Inventos deportivos Inventan una botella que produce agua mientras andas en bicicleta

Un joven ingeniero austríaco inventa Fontus, una botella que aprovecha la condensación del aire para producir agua potable mientras se practica ciclismo.

El agua, un bien escaso en muchas zonas de la Tierra, y la práctica de un deporte especialmente exigente como el ciclismo -aunque sea como aficionado- no casan bien. Evidentemente, antes de subirse a una bicicleta hay que procurar llevar consigo algún elemento de hidratación, sobre todo si el recorrido es largo, en época calurosa y no existen muchos puntos de posible avituallamiento.

Todo eso fue lo que pasó por la cabeza de Kristof Retezár, un estudiante de diseño industrial de la Universidad de Artes Aplicadas de Viena que amenaza con revolucionar el mundo de las dos ruedas.

Se trata de un ocurrente y pequeño artilugio del tamaño de una botella que se acopla fácilmente al cuadro de la bicicleta. Fontus, que así se llama el invento -nombre del dios romano de las fuentes, cascadas y pozos-, basa su prodigioso funcionamiento en la condensación. Es decir, condensa la humedad del aire mientras la bicicleta está en movimiento, y las gotas que surgen de ese proceso ban llenando lentamente la botella adjunta.

Más detallada y técnicamente, su funcionamiento es el siguiente: los paneles solares generan la electricidad que se necesita para enfriar la cámara superior del aparato, mientras la parte inferior se calienta. Con la bicicleta en marcha, entra el aire, que se enfría al pasar a la cámara superior. Ese frío deriva en humedad, cuya condensación se tranforma en gotas de agua.

Fontus cuenta también con un filtro de carbono para asegurar la limpieza del agua. Y para garantizar ese potabilidad incluso en lugares cuyo aire está muy contaminado se está estudiando fabricar modelos con filtros especiales.

Todavía en fase experimental, con Fontus y una bici en marcha se puede producir medio litro de agua cada hora si se dan las condiciones óptimas. Que curiosamente, son las más duras: una temperatura ambiente de entre 30 y 40 grados centígrados y una humedad del aire del 80-90 por ciento.

En condiciones menos extremas, es decir con temperaturas sobre los 20ºC y una humedad del 50%, Fontus genera una gota de agua por minuto. Dado que el clima de Viena se aleja mucho de estos parámetros, Retezár tuvo que hacer diferentes simulaciones atmosféricas en su baño para desarrollar su diseño.

El invento del joven austriaco fue preseleccionado para los premios de la Fundación James Dyson. La intención de Kristoff Retazár es financiar la fabricación de las primeras unidades de Fontus a través de crowdfunding, con la idea de que su precio final sea menos de 90 euros (100 dólares).

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