Desde la heterodoxia

La FED yerra persistentemente

Estados Unidos a lo largo de 2015 está creciendo menos de la mitad de lo estimado por bancos de inversión e instituciones públicas y privadas de distinto pelaje, entre ellas la Reserva Federal (FED). Pero eso ya no es novedoso. Uno de los aspectos más surrealistas de las últimas décadas es observar como la élite política, económica y mediática de Washington tiende a otorgar una infalibilidad a la FED que no se ajusta a los datos.

Los modelos de pronóstico que los organismos oficiales utilizan tienen problemas de especificación y contienen suposiciones incorrectas

La Reserva Federal había pronosticado que la economía estadounidense crecería alrededor del 4 por ciento, cerca del inicio de cada año durante los últimos cinco años. Pero durante cada año, la Reserva Federal se vio obligada a reducir su pronóstico hasta que llegó al número real de aproximadamente el 2 por ciento. Estos errores gigantescos muestran claramente que los modelos de pronóstico que los organismos oficiales utilizan tienen problemas de especificación y contienen suposiciones incorrectas.

Incompetencia estructural

Surgen varias preguntas inmediatas, ¿qué ocurre?, ¿por qué fallan tanto las previsiones? La razón es muy sencilla, incompetencia estructural. La Reserva Federal, como la mayoría de los economistas, tiende a asociar las inestabilidades cíclicas a factores exógenos, y por lo tanto “naturales” e inevitables. Engloba a neoclásicos (teoría del Real Business Cycle) que dan papel predominante a los shocks tecnológicos, como a neokeynesianos, para los cuales el papel clave son los shocks de demanda. Frente a ellos otro grupo de economistas, minoritarios, pensamos que la inestabilidad es intrínseca a la dinámica del sistema capitalista. Dichas teorías, aunque consideran que el capitalismo es el sistema más eficaz de producción, suponen que existe una inestabilidad y una tendencia a las crisis endógenas, con mecanismos de “feedback” o retroalimentación, que llevan a esas fluctuaciones intrínsecas. Bajo este análisis el capitalismo debe ser “regulado” y “humanizado”.

Detrás del origen, expansión, y estallido de todas y cada una de las burbujas o inflaciones de activos globales que se produjeron desde 1998 se encuentran los bancos centrales

En el fondo lo que subyace bajo esta discusión es la diferente percepción de si la economía está en equilibrio o en constante desequilibrio. Mientras que aquellos que asocian las inestabilidades a shocks exógenos consideran que la economía está en equilibrio, y que tras el shock volverá de nuevo al equilibrio, salvo que existan rigideces, la evidencia empírica del análisis de ciclo con instrumentos matemáticos (técnicas de filtrado y sobretodo análisis espectral), apoya las ideas de desequilibrio y ciclo endógeno. Obviamente, al trabajar con desequilibrio las matemáticas implícitas son mucho más complejas (no linealidades, sistemas complejos, caos, matemática computacional…). De nuevo, como ya hemos afirmado hasta la saciedad, las bases teóricas de la ortodoxia dominante deben ser al menos revisadas, sino obviadas. La Reserva Federal, dentro de esta disquisición, utiliza lo que se denominan modelos de equilibrio general dinámicos estocásticos. Son modelos dinámicos y aleatorios que solucionan algunas de las críticas a los modelos de equilibrio general walrasiano, pero siguen siendo modelos de equilibrio general y como tales modelos meramente normativos exentos de de toda refutación. Por lo tanto, los resultados obtenidos son de escasa utilidad. A los hechos nos remitimos.

Defensa de los intereses de clase

Entonces, ¿por qué siguen las élites políticas, económicas y mediáticas con sus continuas loas y alabanzas a la labor de la Reserva Federal u otros Bancos Centrales? Simplemente porque es uno de los instrumentos utilizados por la “superclase” para reconstituir el sistema existente, con el objetivo último de favorecer de manera permanente a la clase dominante, los más ricos, y a los intereses corporativos.

Los Bancos Centrales, en primer lugar, ejercieron de bomberos pirómanos. Detrás del origen, expansión, y estallido de todas y cada una de las burbujas o inflaciones de activos globales que se produjeron desde 1998 se encuentran los bancos centrales, con el agravante de que a cada inflación de activos, cuando estallaba, le seguía otra todavía más perniciosa, de manera que cuando ésta nueva explotaba el impacto macroeconómico negativo se acrecentaba.

El segundo aspecto donde la actuación de los Bancos Centrales fue deplorable es en su labor de supervisión y guardián del sistema bancario. La razón es evidente: al frente de la inmensa mayoría de los bancos centrales se encuentran economista educados en principios neoclásicos. Por lo tanto, parten de un prejuicio favorable respecto a los mecanismos de mercado, la libre empresa, y el “laissez-faire”. Cuánto menos regulación y supervisión mejor. Ya conocemos sus terribles consecuencias, un sistema bancario apalancado e insolvente, más sistémico.

Los Bancos Centrales más relevantes propugnaron rescates bancarios con dinero público, es decir, a costa de los contribuyentes

No contentos con todo ello, los Bancos Centrales más relevantes propugnaron rescates bancarios con dinero público, es decir, a costa de los contribuyentes. En su labor de “independencia” siempre han defendido a los acreedores, cuando las experiencias más exitosas, especialmente el rescate bancario sueco de 1992 o islandés del 2008, quienes lo pagaron básicamente fueron los acreedores. Eso sí constantemente nos bombardean sobre la necesidad de “reformas estructurales”, línea en la que destaca proactivamente Luis de Linde.

Detrás del actual “pensamiento único” o “consenso de Washington” una de “sus verdades indiscutibles”, pero que en realidad reflejan meros juicios de valor, es la necesidad de Bancos Centrales independientes. Pero la pregunta es ¿para qué? La realidad nos muestra que con sus actuaciones, los bancos centrales han sido incompetentes y han actuado contra la mayoría de la ciudadanía. Sin embargo, han acabado protegiendo siempre la riqueza de la “superclase”, de ahí que sigan manteniendo “su buen nombre”.

________________________

Fotografía: United States Federal Reserve System, de Kurtis Garbutt


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba