OPINIÓN

La agonía del régimen neoliberal (II)

La Edad de Oro del Capitalismo se caracterizó por altas tasas de empleo, crecimiento económico y una distribución equitativa del ingreso y la riqueza. A mediados de la década de 1970, sin embargo, estas políticas fueron abandonadas porque se pensaba que estaban causando inflación.

El presidente Roosevelt durante la firma de la Ley de Seguridad Social el 14 de agosto de 1935.
El presidente Roosevelt durante la firma de la Ley de Seguridad Social el 14 de agosto de 1935. Social Security Online

El auge del populismo tiene sus raíces en las políticas que se han seguido bajo el paradigma neoclásico y que han dado lugar al denominado "estancamiento secular". En la actualidad nos encontramos con un sistema roto de gobernanza económica, denominado "neoliberalismo", surgido a mediados de la década de 1970 y basado en falacias económicas.

Después de la Segunda Guerra Mundial, los gobiernos de todo el mundo se dieron cuenta de que podían generar fácilmente pleno empleo mediante políticas de gasto y de impuestos

Aprovechando los últimos análisis de James Montier, y Philip Pilkington, (“Six Impossible Things Before Breakfast”, y “The Deep Causes of Secular Stagnation and the Rise of Populism”), que introdujimos en el último blog, trataremos de entender el marco de trabajo del régimen neoliberal, con sus cuatro pilares básicos, y demostrar a la ciudadanía que se fundamentan en principios falsos, que no se ajustan a la realidad de los datos. El primero de estos pilares básicos, y que analizaremos detenidamente en este blog, es el abandono del pleno empleo como objetivo político deseable y su reemplazo por objetivos de inflación.

La Focalización en la Inflación

Después de la Segunda Guerra Mundial, los gobiernos de todo el mundo se dieron cuenta de que podían generar fácilmente pleno empleo mediante políticas de gasto y de impuestos. Esta comprensión se debe a los experimentos económicos emprendidos durante la guerra, experimentos que fueron necesarios por la guerra, pero que fueron conscientemente estructurados de acuerdo con el enfoque económico descrito en el libro de Keynes de 1936 “La teoría general del empleo, el dinero y el interés”. Como escribió Nicholas Kaldor: "La obligación formal de mantener altos y estables niveles de empleo surgió como un impacto conjunto de la revolución keynesiana en el pensamiento económico y en la Segunda Guerra Mundial".

Las décadas posteriores a la guerra se conocen generalmente como la Edad de Oro del capitalismo

Estas políticas fueron notablemente eficaces, y las décadas posteriores a la guerra se conocen generalmente como la Edad de Oro del capitalismo. La Edad de Oro se caracterizó por altas tasas de empleo, crecimiento económico y una distribución equitativa del ingreso y la riqueza. A mediados de la década de 1970, sin embargo, estas políticas fueron abandonadas porque se pensaba que estaban causando inflación. Esta fue una evaluación incorrecta, ya que la inflación fue en realidad generada por las crisis petroleras impuestas por el cártel de la OPEP en respuesta a la política exterior de Estados Unidos en el Medio Oriente, combinada con las malas relaciones laborales en los países de habla inglesa que llevaron al conflicto de clases y a huelgas alrededor de quién debería soportar el peso de estos precios más altos del petróleo.

Después del período de las crisis del petróleo, la economía se estabilizó a un nivel más normal de inflación. Pero el desempleo no

