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Las cuatro mejores posturas de yoga para crear energía, según una experta

Beatriz Gutiérrez Aguado, maestra en esta disciplina, revela cuáles de estas posiciones son las mejores para tener tener más fuerza diaria

Las cuatro mejores posturas de yoga para relajarte, según una experta
Las cuatro mejores posturas de yoga para relajarte, según una experta

El yoga es una práctica milenaria que ayuda a cualquier persona a regular sus niveles de energía, no solamente cuando se está estresado y se necesita bajar y relajar el ritmo de vida, sino también cuando sucede todo lo contrario, que alguien se siente cansado, desganado e incluso desmotivado y deprimido.

Esta disciplina puede ayudarte a mantener el cuerpo en plena forma y encontrar el equilibrio que necesitas con en tu mente, pero también puede ser tu aliada, gracias a algunas de sus posturas, para relajarse. "Aunque podemos sentir que necesitamos unas vacaciones para recuperarnos del cansancio, muchas veces no es así, tan solo requerimos energía dentro de nosotros, algo que podemos conseguir del yoga", explica Beatriz Gutiérrez Aguado a Vozpópuli.

La joven empresaria, que va abrirá su propio centro de yoga, Be Art Yoga, en pleno centro de Madrid en los próximos meses, ha contado a este medio cuáles son las mejores posiciones de esta disciplina para estar bien y relajarse.

"Puedes hacerlas, ahora que estamos en invierno, trabajando también con el frío, en el parque o abriendo una ventana. Así tu sistema vascular se irá abriendo y optimizando, generando también más energía. No fuerces, respira en las ásanas (cada una de las diferentes posturas) y si tu cuerpo llega a temblar párate para abrigarte y ayúdate de la respiración siempre", comenta.

Adho Mukha Svanasana o perro boca abajo

La postura del perro boca abajo o Adho Mukha Svanasana es una de las posturas de yoga más conocidas, incluso por aquellos que no han practicado esta actividad nunca. Para realizarla correctamente hay que colocarse con las manos y los pies sobre la esterilla.

Los brazos deben estar completamente estirados y en línea con la espalda, que también tiene que estar recta. Las piernas deben estar un poco abiertas, a la anchura de las caderas y estiradas. Lo ideal es apoyar los talones en el suelo, pero eso llega con la práctica. Si quieres añadir un poco de dificultad, puedes hacerlo elevando una de tus piernas completamente estirada. Espera unos segundos y repite el ejercicio con la otra pierna. Ambas versiones te ayudarán a fortalecer la zona abdominal.

Postura Perro boca abajo
Postura Perro boca abajo Gtres

Toma diez respiraciones bien profundas notando cómo se expande tu pecho y se ensancha tu espalda con cada inspiración y suelta, con cada exhalación, todo aquello que te sobra, lo que no necesitas. "También deja libre tu cuello, tu rostro y tu cabeza. Si te molesta algo, puedes apoyarte sobre un soporte (un ladrillo de yoga o un libro) por ejemplo", comenta Beatriz.

"Es una posición base que nos ayuda a centrar nuestro cuerpo y nuestra mente. Con ella se estiran los músculos de la espalda, especialmente el cuadrado lumbar y el dorsal ancho, los isquiotibiales, los pectorales y los gemelos. Además, el tórax se expande, facilitando el estiramiento del diafragma y ayudándonos a realizar respiraciones más profundas. También fortalece las piernas, los brazos y la faja abdominal y el flujo sanguíneo llega con más facilidad al cerebro, por lo que se ejercita la atención y la concentración", revela la especialista.

La plancha o Utthita Chaturanga Dandasana

Para entrar en la postura debes empezar colocándote en plancha con las muñecas alineadas con los hombros, mirando hacia delante y sin que las caderas se hundan ni se eleven demasiado. Como si fueras una tabla recta y manteniendo los codos pegados a los costados (muy importante). Sin separar los brazos del cuerpo, comienza a flexionar los brazos y a bajar todo tu cuerpo a la vez, en una línea.

"Si te cuesta demasiado y empiezas a hundirte hacia el suelo, apoya las rodillas (observa que al bajarlas, estas se queden por detrás de tus caderas) y sigue manteniendo la actividad en el resto del cuerpo. No te olvides de mantener tus abdominales activos llevando el ombligo hacia dentro. Desde aquí puedes ir alternando elevando una pierna, manteniéndola arriba y respirando con conciencia unas diez/quince veces. Irás ganando fuerza y, desde luego, generarás energía", continúa la especialista. Además, Beatriz recomienda que si tienes algún problema o dolencia en las muñecas, que lleves los codos al suelo apoyando todo el antebrazo.

Utthita Chaturanga Dandasana
Utthita Chaturanga Dandasana Gtres

Virabhadrasana o Guerrero

Con esta postura desafiante y fortalecedora, que tiene tres variantes, se ejercita la fuerza, la movilidad, la estabilidad y la fluidez de los movimientos a partes iguales. "Su práctica te conecta con tu fuerza, tu energía, tu propio guerrero, desde las plantas de los pies hasta la cabeza. Es una posición de yoga de pie maravillosa para trabajar el equilibrio y la respiración. Fortalece especialmente los cuádriceps, isquiotibiales, glúteo mayor, erectores de la columna y el transverso abdominal y si se realiza con los brazos alzados también se fortalece el músculo deltoides", explica la experta.

Virabhadrasana
Virabhadrasana Gtres

La mayor parte del esfuerzo es llevada a cabo por los pies, las piernas, los glúteos y el torso, aunque los brazos están involucrados hasta las puntas de los dedos. Esta postura sirve para ejercitar tanto tu fuerza, coordinación y movilidad como tu capacidad de concentración.

Utkatasana

Esta postura es ideal para trabajar casi todo el cuerpo, sobre todo las piernas, los glúteos y el core, pero también los brazos. Casi todo el mundo puede hacerla, sin importar el nivel en el que se encuentre. Además, se podría considerar una media sentadilla en la que la espalda queda alineada con los brazos. Para hacerla correctamente tendrás que colocarte de pie, con las piernas separadas a la anchura de la cadera.

Utkatasana
Utkatasana @xuanlanyoga

Eleva los brazos hacia el techo con las palmas de las manos enfrentadas hasta que lleguen a la altura de las orejas. Después flexiona las rodillas, intentando que queden a la altura de los tobillos. Si te miras los pies, deberías poder verte los dedos. Mantén la postura durante unos 30 segundos, un poco menos si eres principiante y todavía te resulta complicado. La espalda debe permanecer recta y los hombros relajados.

"Aunque pueda parecer una postura sencilla, este ásana requiere mucha fuerza y estabilidad porque es muy exigente. Es por esto que es magnífica para crear energía rápidamente dentro de nosotros. Con ella se activan y fortalecen una gran cantidad de músculos que actúan como estabilizadores, entre ellos los erectores de la columna, el glúteo medio, el trapecio, los músculos abdominales, el diafragma y los gemelos", comenta.

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