Carmen Calvo (Cabra, 1957) lo ha vuelto a hacer. Hace más de tres meses que los andaluces no pueden salir de la provincia donde viven -salvo por razones laborales o de salud- ni visitar a sus familiares en otras provincias, ni trasladarse a sus segundas residencias en la playa. Pero cada par de meses, haga frío o calor, llueva o filomene, la vicepresidenta primera del Gobierno cuela en su agenda institucional el viernes una visita oficial a su Córdoba natal.

Ni procesiones en Semana Santa, ni tomar la manzanilla o el fino en la feria de abril. Tampoco recibir las visitas de los suyos, esos que trabajan en Madrid y Barcelona y que solo pueden tirar del teléfono para sentirse algo más cerca de su casa.

Todo apunta a que el Gobierno de Juanma Moreno va a mantener el cierre perimetral de la comunidad y la prohibición de movilidad entre provincias hasta el próximo 9 de mayo, cuando expira el estado de alarma. Un estado de alarma de nada menos que seis meses. Pero la dirigente socialista, que en febrero pasó por la ciudad de las tres culturas para entregar la distinción de Hijo Predilecto de la Provincia a título póstumo a Juan Romero Romero, ya está recogiendo los bártulos para salir pitando del caos de la capital este fin de semana. By the face.

Como si se tratara de un jubilado viendo los avances en la obra faraónica del Santiago Bernabéu, Calvo, con atribuciones de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, pero ya no en el Ministerio de Cultura, se dispone a pasar la mañana del viernes revisando cómo va la faena en la Biblioteca de Estado en Córdoba. "Está quedando preciosa", ensaya frente al espejo la ministra, que ha encontrado en este espacio un oasis donde refugiarse de los contratiempos de Moncloa.

Calvo y el Puente de los Santos

Quiso desempeñar la misma misión en pleno Puente de los Santos, pero se vio obligada a abortarla cuando los medios de comunicación se hicieron eco de su jugada maestra -y de la de varios ministros- para sortear los cierres perimetrales. Un jaleo.

En aquella ocasión, su Gabinete avisó a la prensa tan solo 24 horas antes de que hiciera el petate. No se informó de la visita ni a la Consejería de Presidencia que dirige Elías Bendodo, ni a su homólogo, el vicepresidente de la Junta de Andalucía, Juan Marín, ni a la consejera de Cultura, Patricia del Pozo, responsable de las relaciones con el Gobierno en materia cultural. Un atónito José María Bellido, el alcalde, tampoco fue notificado de la presencia de la número dos del Ejecutivo en su ciudad.

Esta vez, la convocatoria la pintan calva. Pero no mucho. "La vicepresidenta primera del Gobierno, ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Carmen Calvo, viaja este viernes a Córdoba en visita institucional, donde tiene previsto realizar un recorrido por las obras de la nueva sede de la Biblioteca del Estado, junto al delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández y la
subdelegada del Gobierno en Córdoba, Rafaela Valenzuela". La Delegación de Gobierno, órgano del Ministerio de Política Territorial y Función Pública, estará allí para recibirla. Ni rastro de cargos de la Junta, ni rastro del edil.

"Carmen Calvo visitará las obras, financiadas por el Ministerio de Cultura, el viernes 23 de abril a las 10.00 horas. La nueva Biblioteca del Estado se encuentra situada en los Jardines de la Agricultura. La vicepresidenta atenderá a los medios de comunicación a su llegada", reza el escrito. Todo un detalle.

En diciembre, entre la misión abortada de otoño y la que llevará a cabo este finde lluvioso, la 'vice' -erigida como la ministra que más gastó en 2020 en el desempeño de sus funciones y a la espera de que Grande-Marlaska y Nadia Calviño quieran revelar al Portal de Transparencia cuánto se pulen- también se montó un par de eventos en la ciudad de las tres culturas. ¿Cómo excusa? Un acto de Memoria Histórica y una visita a una exposición en la Diputación de Córdoba a pocos kilómetros de su casa. Dos actividades impepinables, imperdibles, un must que dirían los ingleses... Aunque Andalucía y Madrid estuvieran confinadas.