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"UEFA Mafia", el grito de las pisoteadas aficiones de Madrid y Atlético: venden sólo 33.000 entradas de un total de 72.000

La UEFA ha consumado el escarnio, y ni siquiera la mitad de las entradas de la final de la Liga de Campeones podrán ser adquiridas por aficionados del Real Madrid o Atlético.

Pancarta de protesta contra la UEFA en Toulouse (Francia).
Pancarta de protesta contra la UEFA en Toulouse (Francia). Twitter

Lamentablemente, no ha habido sorpresa alguna. Real Madrid y Atlético, clubes que jugarán la final de la Liga de Campeones el 28 de mayo en Milán, han publicado las cifras oficiales con el número de entradas que les ha facilitado la UEFA. Y ha ocurrido lo esperado: la suma de ambas aficiones no ocupará siquiera la mitad de los asientos de San Siro.

40.000 localidades se las repartirán la UEFA -la inmensa mayoría-, jugadores, directivos, empleados, patrocinadores y compromisos de los dos clubes madrileños

Con un aforo oficial de 81.300 espectadores, las habituales medidas de seguridad en estas citas obliga a reducir su capacidad hasta los 71.900 asientos. Pues bien, los socios madridistas y atléticos sólo podrán adquirir 16.350 y 16.275 entradas respectivamente. En total, 32.625 localidades, ni siquiera la mitad.

Las restantes 39.275 plazas se las repartirán la propia UEFA -32.800- y los jugadores, directivos, empleados, patrocinadores y compromisos de los dos clubes madrileños.

El Real Madrid, que ejercerá de equipo local, publicó un comunicado en su página web en el que detalla dicho reparto y anuncia, como es habitual, que las preciadas entradas serán repartidas por sorteo entre los socios blancos.

Lo mismo ha hecho el Atlético. El club rojiblanco también repite la pauta de anteriores finales: prima en el reparto de localidades a los socios con mayor antigüedad.

Resulta especialmente indignante que cuanto mayor es el escenario, más desprecia la UEFA a los seguidores de los dos clubes contendientes. Hace dos años, con idénticos protagonistas, la sede fue el Estadio da Luz de Lisboa. Las localidades disponibles fueron 61.000, de las cuales 28.000 fueron a parar a los socios, a razón de 14.000 por equipo.

Es decir, pese a que este año el campo de Milán tiene más capacidad que el de Lisboa, la proporción de entradas que reciben los seguidores es similar o, para ser exactos, un poco inferior: el 45% del total frente al 46% en el año 2014.

Sobra decir que los seguidores merengues y colchoneros llevan días llamando a puertas, investigando entre amigos, familiares y compañeros, y quemando whatsapp y teléfono en busca de un contacto que les proporcione la ansiada localidad.

Las entradas más baratas cuestan 45 euros, pero con una importante salvedad: la UEFA tiene la desfachatez de avisar que se trata de localidades "de visibilidad reducida". Las más caras, 440 euros. Por supuesto, en un escenario como este y con una demanda tan considerable, la reventa funciona a todo trapo. Los últimos datos hablan de entradas cuyo precio en el mercado negro oscila entre los 1.000 y los 33.000 euros. Y quedan más de dos semanas para la final. Otra sospechosa curiosidad es que las entradas no son nominativas, lo cual facilita muy mucho ese mercadeo.

Así las cosas, a los aficionados apenas le queda otra opción que el pataleo. De ahí la indignación que manifiestan desde hace días en las redes sociales. Y la expresión de sus sentimientos se resume en dos palabras claras, directas y contundentes: "UEFA Mafia".


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