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“En el instituto me suspendieron en Educación Física por estar representando a mi país como campeón de España”

Javier Illana, el mejor -y pionero- saltador de trampolín de la historia del deporte español sufre una enfermedad crónica que dificulta su presencia en los Juegos Olímpicos de Río.

Javier Illana.
Javier Illana. EFE

Cuando alguien publica un libro, el ritual de la promoción consiste en citar escalonadamente en algún lugar y durante uno o varios días a los periodistas interesados en entrevistar al autor. En este caso es Javier Illana (30 años), saltador español que ha participado en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, Pekín 2008 y Londres 2012, bronce europeo y 12 veces campeón de España en trampolín de 3 metros.

Mediodía de un día invernal y encapotado en Gran Vía, corazón de Madrid. Bar de un coqueto hotel de moda. Con el retraso acumulado habitual en estos casos, aparece Javier. Delgado y jovial, se muestra un poco apurado. Y con su cara de niño bueno pregunta: “¿Te importa acompañarme? Es que tengo que cambiar el coche, se me ha pasado la hora del ticket. Podemos ir hablando por el camino”.

"Al principio, el libro iba a ser una autobiografía, pero yo no soy consciente de lo que hecho en mi vida"

Salimos del hotel, cruzamos la Gran Vía y caminamos hacia su vehículo, un deportivo de color blanco. Sentado en el asiento del copiloto, con el cinturón puesto, enciendo la grabadora. Illana arranca y comenzamos a circular por las calles del famoso barrio de Chueca en busca de un sitio donde aparcar.

El libro –titulado No es el cuerpo, es la mente- no es una autobiografía, sino un manual de autoayuda con pinceladas de la vida de este deportista.

¿Cuándo y por qué te planteas escribir este libro?

En junio de 2015, cuando me diagnosticaron la espondilitis anquilosante. Acostumbrado a entrenarme seis horas al día, de repente llegó el parón, tengo todo ese tiempo libre, no sé qué hacer y la editorial Alienta, del Grupo Planeta, me da la oportunidad de escribir un libro. “¿Y a la gente le va a interesar mi vida? No tengo nada que contar”, les dije. Ese era mi pensamiento. Pero como soy una persona muy activa, y animado por mi representante, le di una vuelta y empecé a hablar con mi madre, mis entrenadores, etc. Plantemos una especie de boceto y parece que les interesó bastante. Al principio iba a ser una autobiografía, pero yo no soy consciente de lo que hecho en mi vida. Sin embargo después de leerlo, reconozco que me ha costado bastante llegar a donde lo he hecho.

Sorprende escuchar decir eso a alguien que en España es un deportista único en su especialidad.

Soy una persona que no lo ve así porque es algo que he hecho con toda la pasión y el amor de mi vida. Uno no es consciente hasta que no se lo ponen delante de la cara.

¿Qué es exactamente la espondilitis anquilosante?

Es una enfermedad reumatológica crónica. No es degenerativa, como algunos han llegado a decir y a publicar, pero no tiene cura. De momento a mí me afecta a la espalda, aunque también puede afectar a otras articulaciones. En mi caso ataca a la columna vertebral y debilita las vértebras. No es grave porque hay medicamentos que disminuyen el dolor y te permiten llevar una vida normal, pero cuando aparecen crisis o brotes, el dolor es muy intenso. Tanto, que hay veces que puede llegar a paralizarte. Un día, en el año 2014 noté un dolor muy agudo en el sacro. Creí que era una hernia porque no me podía sentar ni poner de pie. Pero cuando vi que no se me pasaba empecé a preocuparme. Meses después, cuando me me diagnosticaron la espondilitis no pude ir al Mundial de Kazán e incluso pensé que tendría que dejar el deporte. Fue duro aceptarlo, pero hay que tirar hacia adelante.

Siendo deportista de elite y con el asunto de los controles antidopaje siempre presente, ¿cómo y con qué combates esos dolores?

