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Trinitario se tomó a pecho lo de 'rematar la faena' en el Edificio España

Trinitario se tomó a pecho lo de 'rematar la faena' en el Edificio España
Trinitario se tomó a pecho lo de 'rematar la faena' en el Edificio España VP

Puede que la ocasión mereciera otra vestimenta. Al fin y al cabo, no todos los días se firma la compra de un emblemático rascacielos por 272 millones de euros. Pero el empresario Trinitario Casanova decidió presentarse así de torero, como se aprecia en la foto, en la notaría madrileña donde se registró la adquisición del Edificio España por parte de su holding, Baraka. A todas luces se aprecia que se lo tomó muy en serio cuando le dijeron que el 1 de junio tenía que presentarse allí para "rematar la faena" de la operación.

Eso sí, el empresario murciano tampoco arriesgó demasiado y sólo se atrevió con la chaquetilla. La montera, la taleguilla y el corbatín quedaron para otro momento y podría decirse que el resto de la vestimenta era, incluso, demasiado convencional (camisa blanca y tejanos claros) para Casanova, que en ocasiones se ha presentado en público con unos colores llamativos.

Este hecho se debió quizá a que, de alguna forma, la ‘faena’ se quedó a medias. El Edificio España fue de su propiedad apenas unos minutos, lo que tardó en traspasarlo a los hoteleros de Riu. A éstos no se les vio pero hubiera sido mucho más apropiado que hubieran sido ellos los que aparecieran de luces, más que nada por el capotazo que le han echado tanto al dueño de Baraka como al Ayuntamiento de Madrid, al que han ahorrado un espantoso ridículo.

No faltó quien recordó el episodio protagonizado por el fallecido José María Ruiz Mateos en 1992, cuando se presentó en la sede de la Liga de Fútbol Profesional con el cheque que aseguraba la conversión en sociedad anónima del Rayo Vallecano y, por ende, su supervivencia, con un batín y unas zapatillas de estar en casa. El empresario jerezano justificó su particular guisa porque era cerca de medianoche (justo cuando acababa el plazo dado por la Ley) y la ropa se adecuaba a los usos y costumbres de aquellas horas. Además, se apresuró a matizar que nadie debía poner en duda su elegancia porque el batín era de seda natural y las zapatillas de Loewe, "como las que usa Isabeellll" (en referencia a la Preysler, por entonces esposa de su íntimo enemigo Miguel Boyer).

A estas horas, puede que la fotografía ya haya llegado a manos de Wang Jianlin, el multimillonario chino propietario del holding Wanda, hasta este jueves dueño del rascacielos. Y hasta puede que se haya preguntado por qué, en su día, cuando firmó en Pekín la compra del 20% del capital del Atlético de Madrid, no recibió a Enrique Cerezo y Miguel Ángel Gil vestido de mandarín. Sin duda, porque Spain is different…



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