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Cuando las paratiroides fallan, unas glándulas con tamaño de lenteja, vitales para el funcionamiento del cuerpo

Cuando las paratiroides fallan, unas glándulas con tamaño de lenteja, vitales para el funcionamiento del cuerpo
Cuando las paratiroides fallan, unas glándulas con tamaño de lenteja, vitales para el funcionamiento del cuerpo

El cuerpo humano es sabio y todavía estamos conociéndolo. Su funcionamiento es magistral y hasta las piezas más pequeñas son imprescindibles para que todo vaya bien. Éste es el caso de las glándulas paratiroides (que no tiroideas), cuyo tamaño es similar al de un guisante o una lenteja, encargadas de que los niveles de calcio y de fósforo en el organismo sean los adecuados. Un fallo en éstas puede desembocar en graves enfermedades para el paciente.

Casi todas las personas disponemos de cuatro de estas glándulas, aunque hay personas que tienen más, detrás de la glándula tiroides, situada en el cuello. Se encargan de la producción de la ‘hormona paratiroidea’ o PTH, encargada de mantener ese equilibrio del calcio y del fósforo en el cuerpo.

“Si las glándulas paratiroideas producen cantidades excesivas o muy bajas de hormona, alteran el equilibrio. Si segregan demasiada PTH, el cuadro se denomina ‘hiperparatiroidismo’, y el nivel de calcio en la sangre aumenta. En muchos casos, un tumor benigno (no canceroso) en las paratiroides aumenta su actividad. En otros casos, el exceso de hormonas puede provenir de glándulas paratiroides aumentadas de tamaño. En muy raros casos, la causa es un cáncer”, informa en este sentido el Instituto Nacional de Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos.

Hipoparatiroidismo

En cambio, si no se produce suficiente cantidad de PTH, el cuadro se denomina ‘hipoparatiroidismo’, y la sangre tendrá muy poco calcio y una excesiva cantidad de fósforo. Entre las causas se encuentran las lesiones de las glándulas, los trastornos endocrinos, o los cuadros genéticos. El tratamiento en estos casos se enfoca en recuperar el equilibrio entre el calcio y el fósforo, añade la autoridad sanitaria.

"Es frecuente que se precise la cirugía para solucionar el problema que pueda desencadenarse a largo plazo, debiendo extirparse quirúrgicamente todo el tejido paratiroideo enfermo"

En este sentido, el especialista del Servicio de Cirugía General del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa de Sevilla, Daniel Díaz Gómez, explica que la consecuencia principal del hiperparatiroidismo es un trastorno del metabolismo del calcio, que a largo plazo puede producir un deterioro de otros órganos implicados, principalmente de los huesos y del riñón.

Si éstas enferman, su tratamiento puede ser farmacológico, pero generalmente es necesario extirparlas. “Es frecuente que se precise la cirugía para solucionar el problema que pueda desencadenarse a largo plazo, debiendo extirparse quirúrgicamente todo el tejido paratiroideo enfermo”, afirma el especialista.

Díaz Gómez resalta, eso sí, que el problema que existe con la cirugía de las paratiroides es que el tamaño de las mismas, similar al de una lenteja, así como la variabilidad del número de glándulas que tiene cada paciente y su difícil localización, “complica a los especialistas un diagnóstico certero previo a la intervención, dado que no existe una prueba diagnóstica que indique con total seguridad antes de la cirugía cuántas glándulas tiene el paciente, ni su localización anatómica exacta, ni cuáles de ellas están enfermas”, aclara el experto del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa de Sevilla.

"Este avance supone no sólo una garantía de éxito de la intervención sino una mejora para el paciente, disminuyendo los tiempos de ingreso y de recuperación posoperatoria"

Hasta el momento, se realizaba una cirugía extensa en la zona anterior del cuello, para intentar localizar todas las glándulas, determinar por su aspecto cuáles de ellas eran normales o patológicas, y confiar en que no quedaran glándulas enfermas ubicadas en otra localización poco habitual.

Técnicas diagnósticas

Desde Quirónsalud Infanta Luisa, decidieron así incorporar dos técnicas diagnósticas que permiten una cirugía mínimamente invasiva de las glándulas paratiroides, en concreto, un TAC 4D (que ayuda a localizar la o las glándulas enfermas), y un estudio intraoperatorio de paratirina o PTH para determinar ‘in situ’ los niveles de esta hormona producida por las paratiroides, lo que posibilita conocer cómo cambian estos niveles tras extirpar el tejido enfermo.

“Este avance supone no sólo una garantía de éxito de la intervención sino una mejora para el paciente, disminuyendo los tiempos de ingreso y de recuperación posoperatoria”, celebra el experto.

En concreto, realizaron una intervención con éxito en una paciente con hiperparatiroidismo primario, ya que se logró localizar la glándula enferma de forma satisfactoria. Además, y tras su extirpación ‘in situ’, se ha comprobado que los niveles de la hormona se normalizaban, permaneciendo con posterioridad los niveles de calcio normales. De esta forma, Díaz Gómez asegura que "la enfermedad se ha curado", requiriendo tan sólo de unas horas de hospitalización.

En la intervención, han participado el Servicio de Radiología, previo a la cirugía, así como el Laboratorio de Análisis Clínicos y de Anatomía Patológica durante la cirugía, y el Servicio de Cirugía General del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa de Sevilla.

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