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La farandulización del fútbol y las mamandurrias de oro

   

Imagen del hall de entrada al salón de congresos en el que se entregaba el balón de oro en Zúrich.
Imagen del hall de entrada al salón de congresos en el que se entregaba el balón de oro en Zúrich. EFE

La pregunta más relevante, quizás la única con algo de carga de fondo, la hizo Lu Martín, el periodista de El País, en la rueda de prensa previa a la entrega del premio: ¿Usted hace buenos a sus compañeros o sus compañeros le hacen bueno a usted? La respuesta la dio Messi con una sonrisa cómplice en la boca: "Obviamente... ellos a mí". Sólo con eso queda justificada cualquier afirmación que relativice el valor de este premio. ¿Cuántos títulos ha ganado Leo con Argentina? ¿Y Cristiano con Portugal? ¿O Neymar con Brasil?

El fútbol es un deporte de equipo. Aquello de once contra once. Uno sospecha que Messi es menos Messi sin Iniesta detrás o Cristiano sin las asistencias de Benzema. Además, viendo el once de la FIFA uno se reafirma que este chiringuito en el que ha convertido la entrega del Balón de Oro la FIFA, institución infectada por la corrupción, tiene muy poco que ver con el fútbol. Las ausencias de Godín y Busquets en el equipo ideal de la temporada echan por tierra cualquier consideración deportiva de cierto rigor. En su lugar aparecían Ramos y Modric, buenos jugadores en un mal año. Quien decidió no participar del circo fue Luis Enrique, que el año pasado ya avisó que no le verían por "el Pepino de Oro". No cree en los premios individuales, ni como entrenador ni como ex jugador. Algo más en lo que coincide con Guardiola.

De un tiempo a esta parte hemos asistido a la 'farandulización' del fútbol. Me lo advirtió hace tres años con cierta inqiuetud el escritor Eduardo Saccheri, delante de un café una desapacible tarde de julio en Buenos Aires. Hemos frivolizado el fútbol, especialmente desde una tribuna de prensa más preocupada por lo que pasa fuera del campo que de lo que ocurre dentro. El fútbol es fútbol por lo que pasa en el césped. Y es ahí donde se premia y se castiga a los jugadores. Con goles, victorias, derrotas y títulos. Eres tan bueno como el peor futbolista de tu equipo. Los premios individuales no tienen relevancia si no van acompañados de títulos colectivos. Busquets nunca tendrá un Balón de Oro, pero Messi quizás se retire sin ganar el Mundial que sí tiene Busquets. Es la dictadura del fútbol. Lo confesó Messi segundos antes de responder la pregunta que abre este artículo: "Cambiaba los cinco Balones de Oro por ganar un Mundial". Pues lo dicho, mamandurrias...

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