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Balón o tremendismo, esa es la cuestión Vicente

   

Subatic, portero de Croacia, detiene el penalti a Sergio Ramos.
Subatic, portero de Croacia, detiene el penalti a Sergio Ramos. EFE

Sergio Ramos es futbolista de puerta grande o enfermería. Así que a nadie extrañó que el de Camas cogiese la pelota y asumiera la responsabilidad de lanzar el penalti ante Croacia. Le va el tremendismo y lo mismo torea un morlaco de 600 kilos que se arranca a cantar el himno de la Selección en la Eurocopa. Así es Sergio, para lo bueno y lo malo. Nadie duda del valor del sevillano, pero eso no puede ser argumento para lanzar un penalti. Porque por esas mismas ganas, cualquier día Ramos le pide los guantes a De Gea y se pone de portero ante un penalti. Que ganas no le van a faltar. El valor, como en la mili, se presupone a todos los que saltan al campo y jamás puede ser una razón que decida quién lanza un penalti. 

Ramos tiró de brazalete y nadie se atrevió a interponerse entre el balón y él. Algo que Vicente del Bosque jamás debería pemitir. Cierto es que él siempre ha delegado en los jugadores la responsabilidad de elegir quién lanza las faltas o los penaltis, pero también es cierto que eso no solo no ha dado buenos resultados sino que ofrece unas cifras preocupantes: con Del Bosque han pitado 29 penaltis a favor de España, 16 marcados y 13 fallados. Se han fallado el 45% de los penaltis. Uno de cada dos. No es de recibo que una jugada tan decisiva en un partido, y que en este caso decidía el liderato de grupo y evitaba cruzarse con todos los grandes, se tome de esa forma.

Los penaltis los tienen que lanzar los especialistas, como en defensa son los centrales quienes tiran la línea del fuera de juego y ordenan a sus compañeros. Ramos nunca ha sido un especialista en el golpeo del balón, al menos con el pie. Por más que se anime, Ramos no deja de ser un espontáneo valiente que se tira a la arena de la plaza de toros buscando su momento de gloria. Cuando el árbitro señaló el punto de penalti, en el campo había jugadores acostumbrados a asumir esa responsabilidad en sus equipos como Cesc, Iniesta, Bruno o Aduriz. Pero fue Ramos. Cuando en esta España manda más el corazón de Ramos que el alma de Iniesta, ya hemos visto lo que ocurre. 

Sergio Ramos debería estar más centrado en mejorar su rendimiento defensivo, que está lejos del que le ha convertido en uno de los mejores centrales del mundo. En el primer gol croata Kalinic le comió la tostada porque cuando el centro salió del pie de Perisic el delantero estaba por detrás del sevillano. Si todoso hacen su trabajo, solo su trabajo, pero todo su trabajo, España es favorita a todo. Pero cuando el partido se llena de espontáneos, España se convierte en una selección más. Y ahí quien tiene que lucir galones es Del Bosque. 



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