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Un grito al mundo para acabar con la discriminación

Elena Marbán y Miranda Lubbers
Elena Marbán y Miranda Lubbers

En el Día Internacional de la Mujer, queremos gritar al mundo que poner fin a todas las formas de discriminación y violencia contra las mujeres no es solo un derecho humano básico, también es crucial si queremos vivir en una sociedad sostenible, pacífica y próspera. ”la Caixa” apoya los ObjetivosdeDesarrolloSostenible de Naciones Unidas para lograr un mundo mejor impulsando 836 proyectos y becas de investigación de 2.883 investigadores, un 48% mujeres. Porque elmundonecesitaalaspersonas. Y las personas necesitan al mundo.

Alma es una nueva manera de hablar de lo social. Con actitud y optimismo. Desde la diversidad. Y a partir de las historias de ”la Caixa”. Queremos ser también un punto de encuentro de las infinitas realidades sociales de nuestro mundo. Por eso Alma es la red social social.

Elena Marbán y Miranda Lubbers son dos de estas investigadoras. Elena investiga en el área de salud materno-infantil del InstitutodeSaludGlobaldeBarcelona (ISGlobal). Actualmente está estudiando el impacto del virus zika en mujeres embarazadas migrantes en Barcelona. Miranda, por su parte, es socióloga y trabaja en el departamento de antropología de la UniversidadAutónomadeBarcelona. Su investigación está centrada principalmente en los ámbitos de la pobreza, la desigualdad y las migraciones. Hoy ambas nos hablan de los retos que se han encontrado como mujeres y científicas, y de la importancia de contar con una perspectiva de género, en ciencia y en todos los campos de la vida.

¿Creéis que es importante contar con equipos mixtos en los grupos de investigación?

Elena: Claro, es esencial contar con mujeres y hombres en todos los equipos de investigación porque cada persona tiene una visión y las discusiones de resultados o maneras de diseñar un estudio son diferentes según nuestra experiencia y lo que hemos vivido. Cuantas más personas diversas haya en un grupo, más enriquecedor será el discurso que se genere.

Miranda: Además, las mujeres suelen tener preferencia por ciertos temas dentro de una misma disciplina (por ejemplo: desigualdad, pobreza o maternidad) y los hombres, por otros. Las mujeres también suelen optar por metodologías cualitativas y los hombres, por las cuantitativas. Por eso los equipos mixtos contribuyen a la diversidad de la ciencia y de sus aproximaciones.

¿En tu campo hay más mujeres u hombres?

Elena: En el área de salud materna justamente todas somos mujeres y creo que eso también es un problema, porque pienso que es importante incluir a los hombres en estos debates. Todos los equipos deben ser multidisciplinares e incluir diferentes perfiles y colectivos.

Miranda: En mi equipo también somos más mujeres. En el tema de la pobreza es precisamente donde la perspectiva de género es especialmente importante. Porque, si solo estudiáramos los hogares en su conjunto, no veríamos la desigualdad que existe dentro de ellos. Y resulta que las mujeres están más afectadas que los hombres por la pobreza porque son las que cuidan de los demás. Lo vemos mucho en las entrevistas que hacemos. Ellas dan la poca comida que tienen a los niños o a sus parejas, por ejemplo, antes de comer ellas mismas.

¿Cómo sería el mundo de la investigación con una igualdad real?

Elena: Es difícil de imaginar porque aún nos queda mucho trabajo por hacer. Pero creo que la ciencia podría llegar a ser menos competitiva y más competente, más cooperativa, más inclusiva y social.

Miranda: Con una perspectiva de género en las investigaciones podríamos ser muchísimo más precisos y evitar errores. Tradicionalmente, en medicina los estudios se hacían con hombres. Por ejemplo, los ataques de corazón se estudiaron en hombres y después se han utilizado los mismos métodos y medicinas para las mujeres. Pero el ataque de corazón en hombres tiene unos síntomas que luego no se han detectado en mujeres. Así que es importante que investiguemos mujeres y hombres en todos los campos.

Elena: Eso también pasa con el tema de las vacunas. Antes no se hacían estudios con mujeres embarazadas. Ahora ya se están incluyendo en los ensayos clínicos para poder prevenir la mortalidad en los recién nacidos. Y esto aplica a cualquier ámbito de la vida. Hay que tener la visión de género en todo lo que hagamos. No solo hay que incluir mujeres y hombres por igual en los equipos, sino ver qué cargos ocupan, cuáles son los roles de poder, las jerarquías. En mi carrera en la universidad, por ejemplo, casi todas éramos mujeres. En el doctorado, en España, somos mitad y mitad. Pero luego en cargos más altos siempre están ellos. Mujeres que sigan una carrera investigadora académica hay pocas. Parece que hay un freno, el llamado “techo de cristal”. Tenemos que trabajar para que esto no suceda.

¿Alguna mujer que haya sido un referente para ti?

Elena: Es verdad que se estudia mucho menos a las mujeres investigadoras que a los hombres en mi carrera. Pero recuerdo que cuando estudiaba Biología Sanitaria nos mencionaron a la Doctora Clara Menéndez, por la prevención de la malaria durante el embarazo. Pues bien, ¡ahora he tenido la suerte de estar trabajando en su grupo, aquí en ISGlobal! Y la verdad es que es alguien a destacar como una de las grandes investigadoras de España. También creo que son muy importantes otras mujeres investigadoras desconocidas, como mis compañeras.

Miranda: Hay muchísimas mujeres que me han inspirado y que me siguen inspirando. Una de ellas es la filósofa Martha Nussbaum de la Hardvard University. Ella ha contribuido mucho al pensamiento sobre la justicia social y es una persona muy humana. Su manera de investigar me gusta mucho.

¿Qué le dirías a una chica joven que quiere ser investigadora?

Miranda: No te subestimes, apunta alto. La ciencia es para todos y todas y cuanto más diversa sea en género —pero también en otras dimensiones (clase social, país de origen, etc.)— mejor para la ciencia.

Elena: Yo le diría que no tuviera miedo a no saber algo. Todos los estudios de investigación comienzan con una pregunta sin resolver. Con algo que no se sabe. Que estudie, que se forme, que viva experiencias en el extranjero, que conozca a personas de distintos países y que haga cursos para ganar habilidades extra, más allá de las académicas. Además, le diría que se implique en la sociedad, que sea activista. Que busque una causa —ya sea el cambio climático, la equidad o el feminismo— y que luche por ello. Porque necesitamos datos objetivos que vengan de estudios de investigación para poder enfrentarnos a los problemas.

¿Qué titular te gustaría leer en un futuro próximo?

Elena: Mi mensaje para el futuro sería que ojalá se llegue a una equidad real. A veces se confunden los términos equidad e igualdad. Y creo que ahora mismo tenemos que tomar medidas de equidad para conseguir llegar a la igualdad. Ojalá de aquí a unos años no exista la necesidad de tener estos debates en cuanto al género y que sea una cuestión resuelta. Que no tengamos que incidir y trabajar tanto por visibilizar el trabajo de las mujeres científicas.

Miranda: Que se acaben los roles de género. Y que todos las niñas y los niños tengan referentes en todos los ámbitos.

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