OPINIÓN

Combatiendo mitos ideológicos

Neoliberalismo intenta persuadirnos de que el mercado es el estado natural del hombre y que cualquier otra forma de organización social y política es artificial.

Dinero.
Dinero. Vitaly Taranov

Uno de los graves problemas que tiene la economía como ciencia social en el momento actual es que está repleta de mitología y de un lenguaje perverso que ha calado en la ciudadanía. En nuestro país, por ejemplo, los grandes medios de comunicación ocultan la existencia de alternativas económicas ampliamente respaldadas por la evidencia empírica, pero cuyas conclusiones van en contra de los intereses de sus acreedores. Uno de esos chascarrillos generalizado entre ciertos economistas es que el ahorro determina el ingreso. A nivel individual sí, a nivel agregado jamás. Ya lo hemos comentado hasta la saciedad. Y si a eso le unimos que el principio de demanda efectiva es dominante, invalidamos todo un discurso vacio alrededor de las famosas “reformas estructurales”. Es pura ideología, la neoliberal. Por eso tienen tanto pánico a la Teoría Monetaria Moderna. Invalida su discurso vacío.

El Neoliberalismo intenta persuadirnos de que el mercado es el estado natural del hombre y que cualquier otra forma de organización social y política es artificial

El neo­liberalismo es un proyecto político que considera que el mercado es el mecanismo de procesamien­to de información y asignación de recursos superior. Frente a la abundante evidencia histórica y antropológica en contra, intenta persuadirnos de que el mercado es el estado natural del hombre y que cualquier otra forma de organización social y política es artificial. Pero su fracaso está siendo estrepitoso. El desempleo, la ausencia de inversión productiva, la deflación salarial, la inflación de activos, el endeudamiento global, las desigualdades, el descenso productividad del trabajo y del capital, la caída de los PIB potenciales, la delicada situación del sistema bancario y el apalancamiento masivo de los bancos sistémicos, son sus consecuencias, profundamente interrelacionadas.

El gasto agregado crea ingresos agregados

El gasto agregado crea ingresos agregados, y no al revés. El gasto no se va a haber constreñido por los ingresos ya que hogares, empresas o estados pueden gastar más de lo que ingresan: cualquiera de los tres sectores puede incurrir en déficits ya que por lo menos uno de los otros sectores tendrá superávit. Sin embargo no es posible a nivel agregado que el gasto sea diferente a los ingresos ya que la suma de los balances sectoriales tiene que ser igual a cero. A nivel agregado, por lo tanto, la causalidad entre ingresos y gastos se produce a la inversa que a nivel individual y al revés de las tonterías pregonadas por ciertas escuelas netamente conservadoras.

Desde el punto de vista de la teoría del dinero y la banca el cacao de las escuelas neoclásicas es épico

Es vital entender que los déficits de un sector generan los superávits de otro de manera que cuando un sector incurra en déficit por lo menos uno de los otros tiene que tener superávit. Dado que la causa inicial del déficit presupuestario es el deseo de gastar más de lo que se ingresa, la causalidad va desde los déficits hacia los superávits y desde la deuda al patrimonio financiero neto.

Esta visión de las relaciones causales entre gasto agregado e ingresos agregados, y del principio dominante de la demanda efectiva versus las restricciones de ofertas se completa con la visión del dinero según la Teoría Monetaria Moderna. Desde el punto de vista de la teoría del dinero y la banca el cacao de las escuelas neoclásicas es épico. Desconocen que son los préstamos los que generan los depósitos, y no al revés. Y su visión del multiplicador monetario produce sonrojo.

El papel del dinero y el principio de demanda efectiva

En los manuales de texto macroeconómicos que se enseñan las universidades españolas, que todavía no se han reciclado, a pesar de la profunda evidencia en contra –véase este video divulgativo del Banco de Inglaterra-, se trata la oferta monetaria como exógena. Bajo este paradigma, las reservas crean depósitos, los tipos de interés son consecuencia de las leyes del mercado, el tipo de interés de referencia lo guían los mercados, y el racionamiento de crédito es consecuencia de la existencia de información asimétrica.

La oferta de dinero en realidad viene determinada por la demanda de créditos y las preferencias del público

Pero esta explicación, asumida e interiorizada por la mayoría de los economistas, es falsa. En primer lugar, la oferta de dinero es endógena, es decir, no puede ser fijada de manera arbitraria por los Bancos Centrales, de ahí el fracaso más absoluto de la actual política monetaria global. La oferta de dinero en realidad viene determinada por la demanda de créditos y las preferencias del público. Por lo tanto, los créditos producen depósitos, y no al revés. Surge de esta interpretación la primera causalidad invertida del dinero: para que los bancos abran cuentas y concedan créditos no hace falta que primero tengan depósitos.

Como corolario, la creación de moneda crediticia no requiere que los bancos privados dispongan de reservas excedentarias. Los bancos crean créditos y depósitos, y a continuación se encargan de conseguir los billetes emitidos por el banco central, y demandados por los clientes, así como las reservas obligatorias exigidas por las leyes. De aquí surge la segunda relación de causalidad invertida: el dinero legal, o base monetaria, entendido como la suma de efectivo más reservas obligatorias, es una variable endógena que no puede ser fijada arbitrariamente por los bancos centrales.

Si juntamos ambas causalidades invertidas, se obtiene una implicación contraria a la visión convencional: el dinero legal o base monetaria se relaciona con los créditos realizados y el dinero bancario a través de un divisor del crédito. Por lo tanto el dinero bancario no es un múltiplo de la cantidad de dinero de curso legal o base monetaria. Al revés, la base monetaria es un cociente de la cantidad de dinero bancario.

La economía es dirigida por la demanda y no por las restricciones que dependen de la oferta y de las dotaciones existentes

Aunque parezca una obviedad, los modelos económicos deben tener en cuenta que los contratos están pactados en unidades monetarias, que las empresas tienen deudas y que las familias poseen activos. Las deudas constituyen una característica ineludible de las economías monetarias de producción, y la mayor o menor propensión de las familias a conservar o renunciar a los activos menos líquidos pueden provocar una crisis económica -hipótesis de inestabilidad financiera de Hyman Minsky-.

El motor de la economía es el gasto en inversión decidido con independencia de las decisiones de ahorro. En realidad es la inversión que deciden las empresas lo que determina la cantidad de ahorro. Para invertir no hace falta ahorro previo o depósitos preexistentes. La Ley de Say en una economía monetaria es falsa.

Bajo este análisis el principio de demanda efectiva es dominante. El principio de demanda efectiva nos dice que la producción se ajusta a la demanda. La economía es dirigida por la demanda y no por las restricciones que dependen de la oferta y de las dotaciones existentes. Los factores del lado de la oferta no constituyen una restricción ni siquiera a largo plazo. Pero ahí los tienen, erre que erre distrayendo al personal.


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