Con pastillas e inyecciones biológicas cada dos semanas. Estas son fáciles de inyectar y me las pongo yo mismo. Además, te acostumbras a vivir con el dolor. El año pasado estuve más de seis meses sintiendo dolor constante, incluso me despertaba por las noches. No había calmantes suficientes para mitigarlo. Tengo asumido que es algo que soportaré ya para siempre.

"La espondilitis anquilosante es una enfermedad reumatológica crónica. No es degenerativa, como algunos han llegado a decir y a publicar, pero no tiene cura"

La pregunta, retórica y exagerada, es: ¿hay alguien más que Javier Illana practicando saltos de trampolín en España?

La verdad es que no hay mucha gente. Tenemos a varios niños que están en la élite mundial, pero todavía no están en el top ten. Gracias a mí y a la gente que trabaja en ello en las federaciones está empezando a haber más licencias para que niños que vienen desde abajo puedan llegar hasta donde he llegado yo, incluso más allá y ganar. El último dato que tengo de licencias de saltos no llegaba ni a 70.

¿Cuántas licencias son esas en comparación con otros países?

En potencias como China o Rusia puede haber 200.000 licencias. Ahora, sobre todo gracias al programa de televisión Mira quien salta, las licencias en España han superado ya las cien. Poco a poco.

El párking de la Plaza Vázquez de Mella está completo. Hay que seguir buscando. De repente, un coche sale y deja un sitio libre. Pero continuamos en la misma zona SER (Servicio de Estacionamiento Regulado) establecida por el Ayuntamiento de Madrid, así que la aplicación de móvil que te permite abonar el aparcamiento indica de nuevo que se ha cumplido el tiempo máximo de estacionamiento. Imposible dejar el automóvil ahí. Javier se incorpora de nuevo al tráfico y enfila la calle Hortaleza. Prosigue la travesía-entrevista.

Aunque no puedas valorar la importancia de tu figura, eres un pionero de una modalidad deportiva diferente como lo fueron en su momento Ángel Nieto (motociclismo) o Severiano Ballesteros (golf). Sin embargo, tú y tu deporte lucháis contra un poderoso enemigo al que te refieres varias veces en el libro: la escasez de instalaciones para practicar saltos de trampolín.

En este aspecto se va mejorando algo. Incluso ahora que ya se acerca mi final me gustaría poder ayudar en este sentido y buscar más piscinas. Todos conocemos la de Madrid, Barcelona, Mallorca… Pero he oído que también las hay en Sevilla, Málaga, Orense o la Complutense. Se podrían habilitar y ese puede ser el futuro: tener más clubes, formar entrenadores y llegar a unas 500 licencias que permitan elegir para poder afrontar la alta competición.

Otra de las piedras que has encontrado en tu camino fue la incomprensión de los responsables del instituto de Leganés (ciudad natal de Javier) en el que estudiabas.

Hace tiempo el deporte no estaba considerado una profesión como hoy en día a no ser que fueras futbolista, tenista y poco más. Tampoco había tanta repercusión mediática y los profesores lo veían como un hobby o como una actividad extraescolar. El problema era que yo no estaba entrenándome sin más, sino que cobraba una beca con sólo 15 años y no sólo tenía que saltar en campeonatos junior sino que tenía que competir en campeonatos absolutos porque entré muy pronto en el equipo nacional.

"Hace tiempo que utilizo las técnicas de meditación del método

mindfulness (conciencia plena). Básicamente consiste en aceptar tus emociones, las positivas y las negativas, que son las que te bloquean"

No tenían esa cultura de compaginar estudios con deporte y me suspendieron en algunas asignaturas. Fue curioso que me suspendieran en Educación Física sólo por no asistir a un examen cuando estaba representando a España en una competición. Nunca se me olvidará lo que le dijo mi madre a la directora: “Me parece estupendo que le suspendan en Matemáticas, Sociales o Lengua, pero que al campeón de España de un deporte le suspendan por ir a representar a su país me parece una vergüenza no sólo por el profesor sino por el instituto al que pertenece ese profesor”.

El título del libro, ‘No es el cuerpo, es la mente’, indica claramente la razón de ser de sus 89 páginas.

