El 95% de una Heineken es agua. Un dato que obliga a la cervecera a asumir un papel muy importante en materia de sostenibilidad. "El cambio climático es un problema global pero el agua es un problema local, no se puede compensar unas zonas con otras", explicó Mauricio Domínguez-Adame, director de Responsabilidad Social Corporativa de Heineken España, en el evento 'Sostenibilidad 2018' que organiza Vozpópuli con Executive Forum. 

La propietaria de Cruzcampo afirma que su objetivo es consumir la menor cantidad de agua posible y devolver al medio ambiente la mayor parte que consume. "En España, el objetivo es devolver 1,4 millones de metros cúbicos de agua,  ahora mismo estamos en un millón", explicó Domínguez-Adame.

Heineken tiene como objetivo la reducción del consumo de agua. "Hemos logrado reducir en un 30% el consumo de agua desde 2008 en España", señaló el director de Responsabilidad Social Corporativa de Heineken España.

Mauricio Domínguez-Adame (Heineken)

La cervecera apuesta por el uso de dos tipos de energía, eléctrica y térmica (gas), en la fabricación. "Nuestro objetivo es que en 2025 toda la energía eléctrica sea renovable, y en el caso de la térmica en 2030 (aunque en España queremos que sea en 2025 ambas)", destacó Mauricio Domínguez-Adame. 

Otro de los puntos clave de su negociado es el envase, que supone un 44% de su huella de carbono. "Tenemos que pensar que las empresas tienen que proponer soluciones, pero hay que cambiar la mentalidad de usar y tirar en la sociedad", concluyó el representante de Heineken.