Desde la heterodoxia

Bruselas y el “Régimen” vuelven a las andadas

Bruselas, allá por mediados de 2013, empezó a hacer la vista gorda con la evolución del déficit público patrio. Se trataba de razones estrictamente políticas. Había que evitar la llegada al poder de las nuevas fuerzas emergentes que en esos momentos cotizaban muy al alza. Para ello era necesario generar crecimiento económico y empleo. Y obviamente había que usar la expansión fiscal, el consumo público. Pero una vez que el “Régimen” ha logrado mantenerse y disponer de cuatro años más para seguir haciendo y deshaciendo a su antojo, Bruselas, ahora sí, reclama nuevos ajustes presupuestarios, aderezados con una posible multa multimillonaria. El esperpento no puede ser más patético. La austeridad ha fracasado y lo saben. El crecimiento de España en el período 2014-2015 es la prueba evidente de que la expansión fiscal funciona y reactiva el ciclo en una recesión de Balances. Pero vuelven a las andadas. Ahora quieren de nuevo la sangre, sudor y lágrimas de la ciudadanía española. La zona Euro está siendo un instrumento muy útil paralas élites pero nefasto para la ciudadanía. El nuevo ejecutivo debería plantarse y empezar a amenazar con un Plan B.

La característica fundamental de Alemanis es que de manera persistente presenta una insuficiencia crónica de demanda

Los datos de la Comisión Europea muestran que para España en el período 2010-2013 la política fiscal fue tremendamente contractiva. El déficit estructural se recortó desde niveles superiores al 7% del PIB a cifras próximas al 2%. En un contexto de desapalancamiento del sector privado ello supuso una gravísima recesión económica. Pero desde mediados de 2013, con el consentimiento de Bruselas, la austeridad se relajó. El déficit estructural ha crecido en el período 2014-2016. Una vez conseguido el objetivo, mantener el “Régimen” -peor aún en el caso de que no lo hubieran conseguido-, predijimos que Bruselas exigiría de nuevo la austeridad presupuestaria, con la contracción adicional que ello implicará para nuestra economía, apoyándose si hiciera falta en la amenaza de cierre de grifo del Banco Central Europeo. Y ¡voila!, ahí lo tienen. Queda claro que algo no funciona en la zona Euro.

Algo no funciona en la Eurozona

En 2009 el profesor Alberto Alonso en un excelente artículo titulado ¿Puede sobrevivir el Euro? anticipaba todo lo que iba a suceder. El problema de la zona Euro es Alemania. La característica fundamental del país teutón es que de manera persistente presenta una insuficiencia crónica de demanda, y su objetivo es colocar fuera sus excedentes de producción para alcanzar el pleno empleo (superávits por cuenta corriente), mediante mejoras de su competitividad a través de una disciplinada clase trabajadora. Estos superávits se traducen en déficits para el resto de países, que reciben el ahorro alemán, generándose burbujas financieras y procesos de endeudamiento en los países del sur.

La solución requiere una extinción de la deuda

Al final las burbujas acaban estallando, pero conforme los individuos del sur pagan sus deudas y no contratan nuevas, se debilita la demanda agregada, pero no sobre la producción alemana, sino sobre la propia, y este proceso de desendeudamiento tiene efectos negativos sobre los países del sur. Se entra en una dinámica perversa acreedor-deudor, que acaba hundiendo al deudor. Como Alemania no quiere incurrir en un déficit por cuenta corriente, saludable para el resto, la solución requiere una extinción de la deuda porque ésta inhibe la demanda y lastra el dinamismo de la economía.

¿Cómo se puede extinguir esta deuda en el seno de la UEM? Alonso aportaba tres posibilidades: quiebra de los deudores, expropiación del patrimonio de los países deudores (privatizaciones), o el default. Su tesis es que si los países del sur saliesen del Euro, el crecimiento hipertrófico de la deuda cesaría y la existente podría pagarse sin conflicto, de forma acordada entre países deudores y acreedores, si a éstos, los acreedores, les interesa cobrarla.

Hubo análisis muy parecidos. La carta abierta“La austeridad ha fracasado”de Heiner Flassbeck, Thomas Piketty, Jeffrey D. Sachs, Dani Rodrik, y Simon Wren-Lewis a Merkel es un buen ejemplo de cómo y por qué al final la austeridad prescribirá.

Sólo hay una alternativa, según Mitchell, la opción de la salida del euro

Plan B para España

El economista y profesor australiano William Mitchell en su libro La Distopía del Euro: Pensamiento Gregario y Negación de la Realidad ahonda en la idea de que la Unión Monetaria Europea (UME) es un sistema defectuoso desde sus orígenes. Mitchell detalla cómo se hizo caso omiso de los informes precedentes (Werner, 1970; MacDougall, 1977) donde se avisaba de la necesidad de una instancia fiscal federal y de los peligros de dejar todo en manos de una Banco Central, como una parte no constituyente del gobierno, y de establecer, en este contexto, unos tipos de cambio fijos entre los estados miembros.

Bajo este escenario, si nada cambia, sólo hay una alternativa, según Mitchell, la opción de la salida del euro, y que puede ser o bien mediante un desmantelamiento ordenado de la moneda y una restauración de la soberanía monetaria individual para cada nación, con el restablecimiento de su propio banco central, o bien una salida unilateral de cada nación. La mejor opción para países como Italia, España, Grecia o Portugal es la salida unilateral de la unión monetaria mediante el restablecimiento de su propia soberanía económica y política. Por eso, como ya advertimos en su momento, es hora de pensar en un Plan B. Pero no les quepa ninguna duda que el “Regimen” ni lo tiene ni se lo plantea, y obviamente claro que reestablecerála austeridad.


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