Desde hace muchos años, cuando eras un niño pequeño, comenzaste a crujirte los nudillos de las manos cada vez que podías. Desde el meñique hasta el pulgar uno a uno ibas escuchando ese sonido que te parecía tan divertido y por el que te advirtieron alguna vez.

Algunos hacen crujir sus dedos, pero otros también sus muñecas, tobillos e incluso rodillas y codos. Este hábito en el que muchos encuentran alivio arrastra la eterna pregunta, ¿es malo, es bueno o simplemente da igual? Y lo cierto es que desde hace años se le achaca la responsabilidad de padecer futuras artritis, dolor de articulaciones y enfermedades inflamatorias. Pero, ¿qué hay de verdad en todo esto?

Investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard aseguran que es una costumbre que deberíamos dejar atrás, ya que aunque la relación no se confirmó del todo, comparando varios estudios anteriores las personas que hacen crujir sus articulaciones tenían mucho más riesgo de sufrir artritis en un futuro que las que no.

¿Por qué crujen las articulaciones?

Desde que tienes uso de razón tenías metido en la cabeza que este sonido que oyes al estrujar tus dedos viene provocado por la distensión de algún tendón, el choque de la articulación o de algún cartílago, pero nada más lejos de la realidad. ¿Entonces? Es un fenómeno de oclusión y liberación de gases.

Así es. Este sonido es una pequeña explosión gasesosa producida por la reducción del espacio de la bolsa sinovial que hace de cojinete en cada articulación, es decir, que cada vez que haces crujir tus articulaciones estás dividendo en dos la cápsula con el líquido sinovial.

Esto hace que los gases que contiene (nitrógeno, oxígeno y CO2) salgan expandidos fuera de la solución líquida mediante dos pequeñas explosiones simultáneas, una por cada división. Después de esto, dichos gases vuelven a disolverse en el líquido regresando a su postura inicial.

¿Daños a largo plazo?

Para saber qué hay de cierto en si chascarse las articulaciones produce o no daños a largo plazo, Vozpópuli se ha puesto en contacto con Jorge Abellán, fisioterapeuta: "En general, los expertos no se ponen de acuerdo, aunque se han publicado varias investigaciones que dicen puede llegar a ser perjudicial y que es mejor que no se practique esta costumbre", comienza el profesional.

"Con ella se está sometiendo a las superficies articulares a un sobresfuerzo y a una fricción extra que no tendrían por qué soportar de normal, por lo que puede que en un futuro se produzca una tendencia a la hiperlaxitud y a la artrosis a pesar de que a corto, a priori, malo no parezca", termina.

¿Deformidad en los dedos?

Además, en 2016 los colegios de fisioterapeutas de Cataluña, País Vasco, Galicia, Madrid y Navarra divulgaron un vídeo en el que explicaban que los tendones y los ligamentos de las articulaciones se desgastaban innecesariamente, señalando entonces que era bastante perjudicial.

Si eres una persona que no para de crujirse las articulaciones porque siente un alivio constante es muy posible que tengas una tendencia a sufrir ataques de pánico y ansiedad, por lo que acudir a un terapeuta para que relaje tus nervios sería muy bueno no solo para tu salud mental, sino también para tus huesos.