La Policía Nacional celebró este martes su patrón, la fiesta de los Santos Custodios, con un acto central en Madrid. Mientras, en la Academia de Ávila, más de 54.000 aspirantes han comenzado estos días las pruebas para cubrir las 2.615 plazas convocadas para la Escala Básica.

Los actuales responsables de la Policía intentan modernizar un acto en el que se reconocen los méritos a los agentes que se han distinguido en su trabajo, pero también a la sociedad civil que colabora y permite la resolución de muchos casos importantes.

Pero la fiesta aún tiene muchos recuerdos del pasado. Se celebra una misa, de forma paralela dentro de los actos, en una iglesia castrense de Madrid y aún se mantiene una oración, con un sacerdote católico, en la celebración que tiene lugar en Ifema, algo incomprensible en un Estado aconfesional.

Las novedades de este martes fueron la actuación de una cantante para entonar los himnos, la presencia de uniformes históricos escoltando la mesa de la presidencia y la despedida del jefe Superior de Policía de Madrid, Alfonso Fernández Asís, que cumple la edad reglamentaria de jubilación.

Madrid es una plaza atractiva para los funcionarios policiales pero en los últimos años las puertas giratorias se habían convertido en una costumbre y ser nombrado Jefe Superior de Policía significaba ponerse en el trampolín de la promoción directa. Cuando el jefe se hacía con el puesto, los cantos de sueldos muy superiores les llevaban a abandonar el puesto. Otros optaron por puestos políticos.

Enrique Barón fue nombrado director de Seguridad de la Comunidad de Madrid cuando era Jefe Superior de Policía de Madrid.

Muchas empresas del IBEX se han nutrido de estos experimentados agentes para sus departamentos de seguridad. En los últimos años se recuerdan los apellidos de Corrochano, Rubio, Linarejos, Fernández, como jefes de Madrid que fueron fichados por bancos (BBVA, Santander, Caixa) o empresas de primer nivel (Coca-Cola).

Este martes, la delegada del Gobierno, Concepción Dancausa, tuvo la gentileza de llamar a Alfonso Fernández para que pronunciara los gritos finales de ¡Viva la Policía Nacional! ¡Viva España! y ¡Viva el Rey! en la que iba a ser su última ceremonia de este tipo.

El jefe se jubila el próximo año y este martes recibía abrazos y homenajes de muchos de sus compañeros. Dicen los que lo conocen que también tuvo ofertas de puerta giratoria, pero prefirió quedarse. Otra cosa será que tras su retiro pueda ser fichado por alguna compañía.

En su haber está, entre otros, la detención del pederasta de Ciudad Lineal, un caso de muy difícil resolución. También supo manejar con éxito, con la entonces delegada, Cristina Cifuentes, los múltiples incidentes que se produjeron en las manifestaciones durante la crisis económica.