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Vuelven las suspicacias de cada final de Liga: del fallo de Vela a puerta vacía a la goleada del Granada en Sevilla

Los jugadores del Granada celebran uno de sus goles en Sevilla.
Los jugadores del Granada celebran uno de sus goles en Sevilla. EFE

La recta final de la temporada en la Liga BBVA provoca que cada partido de la lucha por el título o por evadir el descenso se mire con lupa. La sombra de las primas a terceros o de los 'biscottos' entre equipos es ya tradicional y demasiados choques desatan un runrún en la familia futbolística debido a situaciones poco ortodoxas.

El Granada de Quique Pina es un equipo que, como lo era el Zaragoza en tiempos de Agapito Iglesias, siempre parece bajo sospecha. Los hay que dudaron de su remontada en casa frente a Las Palmas y las quejas de los escépticos parecen ir ahora destinadas al revolcón que los nazaríes le han propinado al Sevilla en casa. Es cierto que los de Emery sólo habían perdido un partido de los últimos diecisiete en Nervión, pero no lo es menos que el once hispalense estaba lleno de suplentes tras una semana en la que el plantel aseguró el billete para la final de la Europa League.

Otro partido que ha tornado en la comidilla de la jornada ha sido el que han disputado Real Sociedad y Rayo Vallecano en Anoeta. Los conspiranoicos basaban su alegato de que el partido no iba a tener historia en que ambas escuadras lucen un mismo patrocinador (la empresa tecnológica china Qbao) al que interesaría, según su planteamiento, mantener a sus dos 'apadrinados' en Primera. Las conjeturas no hicieron más que aumentar cuando Carlos Vela fallaba incomprensiblemente un gol a puerta vacía y terminaba siendo retirado en el descanso por Eusebio, si bien los vascos terminarían ganando y casi desahuciando al equipo del sur de Madrid.

Las primas a teceros por ganar merecen capítulo aparte. Ilegales en teoría, al igual que las que se pagan por perder, pero sobre las que, a diferencia de estas últimas, pende un vacío legal algo confuso (desde varios colectivos, de hecho, se pide su regularización, cotización a Hacienda incluida). Como las meigas, muchos proclaman que, aunque no se noten a primera vista, haberlas haylas. Y episodios como el que llevó al portero txuri-urdinGerónimo Rulli a subir a rematar a la desesperada para tratar de conseguir el empate contra el Real Madrid o el triunfo de un descendido Levante frente al Atlético de Madrid no han hecho más que alimentar ese recelo.

Los pactos de no agresión son otro clásico. Célebres son los que, en el pasado, fraguaron entre equipos vascos o andaluces, con compañeros de comunidad autónoma colaborando para que un paisano no bajara a Segunda. O el denominado 'Pacto de Llanes', bautizado incluso, que durante años resonó cuando se enfrentaban Racing de Santander y Sporting de Gijón. La última relación de afinidad que ha levantado suspicacias es la que une precisamente a los de El Molinón con Marcelino García Toral, entrenador del Villarreal, tantos años en la institución de Mareo y ahora rival en la última jornada de los rojiblancos al mando de un equipo que ya no se juega nada. Muchos confían, por ello, en que no haya beligerancia por su parte en la jornada final.



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