OPINIÓN

Banco de España: la mejora de la economía no se debe a Rajoy

España está experimentando una expansión económica cuyas raíces no se encuentran en procesos de inversión en capital y en el desarrollo de la actividad industrial, sino básicamente en el crecimiento del sector servicios y el incremento de la deuda para fines espurios.

El Gobernador del Banco de España, Luis María Linde.
El Gobernador del Banco de España, Luis María Linde. EP

Banco de España, a su manera, nos detalla en el Informe Anual de 2016 las razones que hay detrás de las sorpresas positivas en nuestra economía. Y ninguna de ellas tiene que ver con las políticas económicas implementadas desde el gobierno del actual ínclito monclovita, Mariano Rajoy. O mejor dicho, son consecuencia de hacer exactamente lo contrario a aquello que dicen hacer. El problema es que cuando reviertan todas y cada una de ellas veremos cómo no había nada detrás de su política económica. Porque nuestro modelo productivo, salvo un tejido espectacular de mediana y pequeña empresa exportadora, surgido allá por los 90, y que empieza a ser asaltado por capital especulativo foráneo, sigue siendo el mismo: burbujas, camareros y crupieres.

En la páginas 56-58 del Informe Anual de 2016, concretamente en el recuadro 5.2, se analiza el efecto de los factores transitorios en la evolución reciente de la economía española y su comparación con la Unión Europea Monetaria (UEM). Apunta a dos sobre los cuales hemos hablado largo y tendido en este blog. Sí, fuimos los primeros y además le dimos una interpretación política y geoestratégica. Por un lado, la relajación del ajuste presupuestario. Por otro, la entrada de flujos financieros foráneos en nuestra economía, derivados de la política monetaria del BCE. Pero además Banco de España añade otra relevante, la bajada no prevista del precio del petróleo y otras materias primas. Como vemos, ninguna de ellos es controlado o manejado por el gobierno de Rajoy. Bueno, sí, uno de ellos, que además invalida la verborrea oficial, la política fiscal, que ha sido expansiva y ha afectado positivamente al crecimiento económico. Según los cálculos del regulador, estos tres elementos habrían tenido un impacto sobre la actividad más positivo del previsto. Y además todos ellos impactaron de modo menos favorable sobre el PIB del área del euro que sobre el español.

Descenso del precio de las materias primas

Por lo que respecta al precio del petróleo, su nivel medido en euros llegó a situarse, en el promedio de 2015, un 32 % por debajo del nivel asumido para ese año en la primavera de 2014, y un 14 % por debajo en 2016. Ello tuvo dos efectos positivos sobre nuestra economía. Por un lado, la caída del precio del petróleo comportó un aumento directo de la capacidad de compra de los hogares. Además en España este aumento de la renta real es mayor que en la UEM, tanto porque los derivados del petróleo tienen un peso más elevado en la cesta de consumo de los hogares como porque los impuestos de cuantía fija constituyen una proporción inferior del precio unitario. Por otro lado, el descenso de la cotización del petróleo genera una disminución de los costes de producción en las industrias en las que esta materia prima es un consumo intermedio. Y en el caso español, el peso del petróleo dentro de la estructura de costes de la economía es mayor que en la zona euro.

En el caso español, el peso del petróleo dentro de la estructura de costes de la economía es mayor que en la zona euro

En conjunto, teniendo en cuenta estos dos aspectos positivos derivados de la bajada del precio de las materias primas, según las estimaciones realizadas por Banco de España la reducción de los precios del petróleo habría aportado 0,6 puntos porcentuales al crecimiento del producto del área del euro en el período 2014 2016, frente a 1,1 en España.

Política fiscal expansiva

Si seguimos leyendo el recuadro 2, el regulador dice algo obvio. En comparación con lo que se proyectaba en la primavera de 2014, la política fiscal ha mantenido en el período 2014‑2016 un tono más expansivo, con un mayor deterioro de lo previsto del saldo primario ajustado de ciclo, tanto en el área del euro como, sobre todo, en España. Se estima que este curso de la política fiscal habría añadido 0,8 puntos porcentuales al crecimiento del PIB de España en el conjunto de estos dos años, frente a solo 0,2 en el caso del área del euro. En realidad el impacto en nuestro país es bastante mayor, próximo a los 2 puntos porcentuales.

Desde finales de 2013, con el consentimiento de Bruselas, la austeridad se relajó. El déficit estructural ha crecido desde entonces

De ello hemos hablamos largo y tendido en distintos blogs en el último año. Los datos de la propia Comisión Europea muestran que para España en el período 2010-2013 la política fiscal fue tremendamente contractiva. El déficit estructural se recortó desde niveles superiores al 7% del PIB a cifras próximas al 2%. En un contexto de desapalancamiento del sector privado ello supuso una gravísima recesión económica. Pero desde finales de 2013, con el consentimiento de Bruselas, la austeridad se relajó. El déficit estructural ha crecido desde entonces. Pero la razón no es que realmente se hubieran dado cuenta de la necesidad de recurrir a una expansión fiscal en recesión de balances como única herramienta efectiva. El objetivo era evitar un resultado electoral que, antes de la expansión fiscal, era nefasto para ciertos intereses. La austeridad fiscal en recesión de balances privados era muy dañina.

Política Monetaria, banca y Target 2

Pero no solo ha habido una relajación presupuestaria programada con Bruselas. Las ayudas del Banco Central Europeo han sido notorias. Las últimas, en un contexto de impulso fiscal, han permitido una reactivación modesta del crédito bancario y han evitado un descarrilamiento del sistema bancario. Según el regulador, las actuaciones adoptadas en política monetaria en el último trienio, tanto en el ámbito de políticas convencionales como no convencionales, han contribuido a que el tipo de cambio efectivo nominal se depreciara en ese período en torno a un 14 % -cuidado con estas relaciones causa-efecto- y a que los costes de financiación del conjunto de agentes de la economía española hayan experimentado una disminución sustancial. De acuerdo con las estimaciones de Banco de España, estas medidas de política monetaria habrían impulsado algo más el crecimiento en España, 1,7 puntos porcentuales, que en el conjunto del área del euro, 1,5 puntos porcentuales.

Banco de España ya es el primer acreedor del Tesoro

Solo un dato. A cierre de abril de 2017 en el Balance de Banco de España el total de activos, por obra y gracia de la aplicación del programa de compras del regulador -expansión cuantitativa-, básicamente deuda soberana, ascendía a más de 250 mil millones de euros. Banco de España ya es el primer acreedor del Tesoro. Detrás de esta política no se ha implementado ningún programa activo de inversión productiva y generación de empleo. Solo se favorece un sistema de generación de deuda que permite sujetar el sistema bancario. Una de las consecuencias de esta política monetaria es el déficit o necesidades de financiación de la banca patria, vía Eurosistema o Target 2, que alcanzó en abril los 366 mil millones de euros, superando los niveles récord de 2012, en plena turbulencia financiera.

Conclusión

De las estimaciones del regulador, aunque no lo puede decir de manera clara y concisa, se puede afirmar que nuestro país está experimentando una expansión económica cuyas raíces no se encuentran en procesos de inversión en capital y en el desarrollo de la actividad industrial, sino básicamente en el crecimiento del sector servicios y el incremento de la deuda para ciertos fines espurios. Si la mejora de la economía no se debe a Rajoy, ¿qué le queda a este gobierno? Nada. España, con pies de barro.


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