Cataluña

El país de demà: Así es la plataforma catalanista que competirá contra Puigdemont

Pesos pesados de la extinta CDC muestran un rotundo rechazo a la unilateralidad. En la formación presidida por David Bonvehí se ha generado desconcierto

El presidente del PDeCAT, David Bonheví, durante un acto del partido.
El presidente del PDeCAT, David Bonheví, durante un acto del partido. EP

Desconcierto en el PDeCat ante la creación de la plataforma 'El país de demà' (El país de mañana), engendrada por algunos de los principales históricos de la extinta Convergencia Democrática de Cataluña contrarios a la unilateralidad impuesta por la radicalidad del núcleo duro de JxCat, liderado por Carles Puigdemont desde Waterloo.

El espacio del centroderecha del catalanismo está huérfano debido al giro del ala más radical del catalanismo, más parecido ahora a ERC e incluso a la CUP que a la moderación esgrimida por CiU hasta 2012. Los de Puigdemont buscan una mayor confrontación, y no esconden esta estrategia. Desde la propia Asamblea Nacional Catalana y desde la Generalitat de Cataluña, con Quim Torra al frente, se divulga el mensaje, alejándose cada vez del pragmatismo y la moderación esgrimida hasta que Artur Mas abrazó la independencia como centro de su causa.

Para este grupo, la independencia es "una opción legítima y válida" siempre y cuando se canalice una estrategia posibilista que "no perjudique la propia Cataluña". Por este motivo, considera que hay que superar la "dinámica del proceso y del conflicto con el Estado, que perjudica los intereses de Cataluña y el propio objetivo de la independencia".

El PDeCat no realiza ninguna valoración sobre este movimiento. No hay nada que decir respecto a la reunión de 'El País de demà' en "Poblet" ni tampoco sobre "posibles escisiones", señalan desde la formación. Tampoco en privado airean este asunto. "No sé nada", apuntan varios políticos consultados por Vozpópuli. Quien sí se ha pronunciado ha sido David Bonvehí, presidente del PDeCat, que ha mostrado su malestar en caso de que esta plataforma se convierta en una escisión de la formación. "Me sabría mal que estos asociados al PDeCat dejarán el partido", ha asegurado en una entrevista a 324. "Quiero pensar que es un espacio de debate", ha considerado, al señalar que están acostumbrados en el PDeCat a este tipo de debates. "Pero no me gusta que puedan plantearse dejar al PDeCat", ha apuntado, para afirmar que no tiene conocimiento suficiente sobre esta plataforma.

'El país de demà'

Entre los nombres de quienes han engendrado el proyecto 'El país de demà', conformado por más de 250 personas, aparecen, entre otros, históricos de Convergencia e incluso la exjefa del PDeCat, la senadora Marta Pascal, quien ha rechazado hasta ahora hablar con cualquier medio de comunicación. También están Carles Campuzano, exdiputado de CDC, y altos cargos del PSC, como Albert Batlle, teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Barcelona. 

Al frente de esta plataforma se ha situado como coordinador Antoni Garrell, cofundador del Cercle per al Coneixement, director general de la Fundación Escuela General de Diseño y también vicepresidente de la Fundación Real del Monasterio de Poblet, donde se reunirán los 300 catalanistas moderados este fin de semana para dar forma a su estrategia y plan, que será presentado después. 

También como coordinador se encuentra Adriá Aldomà, un joven con talento, licenciado en Psicología y Finanzas. Ha trabajado en La Caixa y está centrado en el tema de impagos y financiación a pymes. Aldomà ha colaborado en 2013 en un proyecto para conocer la situación futura de Cataluña a 25 años vista. 

Esta escisión del PDeCat se debe a la indecisión de la formación a la hora de seguir a Carles Puigdemont y Quim Torra, que han optado por el camino de la confrontación y desobediencia civil para conseguir la independencia de Cataluña. La formación está "desnortada", aseguran fuentes cercanas y conocedoras de la situación que vive esta formación, fruto de la extinción de CDC tras separarse de Unió.

Esta nueva corriente pretende realizar un debate transversal sobre el presente y futuro de Cataluña, redefinir el papel de la comunidad autónoma en el mundo, garantizar su progreso social y económico, adaptándose a la globalización y al cambio climático, así como modificar el modelo educativo.

También apuesta por dar a conocer la definición de los "valores que deben inspirar al catalanismo en los próximos años" en todos los ámbitos -político, social, empresarial...-.

Evitar la unilateralidad

Los miembros de esta plataforma se reúnen este próximo fin de semana en el monasterio de Poblet, usado ahora en parte por monjes cistercienses, y que llegó a ser un panteón real de la Casa de Aragón. Su construcción fue patrocinada por Ramón Berenguer, conde de Barcelona, Osona, Gerona y Cerdaña.

"Hay que definir un modelo de país a largo plazo, asumiendo de una vez los desafíos propios de la sociedad global", ha asegurado Garrell en la presentación de esta entidad, dejando claro que está formada por la "sociedad civil que ve con preocupación la parálisis política en un momento de cambio tecnológico, social, económico y geopolítico".

