Es un hecho: recientemente se agotaron levaduras y harinas en los supermercados. ¿La razón? Tan sencilla como que, en pleno confinamiento, muchos padres con niños decidieron hacer dulces para entretenerles. Bizcochos, rosquillas, magdalenas o mojicones surgieron de hornos, neveras y microondas como por arte de magia (y papás esforzados) para hacer más llevadera la situación. Una deliciosa manera de pasar el tiempo, tener a los pequeños distraídos y volver a aquellas épocas en las que se cocinaba en casa.

Es bien sabido que la repostería es el primer paso de los principiantes en estas lides. Nadie comienza a cocinar haciendo un pisto o un cordero al horno. La confitería es más amable, dulce, ligera… y parece más fácil. Y puede que sí, siempre que se respeten rigurosamente las medidas de los ingredientes, de lo contrario el fiasco estará asegurado.

Los mil y un bizcochos

Los bizcochos forman parte de estas especialidades pasteleras que no son demasiado complicados, resultan vistosos y cunden. Podemos encontrar distintos tipos, pero todos coinciden en que su nombre procede de una doble cocción ('bi- cochura') cuando los hornos aún no estaban tan perfeccionados.

Para que quede esponjoso no se debe abrir el horno durante la cocción.

Ahora ya con los adelantos técnicos no es necesario ese doble horneado, pero sí es importante recordar que, mientras cualquier masa está subiendo, no se debe abrir el horno: la temperatura debe ser constante durante la leva. Y siempre es recomendable sacar de la nevera con antelación los huevos y la mantequilla. Además, una vez hecho el bizcocho, es conveniente enfriarlo sobre una rejilla, donde quedará bien aireado. 

Tres recetas de bizcochos para hacer en casa

Hemos seleccionado dos recetas de bizcochos, una más básica y otra más original. Y no nos hemos resistido a introducir un pudding, la panacea del aprovechamiento y que admite numerosos y distintos ingredientes según lo que nos quede en la nevera.

1) Bizcocho casero

La creadora (anónima que se sepa) era todo un genio. Fácil y de vistosos resultados.

Ingredientes: 1 yogur natural; 3 huevos (yemas y claras separados); 1 medida (envase del yogur) de aceite de oliva; dos medidas de azúcar; 3 de harina; 3 y media cucharaditas de café de levadura; ralladura de dos limones.

Elaboración: se echa la ralladura de los limones, las tres yemas sin batir, el azúcar y el aceite. Aparte la harina se une a la levadura primero y luego se agrega a los otros ingredientes. Una vez bien mezclado  suavemente (y siempre en la misma dirección) se agregan las claras a punto de nieve, removiendo despacio.

El molde se unta bien con mantequilla (los de silicona ya no lo necesitan), se echa la masa y se iguala. Tapar el molde con un papel de plata por encima (sin ajustar) y se mete al horno, arriba y abajo, a unos 200º. Tardará unos 30- 40 minutos (cuando ha subido y un poco antes del final se quita el papel de plata para que se dore por encima). Desmoldar. Se le puede añadir azúcar glass por encima o también hacer un glasa, como en la foto.

A cualquier bizcocho se le puede añadir una glasa por encima si se desea.

2) Bizcocho amarmolado

El nombre parece que impone pero ‘no es tan fiero el león como lo pintan'. Eso sí, su aspecto es impactante por los dibujos ondulados que hacen las dos masas (tipo mármol, de ahí el nombre) y hará las delicias de toda la familia. La fórmula la recoge Simone Ortega en su libro “1080 recetas de cocina” (Alianza Editorial).

Ingredientes: 125 grs. de mantequilla (y algo más para untar el molde); 200 grs. de azúcar; 3 huevos; 1 vaso (de los de vino) de leche entera; 250 grs. de harina fina; 2 cucharadas soperas de harina para el molde; 1 cucharada (de las de café) de levadura Royal; 2 cucharadas soperas de chocolate o cacao en polvo; un pellizco de sal.

Elaboración: la mantequilla (ya blanda) y el azúcar se mezclan bien. Se añaden las 3 yemas de huevo, la leche y, cucharada a cucharada, la harina mezclada previamente con la levadura. Se baten las claras a punto de nieve muy firme (con el pellizco de sal) y se agregan sin remover mucho. Separar la masa en dos y una de las mitades mezclar con el cacao. 

En un molde alargado de cake, previamente untado con mantequilla y espolvoreado con un poco de harina, se vierten las dos masas alternándolas. Meter a horno muy suave durante una hora más o menos. Se deja templar y se vuelca, enfriándolo sobre una rejilla.

El tipo de molde que elijamos puede dar un aspecto totalmente distinto al bizcocho.

3) Pudding de naranja

Los puddings, salados o dulces, son el perfecto aliado para aprovechar el pan del día anterior y añadirle además todo aquello que nos permita nuestra imaginación. Con los niños también: frutos secos, ‘lacasitos’, pizcas de chocolate…En esta ocasión, hemos elegido el de naranja por ser uno de los más sencillos. Y está delicioso. La receta es del libro “Manual de Cocina”, uno de los grandes clásicos de cocina española.

Ingredientes: pan blanco (300 gramos); mermelada de naranja (100 grs.); Leche (1/2 litro); cognac o brandy (1 copa); azúcar (100 grs.); 2 huevos; ralladura de naranja y de limón; azúcar para bañar el molde.

Elaboración: se recubre el molde de almíbar (3 cucharadas de azúcar y dos de agua). Reservar.

Desmigar el pan y cubrir con medio litro de leche, aplastar con un tenedor y agregar los huevos batidos, el cognac o brandy, la ralladura de medio limón y media naranja y  mezclar todo con espátula. Añadir la mermelada y remover bien. Verter en el molde y  poner en el horno al baño María durante una hora. Desmoldar, dejar enfriar un poco y servir.

Nota: se puede acompañar de una salsa de mermelada de naranja rebajada con un poco de agua. El pan, para una versión ilustrada, se puede sustituir por suizos o brioches. También se puede hacer con pan de molde.