Desde la heterodoxia

¿Qué nos dice la evolución del petróleo?

La economía está llena de paradojas que invalidan las creencias o pensamientos interiorizados ya no solo en la mente de la mayoría de los economistas sino también en la gente corriente de la calle. Uno de esos ejemplos es la paradoja del descenso del precio del petróleo. La línea argumental dominante es que el rápido descenso en los precios del petróleo bajaría los precios de la gasolina, del gas, de la bombona de butano y un largo etcétera, lo que generaría más renta disponible y facilitaría una economía más robusta. Ello sin duda alguna es cierto, pero muchas veces nos olvidamos de las causas, y muy especialmente de las segundas derivadas.

El desequilibrio, la no linealidad, la complejidad y en algunos momentos el caos son los rasgos matemáticos que mejor describen la evolución de los ciclos económicos

La economía como ciencia social no puede ser reducida a un mundo meramente lineal, ideal, en constante equilibrio, tal como plantea la ortodoxia dominante. Todo lo contrario, el desequilibrio, la no linealidad, la complejidad y en algunos momentos el caos son los rasgos matemáticos que mejor describen la evolución de los ciclos económicos. Por cierto, nada que ver con ciertas tonterías pregonadas por la escuela neoclásica dominante que asocia los ciclos a la existencia de shocks provocados por ciertas rigidices presentes en la economía. La idea de shocks como meteoritos llegadas del espacio exterior refleja una inmensa pobreza intelectual en la línea argumental de la academia dominante. La existencia de ciclos económicos es endógenaal sistema económico capitalista, sin duda el más eficiente pero inestable y en constante desequilibrio, más cuando se permite al sistema financiero campar a sus anchas.

Descenso materias primas industriales

Pero volvamos a aquello que nos atañe hoy, el descenso del precio del petróleo y de otras materias primas industriales. Utilizando datos históricos, la caída actual de los precios del petróleo equivaldría a un estímulo para la economía mundial superior a 1,7 billones de euros, similar a una reducción de impuestos próxima a 1,5 billones de euros desde junio de 2015. Se liberará renta y, en definitiva, se crecerá más, argumentan la mayoría. Sin embargo, hay que tener cierto cuidado en las interpretaciones del por qué y de sus consecuencias.

La caída del precio del petróleo representa uno de los episodios históricos más dramáticos respecto a la evolución en la cotización de una materia prima. Recordemos que se han producido descensos superiores al 70% tanto en el precio del barril West Texas Intermediate –precio del crudo producido en los Estados Unidos–, como del barril Brent –precio del petróleo crudo comercializado internacionalmente–. Si este colapso solo afectara al precio del crudo no tendría ninguna importancia, sería hasta positivo. Se podría atribuir a un exceso de oferta asociada a la creciente producción de esquisto en los Estados Unidos y a una mayor producción entre los miembros de la OPEP.

Sin embargo, otras materias primas industriales están también en caída libre. Los precios del mineral de hierro han caído más de un 50%, mientras que el precio del gas, del cobre y otras materias primas registran descensos superiores al 40%. Los datos muestran como los precios de las materias primas industriales han experimentado un declive gradual el último año y medio. Su evolución es muy similar a lo ocurrido en el último semestre en 2008, lo que marcó una señal de alerta previa al mayor colapso económico global desde la Gran Depresión. Los precios de las materias primas industriales son un indicador adelantado de toda una serie de aspectos que al final resultan molestos para la estabilidad económica. Un sector industrial robusto y una sólida demanda de consumo simplemente no son compatibles con un colapso en los precios de las materias primas industriales.

Materias primas, comercio mundial y tipos de interés

La realidad, por lo tanto, es mucho más complicada. La industria energética global –esquisto, carbón, ciertas renovables...– está entrando en una dinámica de quiebras en serie. Recuerden Abengoa. Este análisis nuestro sin duda entra en contradicción con la interpretación que los "mass media" –tremendamente superficiales en la mayoría de sus estudios– hacían de la reciente subida de tipos de interés por parte de la Reserva Federal de los Estados Unidos. ¡Que simplemente echen una ojeada a la evolución de los datos de comercio mundial!

Según nuestro análisis, a la Reserva Federal (Fed) no le quedaba más remedio que cerrar definitivamente el último ciclo deuda-burbuja alimentado por su política monetaria, absolutamente ineficiente e injusta. Nos referimos a la expansión cuantitativa que junto con una política de tipos de interés cero llevaban funcionando desde 2008. La Fed en un escenario de colapso de los precios de las materias primas y del volumen del comercio mundial simplemente asumía a regañadientes la existencia de una burbuja que tocaba desinflar.

El estallido de la actual burbuja supondrá, según nuestras previsiones, mucho más que el relato que nos cuentan los "mass media": implica finiquitar una forma de crecimiento perversa

Está claro que a los inversores no les gusta reconocer la existencia de burbujas financieras. Justamente porque han sido tan propensos a negar la existencia de burbujas y sus consecuencias, éstas se han convertido en una parte recurrente del panorama financiero y económico de las dos últimas décadas. También está claro que a las autoridades políticas, económicas y monetarias no les entusiasma admitir que han sido ellas quienes con sus instrumentos de política económica han contribuido a generar las distintas burbujas financieras que se han ido desarrollando en las últimas décadas.

Pero el estallido de la actual burbuja supondrá, según nuestras previsiones, mucho más que el relato que nos cuentan los "mass media": implica finiquitar una forma de crecimiento perversa. Observaremos, atónitos, el estallido y punto final del súper-ciclo deuda iniciado allá en los años 80, y que ha estado sazonado con políticas profundamente conservadoras, injustas e ineficientes. Por eso es importante seguir la evolución del precio de las materias primas industriales y del volumen del comercio mundial. Suelen acertar.


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