Los expertos del sector financiero creen que el sistema de pensiones público en España tiene un serio problema: será imposible garantizar al mismo tiempo su suficiencia y sostenibilidad si no hay cambios políticos, pero consideran que los ciudadanos pueden intentar solucionarlo estando informados y ahorrando desde que son jóvenes.

"La solución tiene dos vías: que seamos capaces de hacer sostenible el sistema público y que sea suficiente tanto para los jubilados actuales como los del futuro, y que seamos capaces de darles a los jóvenes la información y formación necesaria para que sean capaces de completar la pensión pública", sostiene José Carlos Vizcárraga, director de Ibercaja Pensión, en un encuentro organizado por Vozpópuli para debatir sobre este asunto.

José Carlos Vizcárraga (Ibercaja) y David Cabrera, redactor de Vozpópuli.

Para completar la pensión pública, lo que se conoce como 'primer pilar' en el Pacto de Toledo, Vizcárraga apunta a la necesidad de fomentar los planes de empresa ('segundo pilar') y el ahorro individual (el 'tercero'), ya que sólo el 1% de los empleados de pymes en España tienen pensión social complementaria, señala.

La foto del sistema

Para saber cuáles son las soluciones para solventar el llamado "problema de los pensiones" los expertos resaltan la importancia de conocer el punto de partida.

Alberto Roldán, Responsable de Inversiones del departamento de Family Office de GBS Finance, apunta que hace diez años había 2,8 cotizantes por pensionista en España, un ratio que ha caído hasta el 2,1 y que también ha empeorado cualitativamente.

Alberto Roldán (GBS Finance).

Por su parte Miguel Menéndez, director de pensiones de Mercer, pone el foco en otro problema: la elevada tasa de sustitución (es decir el porcentaje del último sueldo que representa la pensión pública) que en España es del 70-80%, es decir, 20 o 25 puntos porcentuales superior a la media de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Menéndez explica que cuando los sistemas son genorosos son "difíciles de sostener" y pronostica un escenario en el que "las pensiones van a ser suficientes, básicas o más reducidas de las que tenemos actualmente. Hasta ahora no hemos ahorrado porque las pensiones eran generosas o el ahorro no era financiero, de hecho se ha destinado a vivienda u otro tipo de ahorro".

En cuanto al 'segundo pilar', este experto señala que en las pymes no hay esquema prestacional y que en las grandes empresas, aunque un 60% de las compañías multinacionales del sector financiero son las que tienen planes de jubilación, "sus aportaciones son bastante bajas", por lo que la situación sigue siendo crítica.

"Hay que enseñarle a tu 'yo' del futuro cómo va a ser tu vida cuando te jubiles"

Según Belén Alarcón, directora de planificación patrimonial de Abante Asesores, otro factor crítico es el hecho de que el sistema público de pensiones no se haya modificado en los últimos cien años, de forma que se ha mantenido la edad de jubilación en los 65 años cuando se ha multiplicado el periodo de jubilación por tres por el incremento de la esperanza de vida.

Belén Alarcón (Abante).

"No sólo vamos a vivir más años sino que vamos a vivir en mejores condiciones, el problema está en mantener el techo de cristal en los 65 años. Hay que romper creencias y mirar al futuro. Hay que hacer un ejercicio con números en el que le enseñes a tu yo del futuro cómo va a ser tu vida del futuro cuando te jubiles", reivindica.

¿Cómo solucionarlo?

Una vez analizados los problemas, los expertos se preguntan cómo se puede intentar resolver la ecuación y fomentar el segundo y tercer pilar.

En primer lugar, demandan que la sociedad esté informada sobre las pensiones públicas reales que recibirá cuando llegue el momento de su jubilación y que sepa qué herramientas tiene a su alcance para completar esa cuantía en caso de que no sea suficiente.

"No podemos dejar que el Estado siga solventando un problema dando patadas hacia delante", lamenta Alberto Roldán, Responsable de Inversiones del departamento de Family Office de GBS Finanzas, que cree que "sería importante disponer de un púbico objetivo con más conocimiento, ya que uno de cada tres inversores apenas tiene conocimiento del producto y reconoce que no hace ningún tipo de investigación sobre el mismo". 

Miguel Menéndez (Mercer).

Además, creen que sería conveniente que el Gobierno retrase la edad de jubilación y que propicie que las empresas constituyan sistemas de pensión social complementaria, mediante incentivos fiscales.

En este sentido, Miguel Ángel Vázquez, responsable de análisis y estudios de Unespa, defiende un sistema de "cuasi obligatoriedad", como el británico, que consiste en que el empresario adscribe a los trabajadores en un sistema de pensiones complementario y si los empleados no quieren estar en él, tienen que solicitar expresamente que les saquen. Pasados cinco años el empresario vuelve a incluirte en ese sistema y si de nuevo quieres salirte debes pedirlo.

Esta fórmula, explica Vázquez, debe ir acompañada de un sistema de "subvención condicionada", que quiere decir que si el empleado contribuye con 100 euros a ese sistema, un tercero -que suele ser la empresa o puede ser también el Estado como en el caso de Alemania- pone otros 100 euros para ti.

"La solución para mí es cuasi obligatoriedad más subvención condicionada, estos dos elementos son los que hacen que las personas mientras no adquieren cultura financiera, mientras no tengan la base intelectual que les lleve a decir por si mismos 'esto hay que hacerlo', lo hagan", concluye.

Miguel Ángel Vázquez (Unespa).

A pesar de que la solución es compleja, Vizcárraga cree que "todavía tenemos tiempo para intentar darle forma al futuro de las pensiones, el pilar público que ha de ser suficiente y sostenible y en la parte complementaria hay que ponerle iniciativa, innovación, valentía política para acometerlo y altura de miras para que haya un acuerdo que favorezca a las personas más jóvenes", resume.