Desde la heterodoxia

La Teoría Monetaria Moderna: la alternativa a la ortodoxia (III)

Bruselas, después de garantizarse la continuidad del “Régimen”, acaba de exigir a España de nuevo otro ajuste presupuestario para tratar de evitar la correspondiente multa con que nos amenazan por la persistencia en el tiempo del déficit presupuestario del sector público español. La historia y relatos alrededor de los déficits públicos empiezan a ser patéticos y la manera en que enfocan el problema los medios de comunicación dominantes simplemente es preocupante, antidemocrática, actúan como “perros de Pavlov”, expresión que utiliza un seguidor de este blog. Sin embargo, ya disponemos de herramientas para relativizar y atacar sin piedad tanta histeria.

Como consecuencia de la crisis sistémica el gasto social aumentó y la recaudación de impuestos se derrumbó

Como consecuencia de la crisis sistémica el gasto social aumentó y la recaudación de impuestos se derrumbó. El resultado es conocido: el déficit público se expandió rápidamente y en muchos países, especialmente aquellos que no tenían soberanía monetaria (como el nuestro), surgió el miedo de una eventual insolvencia o bancarrota. Y a partir de ahí la histeria entre la mayoría de economistas de intentar reducir los déficits mediante la disminución del gasto y/o el aumento de impuestos.

Sin embargo aquel gobernante que promueva una reducción del déficit público tiene que tener en cuenta los impactos que dicha reducción provocará en los balances del sector privado. Sabemos por nuestra ecuación fundamental de balance macroeconómica que el déficit público no puede reducirse al no ser que se reduzcan los superávits del sector privado y del sector exterior.

Crisis sistémica, gasto discrecional y estabilizadores automáticos

Si el incremento del déficit presupuestario del sector público no se hubiera producido de manera discrecional, los intentos de reducción de los déficits por parte de los defensores de la austeridad quedarían en entredicho. En este sentido, se puede demostrar que en plena crisis sistémica la mayor parte del incremento de los déficits públicos en la mayoría de los países tuvo como origen los estabilizadores automáticos y no el gasto discrecional. En el caso español estuvo aderezado a su vez con la factura del rescate bancario muy superior a lo que nos suelen contar.

Los estabilizadores fiscales automáticos fueron la causa principal por la cual la economía no colapsó como en La Gran Depresión

Tras el estallido de la enésima burbuja generada por los Bancos Centrales y la recesión debalances que conllevó, los déficits presupuestarios aumentaron de forma automática. La tasa de crecimiento de la presión fiscal se desplomó ya que los ingresos impositivos colapsaron. De manera paralela los gastos de trasferencia reuntaron fuertemente debido al deterioro económico. Combinando todo no es de extrañar que el presupuesto público incurriera en un déficit cada día mayor a pesar del estancamiento del consumo público. Los estabilizadores fiscales automáticos fueron la causa principal por la cual la economía no colapsó como en La Gran Depresión. A través del gasto anticíclico y los impuestos procíclicos el presupuesto del sector público actuó como un estabilizador fiscal automático.

El caso español y la mejor política doméstica

Si analizamos el caso español en el período 2009-2013 a pesar del descenso del consumo público o gasto discrecional, el déficit presupuestario del sector público aumentó notablemente. La reducción del consumo público se producía en un período de aumento de los superávits de los sectores privados y del resto del mundo y obviamente aumentó como contrapartida el déficit público. Por el contrario desde la segunda mitad de 2013 se incrementó el déficit estructural mediante aumentos del gasto discrecional y bajadas de impuestos en un período de reducción de los superávits del sector privado y, en menor medida, del resto del mundo. Obviamente la contrapartida era una reducción del déficit público. ¡Qué poco tiene que ver esta foto de la realidad con las chorradas repetidas de manera machacona por el establishment! ¡Qué hilarantes las declaraciones de Rajoy y Merkel explicándonos como la austeridad y las reformas estructurales estaban dando sus frutos! Es exactamente lo contrario.

La mejor política doméstica es promover un gasto que haga uso de la práctica totalidad de los recursos domésticos

Si se dan cuenta, simplemente hemos utilizado una serie de ideas que introdujimos en el blog anterior. El balance de los tres sectores de la economía (privado nacional, público nacional, resto del mundo) tiene que sumar cero, de manera que es imposible cambiar uno de los balances sin modificar por lo menos el de uno de los otros dos. A nivel agregado el gasto determina los ingresos.

Si nos fijamos en el sector público, aunque pueda decidir gastar más o menos (gasto discrecional) el resultado presupuestario no es discrecional. Algo parecido ocurre con el sector exterior. Si bien la economía doméstica puede influir en la intensidad de las exportaciones, el impacto de las políticas económicas sobre las exportaciones no está tan claro. Las importaciones son en gran medida procíclicas. Por lo tanto lo único que nos quedaque sí es discrecionales el gasto doméstico hecho por empresas, hogares y sector público. Por eso la mejor política doméstica es promover un gasto que haga uso de la práctica totalidad de los recursos domésticosy que permita alcanzar el pleno empleo y no alcanzar déficit o techos de deuda arbitrarios como en la Eurozona.


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