OPINIÓN

Enésima argucia para rescatar a la banca sistémica

La probabilidad de que las entidades sistémicas sean rescatadas es alta, y se debería instar a los gobiernos a terminar con la ventaja competitiva de los bancos sistémicos derivada del riesgo moral.

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La banca sistémica de nuevo en el punto de mira. Las autoridades políticas y económicas, de la mano de la superclase, han alimentado un auténtico leviatán. Y éste amenaza con activar la crisis sistémica durmiente y llevarse consigo los cimientos que han sostenido la economía capitalista en las últimas tres décadas, la “financiarización”. El problema es que la superclase intentará arrastrar en su caída a la ciudadanía, empobreciéndola, para que su riqueza salga lo más intacta posible. Y nosotros, los ciudadanos, debemos evitarlo.

El sistema bancario global es una bomba de relojería que se debería haber desactivado en su momento

El sistema bancario global es una bomba de relojería que se debería haber desactivado en su momento. Puede que ya sea demasiado tarde. Ciertos bancos han alcanzado un tamaño excesivamente grande y constituyen un auténtico riesgo sistémico para la economía global. Además, aprovechándose del riesgo moral de que son “demasiado grandes para quebrar”, están siendo subsidiados por los contribuyentes de las distintas naciones. Era necesario haber acabado con ello. Desde estas líneas siempre hemos defendido que él auténtico riesgo sistémico para la economía global reside en los grandes bancos. Pero no han hecho absolutamente nada. Todo lo contrario han continuado “promocionando” una mayor concentración, vía fusiones. Se confunde tamaño con salud.

El subsidio implícito a la banca sistémica

En su momento, a través de los distintos Informes de Estabilidad Financiera Mundial que elabora el FMI, detallamos cómo los grandes bancos se benefician de subsidios públicos implícitos. Dichos subsidios distorsionan la competencia entre bancos, y favorecen una toma excesiva de riesgos y, en última instancia, pueden implicar elevados costes para los contribuyentes. La expectativa de que obtendrán respaldo estatal, reduce los incentivos de los acreedores para controlar el comportamiento de los grandes bancos, alentando así un apalancamiento y una toma de riesgos excesivos.

La probabilidad de que las entidades sistémicas sean rescatadas es alta, y se debería instar a los gobiernos a terminar con la ventaja competitiva de los bancos sistémicos derivada del riesgo moral “demasiado grande para quebrar”. Para ello hay que acabar con el subsidio implícito que reciben, proteger a los contribuyentes, y garantizar la estabilidad financiera. Es necesario limitar el tamaño de los grandes bancos.

La élite financiera ha pasado estos últimos años reescribiendo la historia para que la culpa de la actual crisis económica y bancaria no recayera sobre ellos

Sin embargo, y, sobretodo, hay que hacer una tremenda labor pedagógica ante tanta intoxicación. Debemos y tenemos que cuestionar no sólo la probidad u honradez, o incluso la solvencia de los grandes bancos mundiales, sino su fundación intelectual. La élite financiera ha pasado estos últimos años reescribiendo la historia para que la culpa de la actual crisis económica y bancaria no recayera sobre ellos. Es hora de dejar claro que ha sido y es la forma en que los bancos desarrollaron sus actividades normales lo que causó y sigue causando la actual crisis sistémica en la que estamos inmersos. Tenemos que demostrar que esta crisis fue el resultado y la consecuencia de un sistema que es un completo fracaso a la hora de hacer lo que más les enorgullece, la gestión de riesgo. Y en el momento actual estamos sujetos a un auténtico riesgo sistémico si no se toman las medidas necesarias.

Rescate a las cámaras de compensación

Pero, ¿saben que me temo? Que de nuevo nos la intentarán meter doblada. La Unión Europea planea dar a las autoridades económicas y monetarias amplios poderes para poder rescatar a las cámaras de compensación de los distintos mercados organizados de derivados. Los bancos sistémicos se han apalancado, han jugado al casino y a la ruleta rusa de la especulación vía derivados. Y ahora si todo sale mal, serán de nuevo los contribuyentes quienes acaben rescatando al sistema. Pero veamos por qué y cómo.

Si todo sale mal, serán de nuevo los contribuyentes quienes acaben rescatando al sistema

Las cámaras de compensación se interponen entre los dos lados que toman una apuesta de derivados y reciben un depósito de garantía de ambos, conocido como margen, para hacer frente a las pérdidas de las contrapartes y, en su caso, a un posible incumplimiento de una de ellas. Pero, ¿qué ocurre si hay un incumplimiento por parte de un banco importante que pueda ocasionar grandes pérdidas imposibles de sufragar por la cámara de compensación?

Ahí está el truco. “Si las opciones disponibles son manifiestamente insuficientes para salvaguardar la estabilidad financiera, la participación del gobierno en la forma de ayuda en capital o propiedad pública temporal podría considerarse como un último recurso", de acuerdo con la propuesta de rescate de las cámaras de compensación de los mercados derivados organizados que se está considerando. Para ello los Tesoros y/o Bancos Centrales deberán poner mucho dinero en las cámaras de compensación y “sufragar” así las pérdidas de alguna contraparte que pudiera causar estragos en todo el sistema financiero. En definitiva, otro subsidio más a esa banca sistémica que se apalanca en el casino.


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