OPINIÓN

España, con miedo y sin futuro

El empleo que se crea es temporal y precario, inestable y de bajos salarios. Todo es humo, no hay nada, ningún cambio de modelo productivo basado en la industria, en la innovación, en el conocimiento, en las nuevas tecnologías y en otras milongas que nos vendieron.

Pesonas desempleadas aguardando turno en una oficina del INEM.
Pesonas desempleadas aguardando turno en una oficina del INEM. EFE

España no es un país para jóvenes, pero, además, bajo la actual súper-estructura, es un país sin futuro. Los datos que hemos conocido esta semana -Encuesta Financiera de las Familias y Encuesta de Población Activa (EPA)- contradicen profundamente la imagen que de nuestro país transmiten las élites políticas y económicas dominantes. Hay una intensa crisis del factor trabajo. Encontrar un empleo no garantiza sortear la pobreza y tampoco permite a los jóvenes emanciparse. Como consecuencia se disparan los índices de exclusión social. La última reforma laboral tenía como objetivo final repartir la miseria, y así dar una imagen distorsionada de la realidad laboral.

Todo es humo, no hay nada, ningún cambio de modelo productivo basado en la industria, en la innovación, en el conocimiento

El empleo que se crea es temporal y precario, inestable y de bajos salarios. Todo es humo, no hay nada, ningún cambio de modelo productivo basado en la industria, en la innovación, en el conocimiento, en las nuevas tecnologías y en otras milongas que nos vendieron. Pretenden, además, reactivar otra burbuja inmobiliaria. Fracasarán. El resultado final, evidente, tal como recogía la Encuesta Financiera de las Familias, la renta y riqueza de las familias jóvenes desaparece, se evapora, se esfuma, solo les quedan deudas que pagar y que en muchos casos están sufragando sus progenitores.

Se consolidan tendencias alarmantes

Se están consolidando las tendencias alarmantes que daban forma a las principales características de la fuerza laboral y demográfica patria: salarios estancados, mano de obra poco cualificada, envejecimiento poblacional. Hace ya mucho tiempo que saltaron todas las alarmas. Algunos emitimos un llamamiento, un S.O.S. para despertar conciencias y alertar de una crisis que se había ido construyendo en las últimas décadas, de manera silenciosa, soterrada, sin avisar. Hacía referencia a la crisis del factor trabajo. Si no se hacía nada, su impacto sería brutal y de muy larga duración. Y ya estamos allí. Y nuestra clase política ensimismada en lo suyo. ¿Es de recibo aguantar a un personaje que, cual vulgar chaman, ante la escalada vergonzante del precio de la luz, lo deja todo al libre albedrio de las lluvias?

La mejora de la situación de nuestro mercado laboral pasa por implementar medidas contrarias a las aplicadas

La mejora de la situación de nuestro mercado laboral pasa por implementar medidas contrarias a las aplicadas en estos lares. Cualquier persona que trabaje debe ser capaz de escapar de la pobreza. Construyamos una fuerza de trabajo más cualificada y fomentemos la movilidad ascendente. Restauremos la seguridad de los trabajadores, al tiempo que mejoramos la flexibilidad laboral. Proporcionemos un lugar de trabajo mucho más propicio para las familias trabajadoras.

La EPA del cuarto trimestre

La EPA del cuarto trimestre es un reflejo de todo ello, del modelo productivo por el que optó finalmente España: país de camareros, desindustrialización, salarios bajos y precariedad laboral. Se reduce el desempleo en 83.000 personas. Pero hay truco, coincide con una reducción del número de personas activas en 102.400. En los últimos meses del año, por lo tanto, 19.400 personas han perdido su empleo. Hemos entrado en una fase de crecimiento de la economía en la que se reparte la miseria, y el empleo que se crea es de muy baja calidad, muy precario y, como tal, inestable y poco productivo. Como consecuencia, la productividad de los factores productivos se hunde. Salarios bajos, hundimiento productividad de los factores productivos, brusco descenso de la población activa, unido a la demografía y la falta de voluntad política amenaza nuestro sistema público de pensiones. De eso ya hemos hablado largo y tendido.

Sólo se han creado 355.100 empleos netos en cinco años

Entonces, ¿qué narices aplauden y celebran quienes nos desgobiernan? ¿Han hecho un recuento de cómo ha cambiado el mercado laboral desde que llegaron al poder? Permítanme desglosar las grandes cifras. Si comparamos los datos de empleo del último trimestre del 2011, cuando el actual ínclito monclovita llegó al poder, con los datos del cuarto trimestre de este año el número de parados ha descendido en 1.049.500 personas. Pero de ellos tan sólo 355.100 han encontrado trabajo, el resto han dejado de contar como parados al tratarse de inactivos, bien por jubilación o por no estar en búsqueda activa de empleo, o directamente porque se han ido del país. Sólo se han creado 355.100 empleos netos en cinco años, mientras el número de horas semanales trabajadas ha descendido. Se reparte miseria.

Desde estas líneas, con el fin de evitar erróneas interpretaciones de los datos del mercado laboral, especialmente los de la EPA, propuse hace más de dos años una solución, que el INE imitara al Bureau of Labour Statistics de los Estados Unidos, y publicara distintas medidas de tasas de paro que reflejaran la actual precarización. Los economistas que analizan la economía estadounidense suelen utilizar una medida de tasa de paro muy conocida por sus siglas, U6, o "unemployment 6" y que refleja mejor la realidad del mercado laboral. En ella se añade a la cifra de desempleados, las personas que trabajan a tiempo parcial, y aquellas con un contrato temporal de forma involuntaria, ya que no han encontrado un empleo a tiempo completo y con contrato indefinido. El profesor Florentino Felgueroso los publica y los mejora, ya que refina el cálculo de U6 al añadir otros trabajadores temporales involuntarios, obteniendo U7 o “unemployment 7”. Esta cifra supera los 10 millones de personas, es decir, el 45% de la oferta de trabajo potencial, récord mundial.

Frente a la desesperanza existe una alternativa económica: la Teoría Monetaria Moderna con su propuesta estrella, el trabajo garantizado. De ello ya hemos hablado largo y tendido. Pero la reacción de ciertas élites contra el trabajo garantizado, bajo plena soberanía monetaria, es un reflejo de lo que se pretende, seguir utilizando el miedo como medida disciplinaria. ¿Hasta cuándo?


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