Pero la profesión económica de aquella época no se dio cuenta de esto. Sus teorías les dijeron que eran las políticas de pleno empleo las que estaban generando la inflación, por lo que alentaron a los encargados de formular políticas a abandonarlas y, en cambio, intentaron controlar la inflación a través del uso de la política monetaria. Para ver el impacto de estas políticas identificamos tres períodos: 1948-69, que corresponde a la Edad de Oro de la política Keynesiana de pleno empleo; 1970-82, que es el período de crisis de aumento de la inflación debido al alza de los precios del petróleo de la OPEP y a los conflictos y malas relaciones laborales; y, finalmente, 1983-2015, el período de focalización en la inflación. Podemos ver para los distintos países desarrollados como inmediatamente después del período de las crisis del petróleo, la economía se estabilizó a un nivel más normal de inflación (aunque no tan bajo como en la Edad de Oro). Pero el desempleo no. De hecho, el desempleo nunca volvió a su promedio de la Edad de Oro –se mantuvo permanentemente elevado–. Esto se debió simplemente al hecho de que los gobiernos dejaron de apuntar al pleno empleo y en su lugar se centraron en la inflación.

Esa falacia denominada NAIRU

La justificación para esta elección política fue la teoría económica de la "tasa de desempleo no aceleradora de la inflación" (NAIRU). La NAIRU es supuestamente la tasa de desempleo a partir de la cual la inflación comienza en teoría a acelerarse ad infinitum. Es otro de esos muchos maravillosos y estúpidos "inobservables" que parecen dominar el pensamiento económico. No podemos observar la NAIRU directamente y por lo tanto no sabemos cuándo la estamos cruzando. La NAIRU sólo es obvia después de que se produzca el hecho observable; por eso el momento temporal en el que aparece en las estadísticas es demasiado tarde. El símil utilizado por Montier y Pilkington es muy poético y revelador: “La NAIRU es un poco como un marinero en la época medieval confrontado con la perspectiva aterradora de que podría haber dragones más allá de cierto punto en el mapa. Los dragones no son un hecho observable, pero en el momento en que aparezcan delante de nuestros pobres marineros éstos ya habrán sido devorados. Así que piensan que es más seguro permanecer dentro de los límites conocidos a pesar de que la existencia de los dragones es algo imaginario y absurdo.

Los bancos centrales ignoraron a sus economistas y permitieron que la economía siguiera creciendo, y el desempleo se situó muy por debajo sin presiones inflacionarias

El otro problema con la NAIRU es que no hace lo que se supone que debe hacer. Cuando los economistas tratan de estimar realmente la NAIRU tienden a hacer un muy mal trabajo. En los años noventa, por ejemplo, la mayoría de los economistas colocan a la NAIRU en Estados Unidos en torno al 5-6%. Pero debido a que los bancos centrales ignoraron a sus economistas y permitieron que la economía siguiera creciendo, el desempleo se situó muy por debajo sin presiones inflacionarias sustanciales. El barco zarpó y los dragones nunca aparecieron.

En 1995 y 1996 la tasa real de desempleo era muy cercana a la estimación de NAIRU y sin embargo la inflación estaba por encima del objetivo. Posteriormente en 1997 y 1998 el desempleo cae considerablemente por debajo de la estimación de la NAIRU y, sin embargo, la inflación cae por debajo del nivel objetivo. En 1999, la inflación comienza a recuperarse, y en 2000, cuando se supera la tasa de inflación objetivo, la Reserva Federal sube los tipos de interés y crea una recesión. Parece obvio que en realidad hay otro factor que estaba causando esta inflación, de manera que mientras los servicios de estudios de los distintos bancos centrales y organismos multilaterales se concentraban en la NAIRU, ignoraban lo que en realidad llevaba a la inflación. Toda la evidencia sugiere que todo lo contrario de lo que los economistas ortodoxos esperaban que ocurriera realmente sucedió: cuando el desempleo comenzó a caer por debajo de la NAIRU en 1997 y 1998, la inflación realmente descendió. No subió como los economistas clásicos habían pronosticado.

La NAIRU demostró ser empíricamente inútil, pero dio a los gobiernos una justificación para dejar de asumir la responsabilidad de la política de pleno empleo. En resumen, proporcionó la justificación ideológica para un periodo de alto desempleo mediante la fijación de objetivos de inflación.


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