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"Lisboa no existe, el futuro comienza en San Siro"

Aquel 24 de mayo de 2014 no pintaba mal para la parroquia atlética hasta que Modric envío un córner al corazón de área, donde Sergio Ramos se adelantó a su marcador y cabeceó cruzado a la red de Courtois. El reloj se congelaba a las 22 horas y 32 minutos. Minuto 92 y 46 segundos de partido. El instante en el que la suerte daba la espalda al Atlético de Simeone. Los del Cholo desentarraban el fantasma del Pupas. Media hora después el Real Madrid alzaba la DécimaCopa de Europa de su historia entre un mar de lágrimas atléticas y la sonrisa de José María Aznar, quien celebró efusivamente el gol de Ramos minutos antes con su amigo Florentino.   

Cuando salten al césped madridistas y atléticos en San Siro habrán pasado 735 días. Habrán cambiado demasiados cosas, pero no las viejas costumbres. Como el cambio en el banquillo del Real Madrid, donde Zinedine Zidane sustituye al hombre al que ayudaba entonces, Carlo Ancelotti. La paciencia de Florentino Pérez sigue siendo escasa. También faltará el ataque completo atlético, club vendedor que cada año descapitaliza su delantera con las salidas de sus cracks: Agüero, Forlán, Diego Costa, Arda, Mandjukic... Hoy Zizoutendrá que esmerarse para frenar a Griezmann y el renacido Fernando Torres.

Desde aquel día Real Madrid y Atlético se han visto las caras 10 veces con un balance aplastantemente favorable a los rojiblancos: cuatro empates, cinco victorias y una sola derrota de los de Simeone. Aquel gol de Ramos desató la sed de venganza atlética, retorció el colmillo de los del Cholo. Sin embargo, Lisboa desapareció de la memoria rojiblanca. Como Heysel. Dos palabras tabús en la historia colchonera. "Lisboa se queda acá. No existe. Estamos empezando a jugar la próxima final desde este momento", advirtió Simeone en el vestuario del Estadio da Luz aquel infausto 24 de mayo al terminar el choque. Por eso nadie ha pronunciado el nombre de la capital portuguesa esta semana.        

"En la vida no hay revanchas, sólo nuevas oportunidades”, apuntó un constructivo Saúl. "Aquello ya pasó. De todo lo pasado se sacan cosas. Trabajamos para esta final que es la de Milán. Desde aquella final soñamos con jugar una nueva. Con confianza, pero con humildad", recordó el mariscal Godín. Juanfran fue más pragmático: "De aquella final recuerdo que la perdimos, las cosas no salieron como queríamos. La vida y el fútbol nos brindan una nueva oportunidad, espero que la aprovechemos".

En el Real Madrid Zidane ha corregido el rumbo del barco, que navegaba, por segundo año consecutivo, directo a iceberg. De hecho, la de Lisboa fue la última gran alegría del madridismo, más allá del añadido del Mundialitoque ganó meses después en Marruecos. Zidane ha heredado un banquillo envenenado. Con la exigencia de títulos convertida en urgencia, con una plantilla señalada por sus desaires al anterior técnico, Rafa Benítez, y con un presidente caprichoso capaz de gastar 40 millones en un lateral prescindible y no en 'arreglar' un fax que últimamente le ha jugado malas pasadas.       

Llega el Real Madrid "confiante" en palabras de un Cristiano Ronaldo que puede estar jugando su último partido en el Real Madrid. La Undécimainaugurará un verano muy movido para el vestuario madridista, ya que pesa sobre el club una sanción que le impedirá fichar en las dos próximas ventanas del mercado. Así que Florentino deberá, en calidad de director deportivo, pertrechar al equipo. Zidane, al que Florentino le perdió la fe e intentó colocar en el Marsella, se quedará la próxima temporada en el banquillo. El mismo Zizouque dio a los blancos la Champions en Glasgow con aquella esplendorosa volea.  

Simeone ha decidido cambiar todas las rutinas de la final del 2014. Pero quizás mantenga esa que le hace pasar por las habitaciones de todos los jugadores la noche antes de los partidos especiales para dejarles claro lo que espera de ellos. Lo hizo en Bucarest y le fue bien. Fue el principio de algo muy grande. Algo que podría cerrar el círculo en Milán. Cholo saldrá a San Siro, su San Siro, con el rosario, realizará su rezo previo, se santiguará dos veces y se besará las muñecas. Ahí comenzará a jugar la final de Milán. ¿Lisboa? "Lisboa no existe" y como alguien ha dicho en el vestuario rojiblanco "el futuro es presente en San Siro".


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