El pasado 19 de marzo, viernes festivo en Madrid, el exjefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), el general Miguel Ángel Villarroya, reunió a altos mandos de las Fuerzas Armadas en un apartado restaurante para festejar su nuevo destino en Washington, un retiro dorado en la capital de Estados Unidos que le ha concedido la ministra de Defensa, Margarita Robles, a pesar de su polémica vacunación de enero que le costó el puesto.

El ágape se produjo en La Masía de José Luis, un "coqueto comedor con aires mediterráneos" ubicado en la entrada a la Casa de Campo, según publica la propia web. Los invitados del exJemad accedieron en vehículos o a pie por una puerta lateral que daba a los jardines para evitar así las miradas indiscretas de las personas que llegaban a la entrada principal, la mayoría de ellas familias que iban a celebrar el día del padre. Varios de los invitados de Villarroya fueron con sus respectivas parejas.

La comida la organizó el jefe de Gabinete del exJemad, el general Carlos Pérez, y a ella estaban invitados los jefes de unidades del Estado Mayor, así como el resto de altos mandos del ámbito del EMAD, aunque no todos ellos fueron a la misma. Entre los asistentes sí que estuvieron algunos conmilitones de Villarroya en el Ejército del Aire.

El médico del Jemad

Uno de los asistentes, según comprobó este Buscón, fue el general José Delgado, responsable del Cuerpo Militar de Sanidad dentro del EMAD y que llegó al restaurante ataviado con una mascarilla anti-covid del propio Estado Mayor. Precisamente, Vozpópuli desveló este miércoles la orden interna del programa de vacunación en el EMAD que le costó el puesto a Villarroya hace dos meses.

Villarroya intentó que la comida de despedida fuese en los salones del propio Estado Mayor de la Defensa, ubicado en la calle Vitrubio. Sin embargo, el nuevo Jemad, el almirante Teodoro Calderón, no autorizó el evento ante la reciente polémica del protagonista y debido a las medidas de distanciamiento que se exigen en medio de la pandemia del coronavirus.

Robles no tenía "ninguna constancia"

Calderón consultó este asunto con Robles antes de tomar una decisión y la ministra le secundó en la negativa a utilizar una zona del EMAD para ello. De ahí que los detalles de la comida en La Masía de José Luis hayan caído como una bomba en el Ministerio de Defensa ya que la ministra no tenía "ninguna constancia" hasta hace unos días.

"Desde Defensa no hemos organizado ninguna comida, ni consideramos que haya algún motivo para hacérsela", señaló una portavoz de Robles a este Buscón antes de subrayar lo siguiente: "Si privadamente, o un grupo de compañeros, la hubiera organizado tendrá carácter privado y, desde luego, al margen del Ministerio".