El Gran Premio de España de F-1 volverá a celebrarse en 2020, pero quizá sea su último año. El Circuito de Barcelona-Cataluña conocido por la localidad donde se instaló, Montmeló, es una "estructura estratégica" para el Gobierno catalán, pero al mismo tiempo un reguero de pérdidas.

La situación financiera es tan delicada que sin las aportaciones de la Generalitat tendría que haber cerrado hace años. En los últimos años, la Generalitat ha cubierto la totalidad de las distintas ampliaciones de capital, pese a la prórroga presupuestaria. Este mismo jueves ha anunciado la prórroga del convenio con el fondo Liberty, propiedad de la F-1, por el que la Generalitat tendrá que abonar más de 21 millones de euros.

Las pérdidas del Circuito suman más de 65 millones de euros desde 2006 a 2017. Durante todo este tiempo, la Generalitat, la Diputación y el Ayuntamiento de Barcelona ha endosado más de 102 millones de euros para mantener la viabilidad de la empresa.

La Generalitat ostenta cerca del 80% de la empresa gestora del Circuito de Cataluña, mientras que el RACC alcanza algo más del 14% y el Ayuntamiento de Barcelona, el 7% restante. Ni el RACC ni el Consistorio han suscrito ni una sola acción de las últimas ampliaciones de capital, cuyo montante suma más de 14,5 millones de euros. Sin las subvenciones recibidas, la empresa tendría que declararse en quiebra, pese a tener un impacto económico en Cataluña cercano a los 160 millones de euros.

La puerta abierta a inversores incluso al Estado

El convenio expiraba este pasado miércoles, jornada que se cerró sin acuerdo alguno. No ha sido hasta este mediodía cuando la Generalitat ha anunciado el acuerdo, realizado fuera de tiempo, y solo con la prórroga de un año. A partir de 2021, Montmeló podría quedar fuera de las 22 carreras de F-1 que se disputan durante el Mundial de este deporte.

"A partir de otoño se trabajará en el plan estratégico", han asegurado fuentes de Empresa a Vozpópuli. Las mismas fuentes muestran su preocupación por la "delicada situación financiera" de la sociedad. Con este plan se concretará qué quiere albergar el Circuito a largo plazo y lo más importante cómo se financiará a partir de ahora para ser viable. 

Para ello se barajan varios escenarios, como la entrada de inversores privados o incluso del Estado, que se haría en parte cargo de una "infraestructura estratégica" de la Generalitat, al ser un escaparate al mundo de cara a atraer turismo y empresas dedicadas al motor. "Si se mantiene la F-1 hay que buscar fórmulas para ser viable", insisten las mismas fuentes consultadas.

Anteriormente, todos los convenios firmados por la Generalitat con la F-1 en el Circuito de Cataluña habían sido a largo plazo. Ahora el tiempo corre en contra de la Generalitat y más debido a la inestabilidad política, primero por la falta de acción del propio Gobierno autonómico y la falta de Presupuestos para modificar los prorrogados desde 2017.