Para debatir las ideas, el grupo ha dividido las ideas en cuatro grandes ejes: económico, social, de valores y político. Cada una de las partes se debatirá en próximas semanas, con la finalidad de presentar un documento de conclusiones. El objetivo es "asegurar la prosperidad futura de Cataluña y sus ciudadanos", para buscar soluciones con el apoyo "de grandes mayorías", evitando "la unilateralidad en la toma de decisiones".

La plataforma, y posiblemente nuevo partido catalanista, quiere fijar los retos presentes y futuros de Cataluña, así como los objetivos y el rumbo a seguir para conseguirlos. Para ello, hay que "desarrollar acciones y políticas concretas que de forma progresiva nos permitan hacer frente a estos retos".

El grupo transversal, de diferentes ideologías, generaciones, y carreras profesionales, busca establecer las líneas de actuación estratégicas de cara al futuro. Y remarcan que nacen de la "sociedad civil", que termina "donde comienza la Administración Pública y el mercado".

Los debates, cuyas conclusiones se conocerán en semanas, buscan respuesta sobre hacia qué modelo económico robusto y generador de valor se ha de encaminar Cataluña, cómo conjugar el progreso económico con progreso social, definir los valores de convivencia y progreso; y el modelo de gobernanza y administración. 

Los ejes sometidos a debate

Cataluña, "como todo país líder", tiene la obligación de ajustar los modelos productivos a los escenarios, asegurando al mismo tiempo su capacidad de generar trabajo de calidad y con los recursos requeridos afianzar el estado de bienestar y el progreso social.

De cara a la política, consideran necesario centrarse en el prestigio de las instituciones catalanas y mejorar su funcionamiento; premiar la competencia por encima de la obediencia; recuperar el debate como forma de llegar a soluciones compartidas de calidad y no como forma de lucha por el poder; alcanzar un gran consenso para conocer cómo enfocar a corto plazo la relación con el Estado; identificar las políticas e inversiones con las que el Estado puede hacer una mayor contribución a la prosperidad de Cataluña (infraestructuras, financiación,investigación ...) y abrir una negociación para consensuarlas e implementarlas; afianzar el espíritu europeísta de Cataluña; grandes consensos para una mejor prosperidad a largo plazo en educación, sanidad, fomento de la actividad económica o la innovación; simplificar la Administración Pública y reducir los niveles administrativos; aumentar la participación ciudadana y de los agentes sociales en las diferentes fases del diseño de las políticas.

Para ello se fija un plan imprescindible que es aumentar el tamaño de las empresas; aumentar los recursos para I+D+i; reducir el desequilibrio territorial; completar infraestructuras; aplicar economía del conocimiento y eliminar burocracias, ajustando la legislación vigente; asumir los retos de la economía circular; llegar al liderazgo de la sostenibilidad medioambiental; volver a ser líderes en la industria; ser referentes en robótica desde la escuela; avanzar en biotecnología y ser líderes en diseño de producto.

A nivel social, consideran imprescindible la innovación tecnológica para mejorar márgenes de productividad, con empleos "remunerados dignamente para todos"; aumentar el salario social con acceso universal a educación, cultura y ocio, el trabajo, la sanidad y la vivienda; cubrir necesidades colectivas con rentabilidad social organizada a través del tercer sector; potenciar los servicios de empleo eficientes capaces de orientar, acompañar y recalificar un gran número de personas a lo largo de toda su vida, asegurar el acceso a la vivienda, con inversión pública en el alquiler y la rehabilitación, dar respuesta a la demanda creciente de servicios sanitarios, afrontar el déficit de natalidad de Cataluña, una fuerte inversión colectiva en la educación e investigación, afrontar con criterios multifactoriales la profunda reestructuración de las competencias profesionales de la mayoría de la población, no depender de las posibilidades de ascenso social para unos cuantos, sino en la capacidad de compartir entre toda la ciudadanía los recursos conseguidos colectivamente y asumir los objetivos de desarrollo sostenible.

La lengua catalana debe hacerse atractiva, no imponerse

Respecto a los valores, los retos a los que quiere dar respuesta esta plataforma se centran en la definición de los valores deseados por la mayoría de ciudadanos, entre ellos responsabilidad, excelencia, esfuerzo o generosidad; romper con las burbujas informativas; la "crisis del modelo tradicional de identidad nacional" debido a la inmigración, pero al tiempo que se garantizará todo tipo de creencias e identidades en la sociedad; encontrar mecanismos para la encuadernación y cohesión de las diferentes generaciones; redefinir "la nueva catalanidad", que debe ir más allá de los factores de identidad nacional tradicionales. Para ello, proponen "reducir la importancia del origen y el pasado en la definición de la identidad y que se centre en fijar un conjunto de aspiraciones y expectativas futuras compartidas, tras el éxito y reconocimiento de la cultura y lengua catalanas, y "no sólo su supervivencia", incluido entre los desafíos futuros.

"El futuro del catalán no se garantiza sólo a través de la protección legislativa o la militancia activa de sus hablantes, sino sobre todo consiguiendo que la cultura y lengua catalanas tengan prestigio, sean atractivas y las personas de forma libre la quieran adoptar", afirman.

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