Suena el despertador, te quitas el pijama, entras en la ducha y pones la máquina de café en marcha. Un gesto rutinario, sencillo y barato que, aunque pienses que solo es parte de tu desayuno y de ese hábito, puede hacer más por tu salud de lo que quizá habías pensado.

No vamos a hablaros hoy del cortisol que ayuda a desperezarnos por la mañana (aunque realmente no le necesitaríamos a primera hora del día), ni de los efectos que la cafeína puede tener directamente en nuestro organismo -siempre con moderación-, sino con otras virtudes que el café tiene.

Puede parecer obvio que las principales virtudes del café las vamos a tener en todo lo que guarde relación con nuestro sistema digestivo, como podría ser la aceleración del tránsito, aunque también las personas que algunos problemas gástricos como el reflujo esofágico o el ardor de estómago no deberían tener el café muy presente en su dieta, independientemente de que sea con cafeína.

Sin embargo, no es el estómago el principal beneficiado de nuestro negro amigo, naturalmente cargado de poderosos antioxidantes y también de una función hepatoprotectora, por lo que su incursión en la dieta aportará beneficios al hígado, además a de otras partes del sistema digestivo como podría ser el páncreas o incluso el colón.

Más allá de ciertas evidencias en lo que más directamente al café, sus virtudes no se quedan atrás a la hora de ejercer una tarea de protección cardiovascular e incluso aportan beneficios sobre nuestro cerebro, ya que los antioxidantes naturales de nuestro desayuno favorito influyen en la prevención de ciertas enfermedades neurológicas. Dicho esto, coge tu taza y brinda -sea descafeinado o con cafeína- porque tenemos buenos motivos para incluirlo en la dieta.

Los beneficios del café en nuestro organismo

Nuestro negro amigo -mejor solo que con leche y azúcar- está cargado de ventajas, pero también hay que tener en cuenta que si lo tomamos con cafeína se puede convertir en un problema si se superan los 300mg al día de cafeína, podría causar problemas de irritabilidad o insomnio. En un orden parecido, hay que tener en cuenta que las personas con hipertensión arterial tampoco deberían incluirlo con cafeína en sus rutinas.

Un aliado natural de la salud cardiovascular

El 63% de los españoles mayores de 15 años toma café a diario, según un informe de la Federación Española del Café, así que la referencia cardiovascular está clara. Sobre todo cuando es uno de los productos con más antioxidantes junto las moras, las nueces o las alcachofas.

Según un estudio del National Institute of Health, las personas que toman café reducen el riesgo de muerte de enfermedad cardiovascular, donde las personas que tomaban entre cuatro o cinco tazas al día reducían 14% su riesgo de muerte.

Un rescate contra la básculas

El café es un acelerador natural del metabolismo, ya que acelera el tránsito y supone un incremento de la movilidad intestinal y, por tanto, también topamos con un elemento más que positivo para intentar quemar más calorías.

Esa estimulación del sistema nervioso simpático juega a nuestro favor, además de a regular el azúcar en sangre, y ya sabemos que un exceso de azúcar en sangre puede metabolizarse a través del hígado en grasa, así que si apostemos mejor que sean solos.

Ayuda para el hígado

Los antioxidantes que presenta no solo ayudan a reducir el riesgo de tener cáncer de hígado, sino que también protege de otras enfermedades hepáticas como podría ser la cirrosis, tanto es así que incluso no solo se hablaría de prevención, sino también de reducir su impacto en pacientes que ya la sufren.

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El hígado o el corazón se pueden beneficiar de los antioxidantes del corazón. ©Pexels.

En una investigación en el Reino Unido de la Universidad de Southampton con más de 400.000 personas aportó que dos tazas adicionales disminuían hasta un 44% las probabilidades de desarrollar cirrosis hepática.

Plantar cara a la enfermedad neurológica

Ponemos al alzheimer y a la enfermedad de Parkinson sobre el tapete por su efecto antioxidante, además del efecto energizante puede venir bien a nuestro cerebro. Topamos así con el sistema dopaminérgico y la carencia de dopamina, clásica del Parkinson, como los problemas motoros como la rigidez o el temblor.

También sucede en el caso del alzheimer, donde ciertos estudios apuntan a las probabilidades de tener menos riesgo de padecer alzheimer en las personas que consumen café. Un estudio norteamericano reveló que las mujeres de más de 65 años que toman entre dos y tres diarios corren un menor riesgo de desarrollar demencia y alzheimer.

Una ayuda contra el cáncer de colón

Alrededor de un 4% de las personas sufrirá cáncer de colón, siendo la prevalencia ligeramente superior en los hombres, además de ser el tercer cáncer más cómún y más letal. Sin embargo, también nuestro cafetero remedio puede jugar alguna ventaja en este caso.

Así lo prueba la JAMA, donde se incluye un estudio que sostiene que los pacientes con cánceres colorrectales que consumen al menos dos tazas al día tienen más probabilidades de sobrevivir que los pacientes de este tipo de cáncer que no lo consumen.

Escudo contra infartos

Evidentemente, el consumo de cafés o tés no es por sí solo un medicamento, ni una garantía de no desarrollar ciertas enfermedades, aunque también nos puede echar una mano reducir los riesgos de infarto. La prueba está en un estudio publicado por la Asociación Americana del Corazón, donde las personas que ya habían sufrido un infarto y tomaban té o café, conseguían reducir un 14% las probabilidades de volver a tener infartos.