Cuentan que, antes de enfrentarse a España en la primera fase de la pasada Copa del Mundo, en la concentración de la selección francesa de baloncesto circulaba una frase, mitad realidad y mitad piel de cordero: "Son la Yugoslavia de los noventa". Con esa admiración hablaban los galos de la generación dorada española. Una franqueza que les sirvió para terminar por perderles el miedo.

Esta reciente rivalidad comenzó a fraguarse en Polonia, en el marco del EuroBasket de 2009. Una España que acudía al torneo como vigente campeona del mundo y subcampeona de Europa (ay, Holden) se encontró en cuartos de final con una Francia en la que Vincent Collet debutaba sustituyendo a Claude Bergeaud. Génesis del actual superequipo, aquella escuadra se construía tras ser octava en 2007 y estar ausente de los Juegos Olímpicos de 2008.

Tras una fase de grupos impoluta, en la que terminó lider, la selección francesa se topó con una España que, sin embargo, se había movido al borde del precipicio durante todo el primer periodo del campeonato. Siete minutos mágicos de baloncesto tumbaron a unos 'bleus' que acabarían quintos después de terminar todo el torneo habiendo perdido sólo ese encuentro. Los nuestros acabaron levantando la copa. La rabia gala empezaba a cocerse a fuego lento.

La siguiente confrontación fue doce meses después, en el Mundobasket de Turquía 2010. El bombo emparejaba a ambos combinados en el Grupo D y, francamente, ninguno de sus respectivos periplos por tierras otomanas fue especialmente brillante. Ambos terminaron con un récord de 3-2 la primera fase, los galos caerían contra los anfitriones en octavos y España lo haría contra Serbia (triple de Teodosic mediante) en cuartos. En el duelo directo, los de Scariolo, sin Pau Gasol en el torneo, perderían 72-66 en Izmir contra un gran Gelabale.

La venganza española llegaría por todo lo alto en 2011. EuroBasket en Lituania y 'rojos' y 'azules' chocaban ya en el segundo escalón del torneo, coincidiendo en un nuevo grupo formado tras mandar ambos en sus respectivos de primera fase. En Vilnius, 96-69 español en el marcador y un aviso de lo que vendría días después. El 18 de septiembre, en el Zalgiris Arena de Kaunas, finalísima entre vecinos y España volvía a exhibirse ofensivamente: 98-85, triunfo y MVP para Juan Carlos Navarro.

En los Juegos Olímpicos de Londres 2012, Francia se topó en el camino de una selección española que tenía a Estados Unidos entre ceja y ceja. Los nuestros optaron, bajando una marcha contra Brasil, por la parte del cuadro opuesta a los yanquis y eso les emparejó de bruces contra unos 'bleus' que caerían 59-66. Un partido durísimo que los Gasol y compañía cimentaron desde la defensa.

El EuroBasket de 2013 empezó a virar la dinámica de estos duelos directos. Las semifinales juntaron a los de Collet, que venían de tumbar a una Eslovenia que actuaba como local, y a los de Orenga, que tenían en Marc Gasol a su líder entre un mar de bajas. Ganó por 75-72 una Francia que se sacudía así su obsesión y que, de tan liberada, acabó ganando el torneo. España fue medalla de bronce.

Y qué decir de la Copa del Mundo de 2014, tan fresca en la memoria de cualquier aficionado. Un evento que parecía hecho por y para que la selección española tratara de subirse a las barbas del enésimo 'Dream Team' norteamericano con el factor cancha a favor, pero que acabó en fiesta aguada. Antes de lo que nadie pensaba, una España con un plantel de campanillas y que ya había barrido a Francia en primera ronda (88-64), hincaba la rodilla contra la pizarra gala. Cuartos de final, 65-52 para los Batum, Diaw, Heurtel y compañía y partido para la historia negra de nuestro baloncesto.

El destino, caprichoso, ofrece ahora quizá un último baile. Los franceses, actuando en casa, serán el rival a batir en esta ocasión. Sin embargo, ante los muchachos de Scariolo, con alas tras noquear a la potente Grecia, nadie debería confiarse.