ESTADOS UNIDOS Parece que Trump cumple

Todo comenzó con un tweet, uno de esos habituales en Trump que sirvió para incendiar las plantas nobles de las grandes compañías ante la posibilidad de grabar un 35% por cada coche construido en México.

Memorial Drive, calle de Tulsa de 10-12 millas llena de negocios de compra-venta de coches.
Memorial Drive, calle de Tulsa de 10-12 millas llena de negocios de compra-venta de coches. Ángel García

Memorial Drive es una larga avenida de más de diez millas al este de Tulsa atestada de negocios automovilísticos. Se pueden encontrar desde distribuidores de todas las marcas del mercado norteamericano a dealers que tratan de colocar coches de enésima mano –Oklahoma es un estado donde las ITV no existen lo que hace inimaginable, a ojos de un español, ver circulando  autos que se caen a pedazos-. Tambien enormes negocios de repuestos y recambios, de neumáticos nuevos, usados, recauchutados y… muchos carteles que se solapan entre ofertas. “Si quieres encontrar auto, tienes esto. Bueno, aún puedes ver peores carros si te acercas a los negocios de la 11th (la Ruta 66 que atraviesa la ciudad)” comenta un mexicano que examina modelos de acuerdo a un presupuesto más que ajustado. Con la ingenuidad del foráneo intento pasar lo más desapercibido posible tratando de interpretar un momento social en el que la gente ha variado su discurso sobre Trump.

El presidente electo está comenzando a ganar medallas de cara a la clase media trabajadora, pero lo hace sin llegar a la acción, a base de amenazas a los grandes fabricantes

Porque los tiempos que ha marcado el próximo presidente han llevado a la población a asomarse a la realidad con un fondo de optimismo que les ha hecho olvidarse del desgaste social y de los miedos transmitidos en campaña. Y hay que hablar de coches y de su industria porque es en este sector de la economía nacional donde las decisiones del tweetstar nacional, Donald Trump, han definido la agenda. El presidente electo está comenzando a ganar medallas de cara a la clase media trabajadora, pero lo hace, sin llegar a la acción, a base de amenazas a los grandes fabricantes que comienzan a recular en sus decisiones de capitalizar de nuevo la riqueza de un zona geográfica del Medio-Este del país, el Rust Belt –cinturón de óxido-, que se estaba viendo deteriorado por los tratados internacionales de libre comercio, como el Nafta, que regula desde 1994 el intercambio entre México, Canadá y EEUU. Michigan, por ejemplo, ha visto caer sus índices sociales y económicos hasta situarse a la cabeza del país en desempleo y pobreza. “Está tomando medidas que gustan a la población porque cumple lo que dice. Y eso que no ha llegado todavía al cargo” señala, en el concesionario Ford, uno de los vendedores de los coches usados que, pese a todo, valora a Trump a pesar de que su voto fue demócrata. “Todavía no se puede estimar la medida, pero hay que pensar que no quiere que suceda lo mismo que con la tecnología. Fíjate cuantas televisiones están hechas en nuestro país. No se fabrica nada tecnológico desde hace treinta años; todo viene de Japón, China…” sentencia mientras trata de explicarme las bondades de un sedan usado de gama media que no llega a 10.000 dólares con 120.000 kilómetros. 

Pero México, entre el muro que ahora quieren hacerle pagar y el golpe a la industria automovilística, levita en un estado de transición ante el que busca respuesta cuanto antes. “Los costes de producción serán tan grandes que sus productos no serán competitivos en USA” aseguraba esta semana en la CNN Duncan Wood, director del Instituto México de la Wilson Center e investigador de políticas energéticas. “Va a sufrir mucho su economía por la incertidumbre de los inversores en el país ante la decisión de Trump y por el efecto llamada de otros fabricantes” comentaba. Porque no solo es Ford. También Toyota, en la planta de Baja California, BMW, en San Luis Potosí, Infiniti y Mercedes Benz, en Aguascalientes, asisten desde la barrera al mensaje claro de Trump que “marcará el camino de la negociación” para Wood.

General Motors, de momento, ha renunciado al cierre de su factoría en Lordstown, Ohio, donde pensaba despedir a 1200 trabajadores

“Están siendo decisiones que se toman de forma global, aunque parezca algo que solo tiene que ver con el automóvil. Luego salen informaciones sobre el muro, sobre la política de inmigración… y es un continuo. Todo va encaminado a lo mismo” indica en el concesionario Toyota un vendedor hispano que evita identificarse. “No es el mercado del automóvil, son las medidas sociales. Aparte de cerrarse mercado, van a necesitar trabajadores aquí, pero cierran fronteras… No lo entiendo” concluye, aunque tiene claro que, de momento, Trump sigue ciñéndose a sus discursos en campaña sabiendo que el eco de muchas de sus controvertidas declaraciones está perdiendo fuelle por decisiones que le hicieron daño entonces y que se olvidan ahora, con medidas futuras sobre las que quiere hacer su América grande.

Pero subyacen, sobre el papel, las medidas que hacen que el próximo presidente gane adeptos entre los incrédulos a su cargo. General Motors, de momento, ha renunciado al cierre de su factoría en Lordstown, Ohio, donde pensaba despedir a 1200 trabajadores que ahora comenzarán a producir el modelo Chevy Cruze. En un país con 85000 peones en la industria del automóvil -50% más que hace 5 años- la vuelta de Ford a Michigan, creando además 700 empleos, hace que esta zona del país cercana a los Grandes Lagos comience a ver una salida laboral tras los recortes que se preveían. Además, siguiendo la línea de su competencia, Fiat Chrysler anunció el pasado domingo la inversión de un billón de dólares en las plantas de estos dos estados y la creación de 2000 puestos de trabajo. Nuevas alternativas a la decadencia del óxido de las fábricas norteñas.

A ojos de los vendedores de a pie, es evidente que Trump “sabe lo que hace. Es un tipo que sabe de negocios”

De la misma forma habría que valorar a todas las grandes empresas auxiliares cuyo nivel de dependencia de las grandes marcas es enorme. Siempre están ubicadas cerca de las productoras abasteciéndolas de materiales. United Technology (Carrier), por ejemplo, se ha desdicho y no cerrará la planta de Indiana que pretendía llevar a México. Una decisión que avala la tesis del próximo presidente republicano dándole un voto de confianza ante la clase trabajadora tras haber prometido, durante la campaña, que iba a mantener y crear empleo, que abriría más fábricas y que trataría de decir adiós a los tratados de comercio, bajo su punto de vista, injustos para el país.

Y todo comenzó con un tweet, uno de esos habituales en Trump que sirvió para incendiar las plantas nobles de las grandes compañías ante la posibilidad de gravar un 35% por cada coche construido en México. El resto obtuvo respuesta a velocidad sideral para evitar sanciones en los beneficios de los fabricantes. Porque, a ojos de los vendedores de a pie, es evidente que “sabe lo que hace. Es un tipo que sabe de negocios”. Y para los que compran, ese ciudadano que se crece trabajando en el país adalid del consumismo, Trump lleva buena mano. 


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba