Desde la heterodoxia

Erre que erre con la austeridad

Estos últimos días han estado plagados de acontecimientos -hechos, anécdotas, datos y noticias- aparentemente desconectados y aleatorios pero, en el fondo, profundamente interrelacionados y deterministas. Las agencias de rating entran en campaña con sus análisis sesgados e insolventes. Bruselas quiere seguir condicionando la acción política del gobierno que salga elegido en las urnas este 20 de diciembre, en aras de unaausteridad fracasada. El “establishment” patrio hace y hará todo lo posible para evitar una situación “a la portuguesa”. ¡Echen una ojeada a los “mass media” y verán quien es el político mimado y agasajado! Para terminar, y como única válvula de escape, el Premio Nobel de Economía recayó este año en el economista escocés Angus Deaton, por su contribución a la medición del bienestar económico y los niveles de pobreza, pero, ante todo, un crítico de las políticas de austeridad.

Hay que mantener a la población confundida, deprimida, temerosa de perder su trabajo, su casa, su pensión, hacerla culpable de la crisis

Qué hay de conexión entre todos y cada una de estos acontecimientos. Sólo uno. La austeridad. La austeridad como excusa para cambiar el modelo social, para privatizar, para ganar pasta. La austeridad como instrumento para consolidar el control de la superclase sobre el sistema global de la deuda, y así intentar conservar su poder. Y llegado a este punto, hay que mantener a la población confundida, deprimida, temerosa de perder su trabajo, su casa, su pensión, hacerla culpable de la crisis. Para esto, el papel de los medios de comunicación es clave, porque al manipular y ocultar el origen de la crisis permiten que la agenda se alcance, aun a costa de los ciudadanos. Llevamos 8 años de crisis y se siguen leyendo y escuchando todos los días las mismas sandeces alrededor de la actual crisis sistémica.

Bruselas, los déficits de España, y el 20D

Desde que está Rajoy en el poder nunca se ha cumplido el objetivo del déficit público. Pero hay dos fases en ese incumplimiento. En el primero, 2011-primera mitad de 2013, la austeridad como receta fracasada. Cuando la política fiscal –impuestos y gasto público- tiene como único objetivo reducir el déficit público, se acaba contrayendo el crecimiento económico y hundiendo los ingresos fiscales. El propio Fondo Monetario Internacional (FMI) asumió errores en sus estimaciones, con graves consecuencias para algunos países a los que se les recomendó ajustes en el gasto público. Los economistas Alan Auerbach y Yuriy Gorodnichenko, de la Universidad de Berkeley, en California, muestran no solo hasta qué punto los multiplicadores fiscales son más o menos elevados, sino que además el multiplicador estimado claramente aumenta en los años de recesión mientras que, por el contrario, se contrae en expansiones. ¡Es contracíclico! Durante el periodo 2011-2013 hubo una contracción del PIB del 5,3%, caída absolutamente brutal. Como consecuencia se hundieron los ingresos públicos y el déficit acumulado sobre el PIB fue en dicho período del 26,5%, mientras que la deuda de las administraciones se incrementaba en más de 540.000 millones de euros, más de 53 puntos porcentuales sobre PIB –añadan rescates a terceros-. La pobreza se disparó inmisericorde.

El consumo público ha registrado contribuciones positivas al PIB, y la economía “ayudada” adicionalmente por una expansión monetaria evitaba el colapso previo

Viendo el percal que estaban recogiendo los estudios demoscópicos y ante la posibilidad de perder parte de su riqueza, los acreedores ideológicos y sus representantes políticos decidieron aflojar la soga que apretaba el cuello de los españoles. En esta segunda fase, en el período 2014-actualidad, el consumo público ha registrado contribuciones positivas al PIB, y la economía “ayudada” adicionalmente por una expansión monetaria evitaba el colapso previo. Como consecuencia se recaudaba más y los déficits eran menores. Sin embargo, la deuda seguía su inexorable camino, subida libre, repuntando en 150.000 millones más.

¿Qué pretende ahora Bruselas con sus advertencias a España sobre el incumplimiento del déficit público en los años 2015 y 2016? ¿Regañar a Rajoy? ¡No! Solo pretendecondicionar al nuevo gobierno, evitar que se le rebelen de nuevo. Para ello la prensa patria trata de eludir a toda costa que suceda lo que acaba de acontecer en el Portugal. En el país luso los partidos defensores a ultranza de la austeridad han sido barridos en las urnas por las fuerzas de izquierdas, únicas capaces de formar gobierno a fecha de hoy, salvo que el Partido Socialista Portugués se quiera auto inmolar “a lo PASOK”. En España quieren prescindir de la coalición de gobierno preferida por los españoles según el CIS, PSOE y Podemos. Y obviamente se han puesto manos a la obra. Otra cosa es que les acabe saliendo bien.

El premio noble de Economía

La única noticia reconfortante, entre tanto disparate, es el Premio Nobel de Economía concedido este año al economista escocés Angus Deaton por su contribución entre otras cosas a la medición del bienestar económico y los niveles de pobreza. En esa misma línea, pero todavía más inciso e irreverente, destacan los trabajos de Sir Tony Atkinson.

A fecha de hoy siguen sin entender los problemas reales de nuestro país: la austeridad, la pobreza y una deuda acumulada que no se podrá pagar

En el año 2012, cuando recibió el Premio Fronteras del Conocimiento en la categoría de Economía, Finanzas y Gestión de Empresas, de la Fundación BBVA, Angus Deaton escribió un artículo en El País titulado La vida en tiempos de austeridad donde afirmaba: “Con la austeridad se reducen los ingresos, se recortan los beneficios y se destruyen empleos. Aunque confiamos en que estos programas den resultado pronto y la economía vuelva cuanto antes a la normalidad, no tenemos ninguna garantía al respecto, y es posible que nos esperen muchos años de pérdidas de ingresos y de más desempleo. El nivel de vida es más bajo de lo que sería en otras circunstancias, y algunas de las personas que pierden sus trabajos podrían tener problemas para encontrar otro, tal vez incluso durante el resto de su vida activa. También los jóvenes que acceden por vez primera al mercado laboral están en peligro, y pierden no solo los ingresos que les corresponderían, sino una experiencia de trabajo inestimable para sus futuras carreras profesionales. Y habrá quienes tengan más difícil acceder al colegio y a la universidad, viendo así comprometido su porvenir…”

¡Y todavía hay quienes discuten y comentan lo irrelevante! Son irrelevantes las tonterías de Bruselas, las palabras huecas de nuestros gobernantes actuales y de parte de aquellos que aspiran a sustituirlos, y que aún a fecha de hoy siguen sin entender los problemas reales de nuestro país: la austeridad, la pobreza y una deuda acumulada que no se podrá pagar.


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