A mediados del siglo XVII, la zona francesa de Champagne producía unos vinillos flojos y de poca calidad, una situación que, según la leyenda, Dom Pérignon, un visionario monje benedictino, cambió radicalmente. A él se le atribuye el refuerzo de la botella de cristal para reducir los continuos estallidos de envases en las cavas, a las que había que entrar con careta de hierro; también la utilización del tapón de corcho frente al anterior sellado de la botella con cáñamo aceitado y, lo más importante, la modificación de la fermentación tradicional. Sin embargo, su logro universalmente reconocido fue practicar como nadie el arte de la mezcla de la uva

Champagne, un mundo mágico

Óscar Wilde afirmaba que “sólo quien carece de fantasía no es capaz de encontrar alguna razón para beber champagne”, mientras Coco Chanel exclamaba que “con champagne todos los días son domingo”. Algo tendrá este espumoso que despierta pasiones y se relaciona con un mundo de lujo y glamour.

Desde 1927 la zona de Champagne, situada al nordeste de París, goza de denominación de origen

Para muchos es algo mágico que en un terreno pedregoso y con una media de 10,4 grados de temperatura (las viñas no sobreviven en temperaturas medias por debajo de los 10 grados),  se elaboren estos excelsos vinos espumosos. Teóricamente, allí no crecería ni una cepa. Sólo cuenta con una ventaja: un subsuelo de creta que proporciona humedad al viñedo durante todo el año y que confiere una extraordinaria finura a los mostos, a la vez que dota a la uva de esa acidez tan delicada, única en el mundo. Desde 1927, Champagne, situada en el nordeste de París y con capital en Reims, goza de denominación de origen

1) La Grande Année 2008

  • B. Bollinger. A.O.C. Champagne
  • PVP recomendado: 130 euros 

Recién salido al mercado, un novedoso y exclusivo champagne con uva pinot noir (71%) y chardonnay. Se vinifica en pequeñas barricas de roble antiguo, lo que no es nada usual, con el fin de desarrollar aromas únicos. Pasa 9 años sobre lías y se degüella manualmente. Una producción artesanal para un champagne de extraordinaria madurez, denso y complejo. Perfecto con jamón ibérico, pescados, risottos de trufa negra o cocina japonesa. Estos champagnes tan poderosos aguantan incluso a lo largo de toda una comida.

BOLLINGER LE GRANDE ANÉE

2) Dom Pérignon Vintage 2009

Es habitual en esta ‘maison’ la colaboración con algún artista y, en este caso, ha sido el diseñador japonés Tokujin Yoshioka, en una edición limitada de cofre y botella. Un champagne de una sola cosecha, 2009, que se revela intenso, con una justa cremosidad y mineral. Su complejidad le da carta blanca para ser un buen compañero de pescados azules guisados, cocinas orientales o el marisco.

 DOM PERIGNON VINTAGE 2009 TOKUJIN YOSHIOLA

3) Ruinart Blanc de Blancs

Un champagne 100% chardonnay sumamente fresco que resultará perfecto para el aperitivo. También para tartares de pescado, bivalvos o sashimi. Con finísimas burbujas, resulta refinado, delicado pero con nervio, armónico y con una acidez perfecta para aguantar, incluso, una carne blanca con una suave salsa.

RUINART BLANC DE BLANCS