Desde la heterodoxia

¿Insolvencia de los esquemas de pensiones privados?

Se está gestando la tormenta perfecta en el mundo de los fondos de pensiones privados. Como ya avisamos en un blog previo, no descarten ustedes que muchos de ellos acaben siendo rescatados por los distintos gobiernos, con dinero de los contribuyentes. Ya han empezado las primeras señales de alarma. Algunos fondos de pensiones que se ocupan de las prestaciones de jubilación para colectivos de trabajadores específicos empiezan a presentar solicitudes para recortar los beneficios de sus partícipes.

Muchos trabajadores deberían estar disfrutando de la jubilación, pero la situación les obliga a continuar en el mercado laboral

Entre la crisis financiera mundial y el entorno de tipos de interés actual es sólo cuestión de tiempo esperar que se tomen medidas encaminadas a permitir que estos planes de pensiones reduzcan las prestaciones ante su insolvencia. Es en este escenario en el que hay que entender una dinámica preocupante que se está observando en los mercados laborales de distintos países.Muchos trabajadores deberían estar disfrutando de la jubilación, pero la situación les obliga y, sobretodo, les obligará, a continuar en el mercado laboral para complementar sus menguantes pensiones futuras, por debajo de lo inicialmente esperado.

Diariamente los medios de comunicación patrios, los mismos que exigen reformas estructurales y alaban la reforma del mercado laboral, nos avisan de la insostenibilidad de las pensiones públicas. El agujero de nuestra Seguridad Social es cada día mayor, en un contexto de descensos salariales, empleo precario y bonificaciones a las cotizaciones. En este escenario, el esquema de pensiones públicas basado en el sistema de reparto se encuentra sometido a unataque constante por parte de la ortodoxia neoclásica. Estos sistemas han funcionado bien en el pasado, sin embargo en la actualidad presentan una serie de problemas de financiación como consecuencia del envejecimiento de la población, la ralentización del crecimiento salarial, los cambios en la distribución de la renta y los errores de política económica derivados de la implementación de la ortodoxia económica -reforma laboral, salarios, …-.

A partir de estos problemas reales, los responsables de las políticas públicas están hablando de una nueva crisis que se avecina, la de las pensiones públicas basadas en el sistema de reparto. Las soluciones que proponen implican generalmente una reducción de los beneficios logrados, mediante el aumento de la edad de jubilación, y un movimiento claro en favor de sistemas pre-financiados, total o parcialmente, que incluso lleve a una privatización de parte o de la totalidad del sistema. Sin embargo, no les quepa ninguna duda que en muchos países de nuestro entorno veremos mucho antes el colapso de los esquemas de pensiones privados. La solución a los problemas de la economía global acabará reforzando los sistemas de reparto.

La solución a los problemas de la economía global acabará reforzando los sistemas de reparto

En el origen de todo, como siempre, las falsedades de los modelos neoclásicos. La hipótesis de partida de la ortodoxia neoclásica era que la transición desde un sistema público de reparto a otro completamente financiado, público o privado, tendría un efecto positivo real de dotar a las generaciones futuras de un mayor capital y un producto per cápita más alto, ya que debería producir un aumento del ahorro agregado y del stock de capital, lo que permitirá preparar a la economía para afrontar desarrollos demográficos futuros. En el corazón de este razonamiento se encuentra la causalidad neoclásica de que “el ahorro genera inversión”, frente al punto de vista postkeynesiano donde “es la inversión la que genera ahorro”. La evidencia empírica –basta analizar la actual crisis sistémica- valida la hipótesis postkeynesiana, rechazando la causalidad neoclásica.

La realidad es tozuda. La financiarización de la economía global ha acabado disminuyendo de manera significativa la tasa de inversión en capital y desarrollo empresarial. Los costes sociales de tales estrategias han sido un aumento del desempleo y una presión a la baja de los salarios. Además la productividad de los factores productivos se ha hundido. Las implicaciones económicas de las políticas que se están aplicando, en definitiva, no sólo no resuelven el problema planteado por tener una gran cohorte de jubilados, sino que lo agravan, al ser deflacionistas y retardar en realidad la acumulación de capital. Si no fuera por las consecuencias trágicas que acaban generando, los economistas neoclásicos producirían risa. El problema es que al final la aplicación de sus recetas acaba helando nuestra sonrisa.

La financiarización de la economía global ha acabado disminuyendo de manera significativa la tasa de inversión en capital y desarrollo empresarial

Los problemas asociados al actual sistema de pensiones público de reparto, y que se deberían atacar, son otros: el estancamiento del crecimiento de los salarios, la desigual distribución de la renta, la ausencia de inversión productiva y la caída de la productividad. Remediar el estancamiento de los salarios y la desigualdad salarial, unido a un crecimiento de la inversión en capital y desarrollo y, por ende, de la productividad, son las partes intrínsecas que permitirían solucionar los problemas de las pensiones públicas bajo el sistema de reparto, sin necesidad de acudir a sistemas financiados y a sus efectos perversos. Por lo demás, veremos cómo en el ínterin caerán multitud de fondos de pensiones privados de colectivos de trabajadores. En definitiva, el enésimo error a costa de la ciudadanía.

Los problemas asociados al actual sistema de pensiones público de reparto, y que se deberían atacar, son otros: el estancamiento del crecimiento de los salarios, la desigual distribución de la renta, la ausencia de inversión productiva y la caída de la productividad. Remediar el estancamiento de los salarios y la desigualdad salarial, unido a un crecimiento de la inversión en capital y desarrollo y, por ende, de la productividad son, las partes intrínsecas que permitirían solucionar los problemas de las pensiones públicas bajo el sistema de reparto, sin necesidad de acudir a sistemas financiados y a sus efectos perversos. Por lo demás, veremos cómo en el ínterin caerán multitud de fondos de pensiones privados de colectivos de trabajadores. En definitiva, el enésimo error a costa de la ciudadanía.


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