Hace tiempo que utilizo las técnicas de meditación del método mindfulness (conciencia plena). Básicamente consiste en aceptar tus emociones, las positivas y las negativas, que son las que te bloquean. Si hay una emoción mala, como tristeza o rabia, hay que aceptarla también. ¿Cómo puedes estar bien si antes no has estado mal? Y te hace aprender de los errores. En el deporte de elite los errores cuestan medallas y campeonatos. El cuerpo lo trabajas todos los días, pero la mente no siempre. Y es más importante. Hay días muy duros en los deportistas y de ellos se aprende mucho. Y cada vez más deportistas se están dando cuenta del poder del trabajo mental: equipos de fútbol, de baloncesto... Y sobre todo deportistas individuales de la talla de Rafa Nadal o Valentino Rossi.

Precisamente Nadal acaba de recibir uno de esos golpes anímicos de los que hablas. Ha sido eliminado en la primera ronda del Open de Australia. ¿Ha perdido fortaleza mental?

Me consta que Rafa es un gran conocedor y practicante del mindfulness. Por mucha fuerza mental que tengas, seguro que Rafa Nadal estaba destrozado tras acabar el partido. Pero al día siguiente seguro que tiene la fortaleza para seguir adelante y entrenar igual de duro que lo estaba haciendo. Eso es algo que nunca le va a quitar nadie. Y encima una persona como él, que está acostumbrado a ganar. Es algo que pasa en todos los deportes: Valentino Rossi se cae, Marc Márquez se cae...

Hablando de Rossi, ¿sigues teniendo tanta admiración por el italiano después de todo lo sucedido en el desenlace del reciente Mundial de MotoGP?

Son cosas del deporte, que a veces exageramos demasiado. Son piques internos que cualquiera sabe qué hay de fondo. No creo que haya que ponerle una etiqueta simplemente porque haya tenido un desliz. A saber quién tiene razón en esto del deporte, pero me quedo con todo lo que ha hecho Rossi. Con sus títulos mundiales. ¿La patada? Tampoco sabemos si Márquez estaba buscando algo, si estaba pinchando. En calquier caso, no se le justifica pero yo creo que nos tenemos que acordar de Rossi en el famoso podio que hizo subiéndose con una muleta en Austin después de una operación de tobillo.

Se acabó el buscar sitio en la calle. En el párking de la calle Barquillo hay plazas. Coche aparcado. Nos bajamos del coche, salimos al exterior y Javier toma entre sus manos la grabadora mientras volvemos andando al hotel.

"¿La patada de Valentino Rossi? Tampoco sabemos si Márquez estaba buscando algo, si estaba pinchando. En calquier caso, no se le justifica pero yo creo que nos tenemos que acordar de Rossi en el podio que hizo subiéndose con una muleta en Austin después de una operación de tobillo"

Ya que mencionas el podio, ¿hay opciones de subir al de los Juegos de Río 2016?

Sinceramente, no lo sé. No sé cómo actuará el tratamiento ni cómo voy a reaccionar a la medicación. Tengo una enfermedad que me impide cierta preparación para poder llegar a Río. El primer objetivo es llegar a los Juegos. Una vez allí, llegar a la final. Y sobre todo, disfrutar de la competición y divertirte en cada salto. Nunca se sabe cuándo va a ser la última. Seguimos entrenando y mirando cuál es el mejor tratamiento para mi enfermedad.

Paradójicamente, la fama te llegó con el programa de televisión ¡Mira quién salta!Fue una experiencia muy especial. Una de las cosas que siempre me ha gustado ha sido comunicar. De hecho, tengo un curso de presentador de televisión con la productora de Sálvame donde aprendí muchísimon de grandes presentadores. ¡Mira quién salta! no fue un reallity, sino un talent show donde vimos la capacidad de algunos para superarse, para buscar ciertos objetivos. Se vio una competitividad y se dio a conocer un deporte apenas conocido. Una de las cosas que más me llamó la atención fue que los que más me preguntaban por la calle si yo era el saltador eran los niños. Fueron los que más se quedaron con ese programa.

Fin de trayecto. Que pase el siguente.

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