Ya lo dice el dicho: la primavera, la sangre altera. Con la llegada de esta estación previa al verano empieza a volver el deseo y las ganas de intimar. Estamos de mejor humor. Comienzan a alargarse los días, empezamos a disfrutar de más horas de luz, nos apetece pasar más tiempo fuera de casa, hacer planes con la pareja, amigos… en definitiva, cambiamos nuestros hábitos invernales y disfrutamos a tope de esta época del año.

La primavera, además, tiene otras ventajas, aparte de ponernos de buen humor, como, por ejemplo que la calidad del semen mejora y que aumenta el deseo sexual, así que si estás pensando en concebir un bebé, esta es una buena época (también lo es si sólo quieres divertirte en horizontal, ojo).

El semen mejora en primavera

Cuando empieza la primavera, pasamos más tiempo fuera de casa y nos exponemos mucho más al sol. Como consecuencia, nuestro cuerpo absorbe más vitamina D y mejora sus niveles. 

Según un estudio presentado en el Congreso Mundial de Fertilidad y Esterilización de Munich, en Alemania, la vitamina D es esencial para la correcta absorción de calcio, protección en los huesos y además también es una vitamina que ayuda a generar un mayor nivel de testosterona por lo que aumenta el deseo de tener relaciones sexuales.  

Además, en el estudio titulado Systems Biology in Reproductive Medicine, realizado en Turquía en 2016, se descubrió que la movilidad y la morfología de los espermas mejoran durante la primavera, ya que el nivel alto de vitamina D en sangre se relaciona con mejores muestras espermáticas. 

En el caso de las mujeres, la primavera ayuda a estimular la hormona sexual femenina llamada estradiol, aumentando la capacidad de secreción de ésta. Y a más ganas y mejor semen: más relaciones, más deseo y más bebés (si se quieren).

Mejor humor y más ganas de contacto humano

En primavera no sólo aumenta el deseo de tener sexo sino que además mejora el humor. "El aumento de horas de sol también afecta positivamente a nuestro estado de ánimo, con lo que también estamos más predispuestos al contacto social e íntimo", asegura la Dra. Marta Antich, fundadora y bióloga de la clínica Fertilab Barcelona.

Y todo ello por la vitamina D, que también ayuda a incrementar la felicidad y el estado de ánimo de las personas, a su vez que aumenta el deseo sexual, tanto en hombres como en mujeres.

Esta felicidad durante esta época del año se debe a que esta vitamina ayuda a regular hormonas que están estrechamente relacionadas con este estado anímico, y son, por un lado, la hormona del cortisol, que se ocupa de reducir el estrés, por otro lado, la hormona TSH, la cual se ocupa de aumentar el metabolismo, y la serotonina, que se ocupa del bienestar individual.  

Sexo oral
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Más deseo sexual

La frecuencia con la que tenemos relaciones sexuales se basa en nuestros genes, biología y circunstancias de la vida. Este ultimo factor es clave, especialmente cuando otras quehaceres compiten por nuestro tiempo: trabajo remunerado, cuidado de niños y, cada vez más, nuestros smartphones y opciones de entretenimiento 24-7.

El deseo sexual también depende de la genética, pues hay personas más sexuales que otras, esto es, con una libido más elevada. La biología juega un papel esencial, ya que no en todas las etapas vitales uno tiene las mismas ganas de divertirse en horizontal.

Sea como sean nuestras ganas, en primavera aumentarán debido a la oxitocina, la hormona del deseo sexual, que se ve potenciada por, una vez más, la vitamina D.

¿Crees que lo haces poco?

Las parejas formales, de media, lo hacen una vez por semana. Muchas personas, no obstante, se quejan de que es poco.

Psicológicamente, las parejas tienden a ser más felices si tienen relaciones sexuales con la frecuencia que ambas desean. No obstante, sus percepciones acerca de si lo hacen mucho o poco respecto a otras parejas juega un papel determinante. De hecho, las parejas son más felices si creen que tienen más relaciones sexuales que el resto.

En un estudio, los investigadores pidieron a una parte de las parejas que participaban en la investigación que duplicaran la frecuencia con la que mantenían relaciones durante 90 días.   ¿Qué ocurrió? Finalizados los tres meses, esas parejas reportaron un estado de ánimo significativamente más bajo y una pérdida de interés y disfrute del sexo respecto a las otras parejas que habían seguido haciendo el amor como siempre.

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Como vemos, cada pareja es un mundo, y quizá no es tan importante la cantidad y sí más la calidad. A pesar de esto, prepárate: vienen unos meses de mucho mambo.