Copa del Rey

Koke y Griezmann quieren la Copa para un Atlético que recupera la sonrisa

El conjunto colchonero consigue ser el primero que asalta esta temporada el Estadio de Gran Canaria, en un completo partido coral en el que sólo chirrió un ansioso Gameiro.

Los jugadores del Atlético celebran un gol.
Los jugadores del Atlético celebran un gol. EFE

El discurso de Simeone es otro. Ya no hay dudas sobre su futuro. Su continuidad en el Atleti, confirmada por él mismo y por Gil Marín en este descanso navideño, está asegurada. Por lo tanto, un problema menos. La atención absoluta debe estar en el fútbol en lo que queda de campeonato, que es mucho. Queda Liga, queda Champions y también la Copa. Y los colchoneros arrancan 2017 sin renunciar a nada, refugiándose en el viejo lema del 'partido a partido' para crecer en cada uno de los frentes abiertos.

El trofeo copero, torneo con camino corto hacia un título, representa una vía fértil para campeonar en una temporada crucial para la historia colchonera. Con ese ánimo afrontaron los del 'Cholo' el primer choque del año ante un rival menos incómodo que en el cierre del año pasado. Las Palmas no pudo frenar el ímpetu del Atleti en el arranque de las dos partes, justo donde Koke y Griezmann sentenciaron el choque y prácticamente la eliminatoria.

El año nuevo trae noticias para los rojiblancos. La más novedosa, la apuesta de Simeone por Juanfran como interior derecho y la confirmación de Vrsaljko (extraordinario su partido) como lateral diestro titular. El poder en esa banda se multiplica con esta combinación que, por contra, supone un aviso serio para Gaitán y Carrasco. Y lo es porque en la izquierda Koke (cada vez en mejor versión) es inamovible, otro fijo para el 'Cholo', quien además prefirió a Correa antes que al ex del Benfica, que dispuso sólo de minutos intrascendentes al final.

Son las nuevas señas del técnico rojiblanco, dispuesto a dar otra vuelta a un equipo donde Giménez emerge como mediocentro de nuevo cuño (según las necesidades). Gabi no pierde su puesto y Saúl le complementa en el doble pivote aunque sin corsetes porque hay más opciones. Tampoco pueden olvidarse otros detalles que no mejoran ni evolucionan pese a la confianza de Simeone: Gameiro sigue negado, gafado o ansioso. Lo que quieran. Lo mejor suyo en 63 minutos fue la asistencia a su compatriota en punta en el segundo gol. Ahí fue certero. En lo demás (remate, desmarque, anticipación, solvencia, pases y hasta en la suerte) naufraga.

Al Atleti le sobraron veinte magníficos minutos en el inicio para vapulear a los de Setién. Una jugada más del incisivo Vrsaljko por la derecha propicio un remate de Koke muy intencionado para noquear a Las Palmas. En los canarios, Roque Mesa, taponado por el dúo galo rival, no carburó y sus compañeros lo notaron. Sólo Jonathan Viera canalizó el peligro amarillo, pero sin inquietar a Moyá. Con el 0-1 los rojiblancos recularon y decidieron amortizar la ventaja hasta la reanudación porque ni Koke, ni Griezmann ni, por supuesto, Gameiro acertaron ante Lizoain.

El descanso espabiló a un Atlético de Madrid que se lanzó a buscar otro golpe mortal. Y lo hizo en una jugada prodigiosa digna de un grande repleto de calidad: Gabi con un caño excelente, Koke con un pase de 60 metros a Vrsaljko, el centro impecable del croata a la cabeza de Gameiro y la asistencia del francés a su compatriota Griezmann para coronar un golazo.

Ahí murió el encuentro y quizá la eliminatoria, aunque queda una vuelta en el Vicente Calderón donde Las Palmas será más duro rival que en este primer trance. El signo no cambió pese a las sustituciones con las que Simeone probó al equipo en un 4-1-4-1 y concedió minutos. El marcador no se movió, entre otras cosas, porque los de Setién apenas inquietaron y en la única ocasión de peligro estuvo Moyá para cerrar su portería.

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