deuda total supera los 4 billones de euros, y representa un 393,3% del PIB.  La cifra sigue siendo muy superior a la de 2007. La deuda externa alcanzó el máximo histórico en el primer trimestre de 2015 casi los 1,2 billones de euros, un 114% del PIB, y apenas se ha reducido. El 48% de esa deuda externa corresponde a la deuda de las administraciones públicas (en el año 2008 solamente representaba el 20%). La situación se agrava si analizamos la composición de la posición de inversión internacional neta de España. Los flujos de inversión extranjeros se han destinado básicamente a financiar al Tesoro y a las emisiones de bonos corporativos de las grandes empresas. Apenas hay mejora en nuestro aparato productivo.

En definitiva, el crecimiento español se está financiando con más deuda pública -con soberanía monetaria no sería necesaria más deuda para financiar ese gasto-, induciendo a su vez a un aumento de la deuda externa neta, en niveles récord. Y ahora el BCE sustituye a ese flujo foráneo, pero sin mutualizar deuda, ya que se mantienen en el balance del Banco de España. Pero de todo ello no se dijo nada en el debate 13J, y ello, sinceramente, es una pena.


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