Premier League

Cinco razones para explicar el desplome del City de Guardiola en la Premier

Guardiola, afligido tras la derrota frente al Everton.
Guardiola, afligido tras la derrota frente al Everton. EFE

Pep Guardiola y la Premier League, tras un tiempo de romance adolescente, han derivado en un matrimonio no muy bien avenido. Tras su abultada derrota ante el Everton (4-0), el catalán sigue pareciendo haber perdido el rumbo de la nave de su Manchester City. Y no sale ni siquiera airoso ya de la comparación con su antecesor, Manuel Pellegrini: el chileno sumaba 47 puntos (cinco más que Guardiola) a estas alturas de su temporada de debut y terminaría siendo campeón, título del que el míster de Santpedor se distancia ya a diez puntos.

La que recibió ante los 'Toffees' es su derrota más abultada de este curso, en el que suma otros cuatro costalazos, además de tres empates. Pero quizá lo más preocupante de su tropiezo ante la tropa de Koeman fuera ver a Guardiola absorto, hundido en el banquillo con la mirada perdida y severo rictus de impotencia cuando sólo llevaba encajados dos tantos. ¿Qué le ocurre a Pep? ¿Qué es eso que le quita el sueño y está haciendo tan complicada su primera aventura inglesa? Tratemos de explicarlo.

1) El caso Claudio Bravo: La portería supuso el primer gran quebradero de cabeza para Guardiola, que tuvo que pasar por el trago de prescindir de un guardameta que era ídolo local pero cuyas prestaciones no le convencían tanto como las de Bravo. Ya con Hart en el Calcio, el rendimiento del chileno en Inglaterra está dejando en mal lugar al técnico español. Una estadística habla dramáticamente a las claras: el ex del Barcelona ha concedido catorce goles en los últimos 22 tiros que ha recibido. Muy lejos de su mejor forma.

2) Gundogan y la falta de organizadores: A mediados de diciembre, una noticia resquebrajó deportivamente al Manchester City. Ilkay Gundogan se lesionaba la rodilla durante el partido que enfrentaba a los 'citizens' con el Watford y las pruebas terminaban confirmando los peores augurios: ligamento cruzado roto y a la enfermería para el resto de la temporada.

Sin un organizador, el centro del campo de Guardiola se ha desnaturalizado, más lleno de jugadores físicos que de futbolistas técnicos, con la consiguiente pérdida de aptitudes para manejar el esférico y controlar los encuentros (ante el Everton, incluso Zabaleta entró con calzador en la parcela ancha). Los rumores que sitúan a Rakitic con la camiseta celeste responden precisamente a la urgente necesidad que tiene hoy Guardiola de recuperar un perfil de 'pelotero' que ha perdido y que es clave para su esquema y su manera de concebir el juego.

3) Jugadores lejos ya de su pico de forma: Cuando Pep aterrizó en el Etihad Stadium, muchos pregonaron una limpieza a fondo en un vestuario que, en el epílogo de la era Pellegrini, había dejado entrever ya escasa hambre competitiva. La dificultad a la hora de 'colocar' grandes contratos en el mercado obligó al club a transigir con nombres como el de un Yaya Touré fuera de forma. A la hora de la verdad, de la teórica mejor plantilla de la Premier League (o eso proclamaron algunos analistas el pasado verano) sólo Silva, De Bruyne y un siempre intermitente Agüero parecen efectivos de verdadera clase mundial.

4) Defensa frágil: Habiendo subrayado ya que Bravo no está siendo precisamente un parapeto a la hora de frenar a los rivales, es de justicia agregar que la línea defensiva del equipo, por delante de él, dormita en un estado de forma desastroso. Otamendi, un central con buenas condiciones, no consigue ser del todo fiable al lado de un Stones que, sesenta millones de euros después, está decepcionando como teórico líder de una zaga reconocida ya en el Viejo Contiente por su inseguridad.

Pep suspira pensando en Bonucci, que no aterrizó en Inglaterra este verano por motivos personales, mientras encaja fuera de posición a hombres como Zabaleta o Kolarov (la solución del serbio como central ha sido habitual este curso). Demasiados remiendos para una retaguardia cogida con alfileres.

5) Falta de adaptación al juego: A Guardiola no se le ve cómodo en el estilo del fútbol inglés, tantas veces alocado y primario. En una interesante entrevista concedida a Thierry Henry para Sky Sports, Pep reconoció que le cuesta un mundo controlar los partidos en la Premier y evitar que el ritmo de juego dinamite su pizarra. "Aquí no puedo ejercer la presión alta que he usado durante toda mi carrera porque el balón, a veces, va más por el aire que por la hierba", confesó. Y sus verdugos son en ocasiones equipos más físicos que doblegan al City aguardando atrás, a base de esa pegada rival a la que tanto le está costando al catalán poner diques.



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