La sopa, por norma general, es una comida de lo más sana. Su consumo nos ayuda a aumentar la ingesta de verduras, lo que además puede hacernos adelgazar. Al respecto, algunos estudios relacionan el bajo peso con comer sopa normalmente.

Determinadas investigaciones también han demostrado que comer sopa puede reducir el hambre y aumentar la saciedad. Esto puede deberse, en parte, a factores cognitivos, pues las personas creen que la sopa los llenará más, y a la fibra que contiene la propia sopa, que aumenta la sensación de saciedad al retrasar el vaciado gástrico (la velocidad a la que se vacía el estómago después de comer).

Además de todo lo anterior, comer sopa ayuda a mantener un buen nivel de hidratación, que es esencial tanto para la salud como para mantener un peso corporal adecuado.

Todo esto se cumple, eso sí, si la sopa en cuestión es saludable. A continuación vamos a ayudarte a diferenciar una sopa sana de una que no lo es.

No todas las sopas son saludables: las que no debes comer

Las sopas de sobre y algunas que consumimos precocinadas o en restaurantes pueden no ser tan sanas como deberían. De hecho, aunque algunas informen de que contienen verduras, pollo, vitaminas y nutrientes, la realidad es muy distinta.

Podemos distinguir que una sopa no es sana si lleva algo de lo siguiente:

1) Sopas demasiado espesas

Algunos de los ingredientes más populares que se usan para espesar sopas son la leche entera, crema de coco, maicena, pan, queso, yemas de huevo, mantequilla y harina.

En pequeñas cantidades, estos ingredientes pueden ser sanos, pero no las cantidades que contienen las sopas. Además, suelen ser muy calóricos y grasos. Fíjate bien en lo que le añades a la sopa o en lo que te llevas a la boca para que luego no te pase factura.

Mucha sal

2) Sopas de sobre con mucho sodio

Esta es una característica de las sopas de sobre o preparadas, las cuales contienen una cantidad muy elevada de sal. Esto no es muy recomendable para personas que sufren de presión arterial alta o incluso para aquellos que la tienen en su medida, ya que la sal aumentará sus niveles. 

El consumo excesivo de sal está relacionado con numerosas enfermedades, como osteoporosis, asma, enfermedades renales y el cáncer de estómago. Además, causa retención de agua y edema.

ojito con consumir aquellas que prometen contener "0% de sal añadida", ya que los potenciadores de sabor y aditivos que llevan ya tienen mucha sal por ellos mismos.

3) Sopas con exceso de grasas

Hay que fijarse si la sopa que estamos consumiendo contiene grasa vegetal de palma, que no es nada buena para la salud. El aceite de palma aporta muchas calorías, la mayoría provinientes de grasas saturadas, por lo que aumenta los niveles de colesterol.

Muchas sopas, además, contienen manteca de cerdo, la cual tiene mucha grasa y no es adecuada para personas que pretenden perder peso (o no ganarlo).

Ni verdura ni pollo

Cuáles son las tres sopas más saludables

Además de la de tu madre y tu abuela de toda la vida, los expertos de Health han señalado qué sopas son las más saludables y por qué. Recogemos las principales:

1) Sopa de fideos con pollo

La sopa de pollo con fideos es una de las favoritas de todo el mundo. Los expertos abogan, eso sí, por consumirla casera, ya que la enlatada tiene un contenido muy alto de sodio.

El consumo de esta sopa se potencia, sobre todo, cuando uno está enfermo de gripe, y lo cierto es que los estudios han concluido que ayuda a aliviar la congestión nasal.

Esta sopa además contiene pollo, que, como ya hemos visto en más ocasiones en Vozpópuli, es un ingrediente rico en proteínas y bajo en grasas, ideal si queremos cuidarnos.

2) Sopa de tomate

Los beneficios para la salud de la sopa de tomate provienen principalmente del licopeno, el pigmento antioxidante que le da a estos frutos su color rojo.

El licopeno es un antioxidante que ayuda a combatir los efectos negativos de los radicales libres en el cuerpo. Los altos niveles de radicales libres se han relacionado con el desarrollo de enfermedades crónicas, como enfermedades cardíacas y diabetes tipo 2.

Y, como siempre, lo mejor es consumirla casera, pues las que venden ya hechas suelen contener demasiados ingredientes espesantes, grasas y azúcares.

3) Sopas a base de caldo de huesos

El caldo de huesos ha recuperado popularidad debido a que contiene muchos nutrientes. Se elabora hirviendo huesos a fuego lento, lo que da lugar a un caldo rico en calcio, magnesio y colágeno, la proteína más abundante que hay en el cuerpo.

Al ser rico en colágeno, el caldo de huesos puede mejorar la salud de las articulaciones, los huesos y la piel.