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Este muerto está muy vivo: ‘El Mundo’ casi mata a Juan Luis Cebrián (por error)

Juan Luis Cebrián
Juan Luis Cebrián EFE

La redacción del diario El Mundo vivió el pasado jueves uno de los momentos más truculentos de los últimos tiempos. Y ya es decir. El episodio sucedió por la tarde, cuando sonó un teléfono desde el que se advertía de una noticia de alcance: “Juan Luis Cebrián ha muerto” y su cadáver se encuentra en el Instituto Anatómico Forense. Durante un buen rato, Prisa quedó descabezada y la RAE sin el periodista que ha ocupado desde 1996 la silla coronada con una uve mayúscula.

La información recorrió la redacción a la velocidad del rayo y no tardó en aterrizar en el despacho del director, Pedro García Cuartango, a quien se le heló la sangre cuando escuchó que Cebrián había pasado a mejor vida. Lejos de precipitarse –y pese a la insistencia de algún departamento del diario-, decidió actuar con cautela. “Como publiquemos esto (y no sea cierto), nos cargamos el periódico”, llegó a comentar aquel día, a viva voz y visiblemente inquieto.

Después de comunicar al presidente de Unidad Editorial, Antonio Fernández Galiano, que la redacción de El Mundo había recibido la noticia del deceso, García Cuartango telefoneó al director de El País para intentar confirmar la información, aunque no obtuvo respuesta por parte de Antonio Caño hasta un rato después.

En paralelo, pidió a Víctor de la Serna –experto en esas lides- que realizara el obituario del jefe de Prisa para publicarlo en cuanto sus periodistas pudieran certificar que la información que habían recibido era cierta. Trabajo en vano, puesto que finalmente se demostró que el muerto estaba muy vivo. En plena lucha por no claudicar ante los accionistas rebeldes que amenazan el orden establecido en Prisa. Pero 'vivito y coleando'.

Cebrián, omnipresente

Lo que está claro es que la figura de Cebrián ha tenido una presencia inusual en la redacción de El Mundo durante los últimos tiempos. El pasado 20 de febrero, el diario concedió al presidente ejecutivo de Prisa una entrevista de tres páginas –ni más, ni menos-  que firmó Cayetana Álvarez de Toledo y que le vino de perlas para publicitar el primer tomo de memorias (Primera página: Vida de un periodista, 1944-1988).

En la charla, precisamente, habló de Pedro J. Ramírez, exdirector de El Mundo, con quien ha mantenido sonoros enfrentamientos durante décadas: “(Mi relación con él) es mejor que la suya conmigo”. Y añadió: “Yo no le tengo especial animadversión. Tanto es así que intenté hasta la saciedad que fuera director de El Globo”.

También se pronunció sobre su relación con las instituciones franquistas (“El franquismo fue a la sociedad española como el narcotráfico a las sociedades latinoamericanas: lo impregnó todo”) y expresó su arrepentimiento por haber aceptado el encargo de Manuel Fraga para dirigir los Informativos de TVE.

Tres semanas después de que trascendiera esta entrevista, a la redacción de El Mundo llegó la noticia de la muerte de su protagonista. Una falsa alarma. Un error de alguien creyó ver a Cebrián en una tesitura en la que, evidentemente, no se encontraba.



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