El sector siderúrgico es una de las ramas industriales de mayor tradición en España, y durante mucho tiempo, uno de los grandes motores de la economía y el empleo en el país. Las reconversiones industriales de los años setenta y ochenta del Siglo pasado, no obstante, obligaron a replantear un modelo que se había quedado obsoleto. Hoy, el sector se reinventa e incorpora definitivamente al Siglo XXI gracias a la innovación constante de empresas que, como Grupo Celsa, abren un nuevo horizonte para la siderurgia española.

Comprometidos con el empleo de calidad

Con 53 años de historia a sus espaldas, Celsa está presente en siete comunidades autónomas y 13 provincias españolas. Sus 29 centros vinculados a la manufactura, fabricación, distribución y prestación de servicios alrededor del acero proporcionan empleo, de manera directa o indirecta, a un total de 28.592 personas en España, lo que representa un 1,3% del total de la ocupación del sector industrial español. Además, la compañía también ha emprendido la aventura internacional, con 120 plantas y centros de trabajo en nueve países que generan más de 62.000 empleos en toda Europa.

Pero el compromiso de Celsa con el crecimiento económico nacional se extiende a toda su red de stakeholders. Más del 75% de las compras del Grupo las realiza a sus más de 7.500 proveedores españoles, dos terceras partes de los cuales son pymes y autónomos.De esta manera, la compañía plasma su implicación como miembro activo de las comunidades y territorios en los que actúa, una implicación que trasciende la relación puramente empresarial.

Grupo Celsa es también un dinamizador económico para el sector logístico. Se encuentra entre los cinco mayores usuarios de transporte terrestre en España, y también es un actor destacado del tránsito ferroviario de mercaderías. Trabaja con más de 800 transportistas y 80 armadores, de los cuales más de dos terceras partes son pymes y autónomos. En cuanto a volumen, sus mercancías representan el 15%, 10% y 5% de la carga general no contenerizada y granel sólido de los puertos de A Coruña, Santander, Barcelona y Bilbao, respectivamente.

De empresa familiar a multinacional de referencia

La empresa creada hace 53 años en la localidad barcelonesa de Castellbisbal por los hermanos Francesc y Josep María Rubiralta Vilaseca ha evolucionado hasta convertirse hoy en una multinacional de referencia que exporta a más de 150 países de los cinco continentes. Sus ventas internacionales representan un 0,7% de las exportaciones totales del sector industrial español. Se trata del segundo fabricante europeo de productos siderúrgicos largos, con una facturación total superior a los 4.000 millones de euros anuales, lo que la sitúa dentro de las 30 mayores empresas del mundo de producción de acero. Además, es el fabricante de productos largos de acero con mayor integración vertical en chatarra y productos derivados del acero del mundo.

Celsa es el segundo fabricante europeo de productos siderúrgicos largos, con una facturación total superior a los 4.000 millones de euros anuales

La acerera comenzó sus actividades fabricando barras corrugadas para la construcción, unos orígenes que, medio siglo más tarde, siguen muy presentes en su producción. Primer fabricante europeo de acero corrugado, segundo de perfiles y barras comerciales y tercero de alambrón de alta gama, la compañía ocupa también el primer lugar a nivel mundial en la fabricación de rollos de acero corrugado para el armado del hormigón mediante una tecnología propia: Spooler.

El Grupo Celsa también es la primera empresa de reciclaje de España, con más de cuatro millones de toneladas de residuos férricos reciclados anualmente, y la segunda de Europa, con más de ocho millones de toneladas reciclados anualmente.

Innovación como factor diferencial

La innovación y los desarrollos de la llamada Industria 4.0 son dos de las herramientas que están permitiendo a la siderurgia recuperar terreno en los nuevos escenarios productivos. Una innovación que también forma parte de la columna vertebral del Grupo Celsa. Sus inversiones para la mejora continua de sus plantas, la industria y el empleo en España desde el año 2001 han superado los 1.800 millones de euros, cifra que se eleva hasta los 2.400 millones de euros a nivel mundial.

Por lo que se refiere a proyectos específicos de innovación, el grupo trabaja en dos líneas complementarias: proyectos de I+D y proyectos de tecnologías de fabricación avanzada (AMT), cada una de las cuales se alinea con los tres principales desafíos que afronta la industria del acero en la actualidad: satisfacer las necesidades de los clientes, el Green Deal y la digitalización de la Industria. Para facilitar la consecución de este triple objetivo a través de la innovación, el Grupo ha desarrollado una serie de alianzas estratégicas con Universidades, Centros Tecnológicos y partners tecnológicos nacionales e internacionales. Además, cuenta con un programa propio para promover la innovación abierta dentro de la compañía: INGENIUM.

Estos avances hacen que el papel de la industria siderúrgica, en general, y de Celsa, en particular, vaya a ser fundamental en la recuperación de la economía española post Covid-19. Un motor que nunca ha dejado de trabajar y que ahora tira con fuerza de otros sectores del tejido empresarial para volver a poner al país en marcha.