LIGA SANTANDER

El Atlético pincha en Riazor con Torres evacuado del césped en ambulancia (1-1)

Torres, evacuado por los servicios médicos.
Torres, evacuado por los servicios médicos. EFE

Tres minutos que parecieron tres días. El interminable instante en el que Fernando Torres yació sobre el césped de Riazor, inconsciente, opacó cualquier acción de los 84 minutos anteriores de un duelo que terminó en tablas pero que, sobre todo, acabó helando la sangre de la familia del fútbol español, que temió lo peor.

Hasta entonces, quizá lo más destacado había sido el golazo de Antoine Griezmann en la segunda parte, que rescataba un punto para un Atlético de Madrid que sufrió tras ponerse por debajo en el marcador pero que terminó por espabilar a tiempo para no marcharse de Galicia de vacío.

El rumano Florin Andone había adelantado al Dépor en el minuto 13, al aprovechar un mal saque de puerta de Jan Oblak y el posterior error en el control de José María Giménez. El duelo, sin embargo, se terminó haciendo muy largo para los de Pepe Mel, que se estrenaba en el banquillo local tras la destitución de Gaizka Garitano. Y los colchoneros, pese a las urgencias blanquiazules, fueron arrinconando progresivamente a su rival.

Ese paso adelante de los del 'Cholo' trajo consigo el tanto de Griezmann en el minuto 68, al que había precedido un tiro al palo rojiblanco. El delantero galo pateaba desde lejos para superar a Lux en el 68 y anclar al Atlético a una cuarta plaza que ve cada jornada más amenazada.

Siguieron yendo a por los tres puntos los capitalinos y sería FernandoTorres, triste protagonista luego, el que casi completa la remontada visitante merced a un disparo en el que Germán Lux se tuvo que emplear a fondo, quizá en la parada del partido.

Fue precisamente en un balón que rondaba el área cuando Bergantiños intentó anular la posibilidad de disputar el cuero de un Torres al que embistió en el aire y terminó dejando involuntariamente KO. El golpe seco dejó sin habla a Riazor, provocó el pánico de los compañeros y extendió el desasosiego en los presentes. 'El Niño' no se movía.

Ciento ochenta segundos eternos que terminaron con un pulgar arriba de Gabi que provocaba los aplausos del respetable. El afectado era evacuado en camilla, con collarín, en dirección a la ambulancia. Lo peor había pasado.

A partir de ahí, nada pasó en cinco minutos que sobraron para todo el mundo. Un ambiente plomizo había embargado el partido y ya nadie hacía el ademán de romper el empate. Reparto de puntos y un triunfo: el de un Fernando Torres para el que, por fortuna, dentro de algún tiempo este partido se quedará en una anécdota.



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