Todos fuimos José Gomes hace unos días. El entrenador del Almería con el que todos empatizamos estalló contra el VAR al grito de "respeto" después de padecer un error arbitral bastante obvio en su partido frente al Leganés. Error que les costó el empate de penalti injusto en el minuto 99. Un despropósito más, y ya van demasiados, en la corta historia del arbitraje por vídeo.

Entender algunos detalles del VAR -cuándo tiene que intervenir y cuándo no, la disparidad de criterios acerca de cuándo una mano es penalti y cuándo no, etcétera- es un sindiós ininteligible. Seguramente uno de los motivos de tantas dudas es que en los medios sobra forofismo y falta pedagogía, claro. No obstante, es de justicia reconocer que este sistema, con todos sus errores, por flagrantes que sean, es muchísimo mejor que los atracos que existían antes en el mundo del fútbol.

Si este sistema hubiera empezado a funcionar muchos años antes, Inglaterra no le habría robado el Mundial del 66 a Alemania, la mano de Dios de Maradona carecería de la épica infame que arrastra o el técnico egipcio Al Ghandour no nos habría robado con tanto descaro en el Mundial de Corea

Es obvio pero conviene repetirlo porque en estos tiempos penumbrosos la verdad escasea: el fútbol con VAR es mejor, muchísimo mejor que sin él. Es, sobre todo, más justo. Así, a vuelapluma, con las prisas que espero me disculpen por iniciar unas merecidas vacaciones de Semana Santa, es posible asegurar que si este sistema hubiera empezado a funcionar muchos años antes, Inglaterra no le habría robado el Mundial del 66 a Alemania, la mano de Dios de Maradona carecería de la épica infame que arrastra o el técnico egipcio Al Ghandour no nos habría robado con tanto descaro en el Mundial de Corea.

Asimismo, Henry no habría dejado fuera de un Mundial a Irlanda al meter un gol con la mano, Guruceta no habría atracado al Barça con aquel penalti que regaló al Madrid u Ovrebo habría pitado algunos de los penaltis cometidos por los culés en aquella semifinal contra el Chelsea. Cuando uno piensa en esos atracos y en tantos otros menos recordados para la mayoría -pero pregúntenle a quienes lo sufrieran- que podrían citarse, concluye que resulta indiscutible la mejora que ha supuesto el VAR.

No hay debate posible racionalmente hablando, pero quizás por eso el tema se sigue debatiendo con tanta pasión entre aficionados y periodistas. Son las cosas de esta locura maravillosa llamada fútbol, donde la lucha es eterna porque lo más evidente es discutido por el que pierde. Hablando de perdedores, los agoreros que censuraban la implantación de la tecnología en el fútbol porque se iba a cargar su esencia se habrán dado cuenta ya de lo equivocados que estaban. Entre otras cosas porque los errores de los que manejan la herramienta permiten que continúe existiendo la moviola, que es una de las salsas del fútbol por excelencia.

Conviene recordar, además, que el VAR no se equivoca, porque es la herramienta, se equivocan los árbitros que lo manejan. Ya sabemos que en esto del fútbol la irrealidad es tan importante como los hechos

Ya que estamos con obviedades, conviene recordar, además, que el VAR no se equivoca, porque es la herramienta, se equivocan los árbitros que lo manejan. Lo digo porque se extienden a gran velocidad frases hechas como esa de que "el VAR nos ha robado" o esa otra de que "el VAR se ha equivocado", cuando estas expresiones no tienen nada de reales. Pero ya hemos dicho y sabemos que en esto del fútbol la irrealidad es tan importante como los hechos. Como dijo el propio entrenador del Almería en su explosiva rueda de prensa, "el VAR es una herramienta espectacular, pero sólo si está bien utilizado; si no hay una certeza al 100% de lo que ha pasado no puede intervenir". Pues eso.