OPINIÓN

Un demócrata con esperanzas en Trump

Encontrarse delante de un café con tiempo para hablar con Tyrance Billingsley, Presidente de los Estudiantes Universitarios de una de las universidades de Oklahoma, Tulsa Community College, y miembro del Consejo de Estudiantes Universitarios del Estado, permite conocer lo que se cuece en unas instituciones donde la política nunca se mantiene alejada de la actividad diaria.

El presidente estadounidense Donald Trump.
El presidente estadounidense Donald Trump. EFE

La gente habla de una nueva América en ciernes, de un país abierto hacia algo desconocido y poco previsible, atendiendo a los designios diarios de un presidente que, pese a la distancia oceánica que separa los dos continentes, comienza a recular de un trazado inicial donde chocaba por cuestiones elementales: esto es política, no negocios.

Y eso es algo poco abierto a interpretaciones. Por eso la gente que se aventura a emitir juicios vive con la sensación de algo latente pero desconocido, un castillo al que algunos le ven nuevos cimientos y otros le sufren evitando su desmoronamiento. Es cierto que la gente ha frenado sus expectativas, fundamentalmente los carentes de documentos,  pero también la realidad indica que se comienza a ofertar pausa y paciencia a un presidente que, según las urnas, es el de todos, aunque solamente el 19,5% de la población con derecho a voto diera su confianza al republicano.

Las manifestaciones, multitudinarias en algunos casos, de apoyo a Trump de hace unos días solo hallaron eco tras las agresiones de Berkeley

Las manifestaciones, multitudinarias en algunos casos, de apoyo a Trump de hace unos días solo hallaron eco tras las agresiones de Berkeley evitando mostrar una realidad de apoyo al actual mandatario en todo el país. El ambiente universitario, como en la ciudad californiana, no permanece ajeno al momento histórico en el que se vive. Por eso encontrarse delante de un café con tiempo para hablar con Tyrance Billingsley, Presidente de los Estudiantes Universitarios de una de las universidades de Oklahoma, Tulsa Community College, y miembro del Consejo de Estudiantes Universitarios del Estado, permite conocer lo que se cuece en unas instituciones donde la política nunca se mantiene alejada de la actividad diaria. Procede del norte de la ciudad de Tulsa, de una zona desfavorecida en recursos y con un alto porcentaje de población afroamericana, como él.

Contextualizando un poco más el momento, Billingsley es simpatizante demócrata, estudiante de Ciencias Políticas y Económicas, y asiste a la cita convencido por mi amigo Jim Erb, profesor de dicha universidad y republicano convencido. Ambos tienen una relación personal excelente que no se ha visto afectada por sus ideas. “Puedo hablar de lo que sucede, pero no estoy aquí como representante de nadie”, me dice dejando claro que “vengo a dar mi opinión” insiste.

"Yo soy demócrata aquí y muy vinculado a la tradición, a la familia… bastante alejado, por lo que parece, a demócratas de otras partes del país”

Hablamos de la situación actual del país, de los miedos de las minorías, del cambio pretendido en el sistema de salud, del día a día al que se asiste entre la incertidumbre de nuevos cambios. “Yo soy joven y he conocido poco de anteriores presidentes, pero en Oklahoma, pese a ser  un estado republicano, no he sentido nada en la calle por lo que tenga que preocuparme” confirma ante mis primeras preguntas, todas ellas relacionadas con el momento convulso que se vive.  “Aunque hay que tener en cuenta que no es lo mismo ser demócrata en este Estado que en otro. Oklahoma es muy tradicional, con otros valores muy diferentes por ejemplo que en las grandes ciudades, con muchas diferencias culturales… y todo influye. Yo soy demócrata aquí y muy vinculado a la tradición, a la familia… bastante alejado, por lo que parece, a demócratas de otras partes del país”.

Aunque eso no le ha hecho alejarse de una línea continuista con el legado de Obama. Su voto a Hillary Clinton, pese a no gustarle en exceso, dejó claro que el derecho a voto había que sostenerlo en las urnas: “voté por ella, pero me gustaba mucho más Bernie Sanders, como a la mayoría de los jóvenes. Le veíamos mucho más cercano, con otro talante” asegura antes de mostrar algo que en nuestro país nos sigue sorprendiendo, ese sentimiento patriótico que les exige apoyar a su presidente más allá de ideologías: “creo que Trump hará grandes cosas, sobre todo en asuntos económicos. No es político, por eso es razonable que se pueda equivocar, pero para eso tiene gente alrededor que le asesora. Desde el principio debe tener nuestro apoyo porque lo que tiene en sus manos es el futuro del país. Hubiera querido que no ganara, pero lo ha hecho y hay que estar con él”.  Entre los errores que se le adivinan Billingsley señala varios: “desde el tema del oleoducto en las reservas del norte del país, al famoso muro con México, a las dudas sobre el sistema de salud que quiere implantar… hay muchas cosas que tienen que aclararse porque le gente tiene dudas al no tener toda la información” comenta.

“Creo que no es necesario que se haga algo de tal envergadura (sobre el muro en la frontera con México), pero, por otro lado, necesitamos más seguridad, más control"

Una de ellas es la que tantos latinos temen, la pared en la frontera con el sur que evite la llegada de ilegales al país. El discurso de Trump deja muchas dudas en el representante de los universitarios: “creo que no es necesario que se haga algo de tal envergadura, pero, por otro lado, necesitamos más seguridad, más control. No es la forma de dar respuesta un muro así, pero supongo que ninguna medida se toma tan a la ligera”  justifica sabiendo que no todos los que llegan representan inseguridad “muchos llegan buscando oportunidades, una mejor vida aquí que disponemos de más recursos, pero si hay fronteras es por algo. El problema es social y económico a partes iguales y por eso se entienden las necesidades de los que vienen”. Y advierte, en ese continuo de necesidades, que encontrar respuestas es función de los políticos, y como ejemplo, cita el Obamacare, el sistema de salud que implantó el anterior presidente y del que se beneficiaron muchos estadounidenses que hasta ese momento no habían podido acceder a un seguro médico. “Era una opción muy buena y es algo que hay que seguir manteniendo aunque se llame de otra forma. Hay mucha gente crónica, mucha gente de edad avanzada que ya no  puede acceder a otros recursos. Esa gente tiene que estar cubierta” comenta tras haber percibido entre gente muy cercana un temor evidente al cambio en el sistema: “la gente tiene miedo a perder una cobertura de la que dependen. Trump dice que buscará algo mejor, pero nadie sabe nada. Lo que está claro es que tiene que haber una repuesta para los que lo necesiten”.

La formación universitaria de Billingsley  le permite interpretar los sucesos que rodean al país más allá incluso de sus fronteras: “No entiendo la situación de Rusia y es algo que me preocupa. Crean controversia con sospechas. No es improbable lo que se dice que han hecho y creo que pudieron ayudar a colocar a Trump como presidente, pero no sé cómo. Son interpretaciones mías, se habla de los hackeos, de los correos de Hillary…” afirma manteniendo las mismas dudas cuando habla sobre educación y sobre Betsy DeVos, como Secretaria de Estado “es terrible lo que sucede. La educación es lo más importante que hay y no se le da el valor que precisa. Hay recortes cuando se necesitarían recursos para crecer” aunque deja claro que “debería haber un cambio en el destino de los recursos. El país no necesita solo gastos en defensa, también la sanidad y la educación necesitan recursos. Ese es el futuro” concluye.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba